EL PROCESO SE HARÁ EN UN JUZGADO CORRECCIONAL

Tiene fecha de realización confirmada el juicio por las muertes de los trabajadores Carrizo y Chanquía

Cuando el hecho se produjo una de las víctimas tenía 35 años y la otra, 40.
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Cuando el hecho se produjo una de las víctimas tenía 35 años y la otra, 40.

En agosto de 2013 ambos obreros, pertenecientes a la empresa “Korvial SRL”,  murieron sepultados por un desprendimiento de tierra en el interior de una zanja donde estaban trabajando. El hecho ocurrió en Villa Piazza Norte. El imputado por estos homicidios culposos es el ingeniero que estaba a cargo de esta obra de extensión de la red cloacal. El debate se llevará a cabo los próximos días 2 y 3 de noviembre.

 

Tres años después de ocurridas las muertes de dos trabajadores en Villa Piazza Norte de esta ciudad, al producirse el desprendimiento de la tierra de las paredes de una zanja donde realizaban tareas de extensión de la red cloacal, el juicio que por lo sucedido se llevará a cabo ya tiene fecha confirmada.

Ayer, fuentes judiciales señalaron a EL TIEMPO que el debate se realizará  los próximos días 2 y 3 de noviembre y que escenario de ese proceso será el Juzgado Correccional número 2 que, a cargo del Dr. Héctor Torrens, tiene sede en el segundo piso del Palacio de Justicia local.

Imputado en ese juicio oral estará el ingeniero a cargo de la obra cuando las muertes de los trabajadores sucedieron: un hombre llamado Víctor Eduardo García, de 58 años.

Los mismos voceros indicaron que García llegará a este juicio acusado del delito homicidio culposo agravado por la pluralidad de las víctimas, después de que se convirtiera en el único acusado a escala penal por las muertes de los trabajadores, imputación surgida de la investigación llevada a cabo desde la Unidad Funcional de Instrucción número 1 que está a cargo de la Dra. Neli Rosas.

Dos muertes

El hecho materia de ese debate a desarrollarse en los primeros días del próximo mes de noviembre había ocurrido el 8 de agosto de 2013.

Alrededor de la hora 14 de aquel día, los obreros -que formaban parte de una cuadrilla perteneciente a la empresa “Korvial SRL”- estaban realizando tareas de extensión de la red cloacal en el interior de una zanja de más de tres metros de profundidad cuando se derrumbó una de las paredes de la excavación y quedaron sepultados.

Durante la gestión como intendente de José Manuel Inza, la empresa constructora privada cuyo titular era en ese entonces Nicolás Valicenti había sido contratada por la Municipalidad de Azul para que desarrollara las tareas referidas en ese sector de la ciudad.

Los trabajadores muertos aquel día habían sido identificados como Alfredo Alejandro Carrizo, que tenía 40 años, y Osvaldo Héctor Chanquía, de 35.

Ambos estaban en un conducto de aproximadamente unos veinte metros de largo por algo menos de uno de ancho, el lugar donde fallecieron sepultados por la tierra que se derrumbó.

El accidente se registró en La Madrid entre Industria y De las Postas del ya referido barrio Villa Piazza Norte.

Cuando el derrumbe se produjo, las víctimas estaban colocando un caño para las cloacas.

La tierra de una de las paredes de la excavación se desmoronó sobre los dos, sepultándolos en el lugar y, de esa manera, provocándoles de inmediato las muertes.

Los esfuerzos que en ese entonces se hicieron no alcanzaron para que ambos fueran rescatados con vida, ya que para cuando los cuerpos pudieron ser hallados y retirados de la zanja se comprobó que tanto Carrizo como Chanquía habían fallecido.

La tierra que había caído dentro de la zanja fue removida con una máquina retroexcavadora que estaban utilizando los propios trabajadores. Y también, a paladas y con picos, se fue despejando la zanja en medio de tareas contaron con la colaboración de los bomberos.

Los propios compañeros de los trabajadores y los servidores públicos se sumergían en la tierra, que había sepultado a ambas víctimas y se convirtió en un lodazal por el agua de las napas que en el fondo de la zanja había.

La tarea de rescate de los cuerpos se extendió ese día por alrededor de unos cuarenta minutos, aunque cuando ambos hombres fueron localizados ya estaban sin signos vitales, según pudo comprobar el personal médico del Hospital Pintos que los asistió en el lugar.

En su momento, voceros judiciales allegados a la causa penal que por el caso se inició habían señalado que las condiciones de seguridad en esa obra eran prácticamente inexistentes y que la zanja donde Alfredo Carrizo y Osvaldo Chanquía estaban trabajando se convirtió en una verdadera trampa mortal para los dos.

Las autopsias a las que fueron sometidos los cuerpos de las víctimas de este hecho revelaron que sus respectivos decesos fueron por asfixia, al quedar sepultados en esa zanja por algo más de dos metros de tierra que se les vino encima.

Pericias realizadas por personal de Policía Científica demostraron que las medidas de seguridad eran prácticamente nulas cuando los obreros estaban en el interior de esa zanja de más de tres metros de profundidad, ya que ni siquiera tenían cascos protectores.

El dato

A diferencia de lo que habitualmente sucede en excavaciones de este tipo, la zanja donde los trabajadores estaban no había sido asegurada con maderas para evitar ese desprendimiento de tierra que terminó sepultando a ambos trabajadores. Tampoco, según se pudo constatar luego, la excavación tenía colocados travesaños a lo ancho para evitar derrumbes como el sucedido.

UNA MOVILIZACIÓN Y GRAVES ACUSACIONES

 

Las esposas de los trabajadores fallecidos habían encabezado una marcha días después de ocurridos los decesos de los obreros de “Korvial”.
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Las esposas de los trabajadores fallecidos habían encabezado una marcha días después de ocurridos los decesos de los obreros de “Korvial”.

El 20 de agosto del mismo año en que murieron Alfredo Alejandro Carrizo y Osvaldo Héctor Chanquía, las esposas de ambos trabajadores encabezaron una movilización.

La marcha incluyó que ese día se entrevistaran en Tribunales con la Fiscal que instruyó la causa penal que dentro de dos meses se convertirá en materia de un juicio. Además, en el Palacio Municipal se reunieron con José Inza, por entonces intendente.

Carina Graciela Tiseira y Gabriela Soledad Alzamendi, las esposas -respectivamente- de Alfredo Carrizo y Héctor Chanquía se habían retirado del despacho del Intendente bastante disconformes con lo que fue esa reunión.

Días antes a que se produjera este hecho, Inza -en campaña electoral- había recorrido las obras que se estaban llevando a cabo en el sector donde después murieron los trabajadores.

“No va a pasar hoy, pero va a pasar mañana. Es una vergüenza. No les están dando las condiciones de trabajo (a los obreros). Y no se las van a dar tampoco. Si les siguen dando (en alusión a adjudicación de obras a “Korvial”), van a pasar meses y años y va a volver a pasar, va a volver a haber Chanquía y Carrizo acá en Azul”, había expresado durante la movilización en diálogo con los medios la viuda de una de las víctimas que tuvo este hecho.

Tiseira, en tanto, había dicho que “el Intendente sigue siendo un cínico. No te da una solución, no te da nada. Dice que no sabía de las normas de seguridad con las que tenían que trabajar los empleados”.

Al respecto, la viuda de Carrizo recordó que días antes Inza fue hasta la obra “con gente de seguridad y veía las condiciones en que trabajaban los empleados”.

Durante lo que había sido aquella marcha, las esposas de los trabajadores estuvieron acompañadas por familiares y amigos de los obreros. También, por representantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos local, el Partido Obrero, el Frente de Izquierda de los Trabajadores, los gremios ATE y SOEMPA y la por entonces concejal del FpV Cristina Croharé.

La Cooperativa Eléctrica de Azul Limitada había inspeccionado la obra de extensión de la red cloacal en Villa Piazza Norte. Y después, desde la misma CEAL se informó que “Korvial” no había cumplimentado los trámites de inicio de esa obra donde fallecieron Carrizo y Chanquía.

En ese contexto, ambas mujeres habían acusado a la empresa constructora de “llenarse los bolsillos dándoles un salario mínimo” a los trabajadores y que “ni siquiera fueran capaces de darles la seguridad que necesitaban”

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