“Todo el tiempo me pongo objetivos”

FACUNDO ANDREASEN   

Es el mejor jugador del mundo de pelota paleta y llegó al trinquete de Athletic para cerrar lo que él mismo considera el año más extraordinario desde que juega en el mayor nivel internacional, el año en que ganó todo lo que jugó. Habló mano a mano con EL TIEMPO previo a su partido exhibición: “Soy conciente de que la vida del deportista es momentánea y quiero disfrutarlo hoy”.

Facundo Andreasen, por primera vez en el trinquete de AAC: “Gracias a que viajo todos los fines de semana, a ese fogueo, es el nivel que estoy teniendo”.
NACHO CORREA

Por Silvio Randazzo.

“Veo que acá la gente me saluda como si fuera…me siento como si fuera un jugador…no sé, me decís Messi o Cristiano y me decís lo mismo”. La extrañeza que destaca Facundo Andreasen no tiene (eso parece) apetencias de falsa modestia. Tampoco la intensión de desdeñar las muestras de admiración. Todos (incluso los menos empapados con el mundo pelotari, como quien esta nota suscribe) sabemos que este joven de 25 años nacido en Vicente López es el mejor jugador del mundo de pelota paleta. Había llegado desde Mar del Plata –ya abordará en la nota con EL TIEMPO el frenesí de los viajes– y ahora está sentado como uno más a una mesa del buffet de Azul Athletic Club, saludablemente asombrado por el nivel de las instalaciones que está conociendo.

El sábado, el multicampeón (desde el ámbito provincial al mundial) llegó al Trinquete Alfredo Miguélez para tomar parte, en partido exhibición (con su hermano Santiago Andreasen ya se adjudicaron tanto el Apertura como el Clausura), de la fecha de cierre del año deportivo de la Federación de Pelota de la Provincia de Buenos Aires. Acompañado por Gerónimo Butti vencieron a Gastón Inchausti y Cristian Ferreras por 12-8, 12-9.

Mientras todavía era un aficionado más, mientras recibía esos saludos que lo hacían sentir un tanto raro, no mucho después de haber abandonado, por un rato, la ruta, Facundo habló con este diario en la sede alba.

–Por lo que ha sido tu año competitivo, puedo suponer que imaginás lo que significa para este evento tenerte hoy. Ahora bien, ¿qué significa para vos participar de esta fecha?

–Muy orgulloso de estar acá. En la pelota paleta, a nivel mundial Argentina es lo mejor. Entonces, a nivel provincial, de Buenos Aires, vienen los mejores jugadores del país. Hoy acá, en este torneo de la provincia están los mejores jugadores del mundo.

Y haber salido campeones con Santi, este año para Lezama, fue un durísimo torneo, ganamos por mínimos puntos. Y estar acá, como cierre, ahora paso a Tandil, entonces…era una forma de agradecer a Lezama por haber confiado en mí durante este año, de habernos ofrecido su casa. Entonces, cerrar el año jugando un partido así en Azul, más que nada para los más chicos, por lo que veo acá, es muy gratificante. Es un cierre perfecto.

–¿Hasta qué punto es una exageración hablar de 2018 como tu mejor año como pelotari?

–A nivel deportivo, creo que mejor año no tuve, creo que no voy a tener. Fueron seis torneos jugando este año y lo pudimos ganar todos. Con mi hermano salimos campeones provinciales, salimos campeones argentinos de trinquete, salimos campeones argentinos de frontón, salimos medalla de oro en los Odesur y medalla de oro en el Mundial; y en el torneo Metropolitano yo juego con Alfredo Villegas, nos quedan dos fechas y ya salimos campeones por diferencia de puntos. Tenemos que presentarnos igual, ya que si no nos presentamos nos sacan puntos… ¡por eso no quiero cantar victoria! Entonces, mejor año imposible. En lo personal salí elegido Mejor jugador del campeonato Argentino de Trinquete, Mejor jugador en el Argentino de Frontón y mejor jugador del Mundial. Es un sueño.

–¿La forma y el tiempo de compatibilidad con ambos compañeros se han dado de la misma manera?

–Este no es un deporte individual y creo que me elegí a los dos mejores zagueros del momento, mi hermano Santiago y Alfredo Villegas. Son los dos as (SIC) de espadas. Entonces no queda otra que disfrutarlo, disfrutar de esta jornada hoy en Azul. No conocía la cancha, nunca jugué acá. Me parece un estadio diez puntos: con el Blindex atrás, la capacidad de gente, el color de la cancha, el piso. Me parece una excelente cancha.

–Cuando uno escucha “ahí está Facundo, el mejor del mundo” o “Facundo se viene a divertir mientras otros se matan por un ascenso”, suena a que todo te resulta muy fácil. ¿Qué tipo de esfuerzo implica en la pelota paleta disponerse (ni siquiera lograrlo) a tener un año como el que vos tuviste?

–Esto es pasión, es eso. Mucho sacrificio a nivel tiempo, a nivel tiempo personal, ya sea en el entrenamiento, esté lloviendo, esté soleado, estén todos tus amigos disfrutando de otra cosa, y viajando todos, todos los fines de semana. Ayer jugué en Mar del Plata, hoy juego acá, mañana juego en Alem. Juego todos los fines de semana. Hago un esfuerzo muy grande a nivel económico, aunque yo cobro por esto, esto es un laburo además del que tengo por ser profe de Educación Física. Esto implica mucho tiempo, y mucho tiempo a nivel familia; tengo, por un lado, la familia de mis hermanos y, también, a mi pareja, mi mujer. Ella ya me conoció así, pero el tema es lo que implica dejarla sola todos los fines de semana. Obviamente se entiende que si no hago este esfuerzo ahora, que quizá esté en mi mejor momento, no lo hago más. Porque gracias a que viajo todos los fines de semana, a ese fogueo, es el nivel que estoy teniendo. Es un fogueo constante que lleva a un cansancio físico extremo, a un cansancio psicológico. En un momento tenés ganas de decir “no quiero más”.

–Escuchándote surge una pregunta que suele hacérsele a quienes cumplen sus sueños más caros, como si obligatoriamente tuviera que haber algo más: ¿ahora qué desafíos deportivos proponerse?

–La idea es siempre tener objetivos. Mi hermano siempre me jode diciéndome que no disfruto mucho de los logros. Todo el tiempo me pongo objetivos por delante, creo que sin ellos uno no avanza. El día que salimos campeones en Barcelona, en el mundial, lo disfruté muchísimo, pero en mi cabeza ya estaba que, a las dos semanas, jugaba en la provincia. Cada vez que termina algo, creo que hay que disfrutarlo en el día, pero al otro día ya tener otro objetivo.

Para el año que viene tengo un objetivo claro. Cambié de posición, estoy jugando adelante y voy a pasar a jugar de zaguero, sabiendo que hay unos zagueros como Santiago o Alfredo, o Guille Osorio, que están en su mejor momento. Y yo estoy en mi mejor momento como delantero y quiero ir a pelearles el torneo a ellos, sabiendo que son los candidatos ahora. Pero tengo una pelea interna que digo que puedo pelearles; fui zaguero, me metí de delantero y ahora vuelvo a ser zaguero.

–¿El palmarés que conseguiste en 2018, puede convertirse en mochila para la próxima temporada?

–Yo no pienso en lo que tuve la suerte de ganar desde el individualismo. Es un juego en equipo y he elegido siempre buenísimos compañeros. Soy conciente de que la vida del deportista es momentánea y quiero disfrutarlo hoy. Capaz que hoy es mi momento, pero sé que mañana viene otro jugador y va a ser mucho mejor que yo. Veo que acá la gente me saluda como si fuera…me siento como si fuera un jugador…no sé, me decís Messi o Cristiano y me decís lo mismo. Soy un jugador común que hace un esfuerzo bárbaro por estar ahí donde estoy.

 

 

 

 

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