ANGUSTIA E INCERTIDUMBRE

Trabajadores de Molino Nuevo siguen penando por la falta de respuestas sobre el futuro de la empresa

Son 30 familias que están pendientes de lo que pueda ocurrir con el emprendimiento. Son casi cinco meses sin producción. A punto de cumplirse diez quincenas sin percibir un centavo, los empleados mantienen guardias en la planta a la espera de una reactivación que sólo algunos consideran posible. En los ratos libres, tratan de hacer “changas”, pero el contexto actual no ayuda.

Una planta donde la actividad es nula desde hace casi cinco meses. Treinta familias están pendientes de que el emprendimiento pueda reflotarse. Mientras tanto, los empleados sin actividad se las rebuscan para llevar algo de dinero a sus hogares.
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Una planta donde la actividad es nula desde hace casi cinco meses. Treinta familias están pendientes de que el emprendimiento pueda reflotarse. Mientras tanto, los empleados sin actividad se las rebuscan para llevar algo de dinero a sus hogares.

Treinta familias están pendientes de la posible reactivación de Molino Nuevo, una planta que lleva casi cinco meses sin funcionar y que actualmente carece casi por completo de servicio de energía por falta de pago de algunas facturas con importes voluminosos. Todo comenzó con la restricción del ingreso de insumos; le siguió el no pago de algunas quincenas a los trabajadores en una creciente complicación por la falta de producción; y la incertidumbre se agigantó cuando el dueño de la firma falleció en plena etapa de negociación para el ingreso de nuevos capitales que permitieran la puesta en marcha del emprendimiento.

Los trabajadores llevan casi diez quincenas sin percibir un centavo. Esto hace que la angustia crezca y que las esperanzas por la ansiada reactivación de la fuente laboral se achiquen. Lo que sí se agranda son las deudas que los empleados “parados” van contrayendo a medida que no pueden llevar dinero a sus hogares.

“Algunos de los muchachos sacaron créditos porque les dijeron que en unas semanas se ponían al día con las quincenas. Eso no sucedió y hoy no tienen para pagar las cuotas de los créditos ni para asumir el costo del alquiler”, dijo uno de los trabajadores damnificados, quien agregó: “Hay casos más graves por muchachos que no tienen para comprar remedios que necesitan para alguien de su familia”. Esto se agudiza si se tiene en cuenta que se quedaron sin cobertura de una obra social y que las “changas” que puedan hacer en sus ratos libres no abundan.

Entre los treinta dependientes, algunos tienen la “suerte” de que su pareja tiene empleo y así, con mucho sacrificio, la van “remando” a la espera de una resolución de su situación laboral, pero cumplir con el pago de los gastos mensuales que tiene cualquier familia ponen la situación muy cuesta arriba.

Lo que no pudo ser

Uno de los trabajadores del molino indicó que, a la fecha, “no sabemos nada de lo que pueda llegar a pasar con nosotros”.

“El dueño –fallecido- nos decía que estaba negociando y que en quince días les iba a llegar la plata para ponerse al día. Fueron pasando los meses y el dinero nunca apareció. Nosotros queremos trabajar. Nunca hicimos quilombo en ningún lado; jamás hicimos una marcha ni un paro. Desde la Municipalidad nos dicen que están trabajando, pero las soluciones no aparecen”, indicó el obrero, quien pidió no ser identificado.

El empleado afirmó que, cuando algunos compañeros se acercaron a la Comuna para gestionar un subsidio porque hay trabajadores que no tienen ni para comprar remedios, recibieron como respuesta la visita de una asistente social que, casa por casa, le hizo una encuesta socioeconómica a los potenciales beneficiarios.

“Algunos tenemos auto, la tele, la compu, pero plata no tenemos. Necesitás la plata hoy para comprar un remedio y no vas a salir a vender el televisor para conseguir la plata”, expresó el empleado, quien agregó que “a los parientes los tenemos a todos cansados de pedirle prestado”.

Deudas contraídas

De marzo a la fecha, a los trabajadores de Molino Nuevo les deben “nueve quincenas para diez”. “Nos deben el bono de fin de año que lo teníamos prometido para el mes de febrero, y hay empleados a los que les deben parte de las vacaciones”, agregó al hacer una pintura de la dramática situación.

La idea del dueño del emprendimiento que murió era vender una parte de la empresa. Hubo inversores salteños que llegaron a la ciudad interesados en comprar acciones, pero se retiraron y lo último que se conoció es que los titulares de un molino venían manteniendo reuniones con contadores para tomar una decisión, que pasaba por hacerse cargo o no de la planta situada en Roca, Malvinas, Juan B.Justo y las vías.

“Nosotros no sabemos de nadie que haya asumido el control de la empresa tras la muerte del dueño, que estaba en sociedad con primos”, manifestó el vocero, que advirtió que la debacle comenzó cuando se dejó de comprar trigo, la principal materia prima de la industria.

Actualmente, la fábrica carece en gran medida de servicio eléctrico por falta de pago de varias facturas –se estarían debiendo alrededor de 400.000 pesos- y los trabajadores realizan una custodia de las instalaciones, con guardias rotativas.

El pesado presente choca con un pasado auspicioso (en 2008/2009 se exportaba la producción) y un futuro incierto, plagado de interrogantes.

“Nunca imaginamos muchos de nosotros que esto fuera a terminar como terminó. Lo curioso del caso es que hoy no estamos suspendidos ni cesanteados; por eso decidimos, entre todos, quedarnos a custodiar la planta para proteger nuestras fuentes laborales”, precisó el informante que asumió la representación de sus compañeros, a muchos de los cuales los agobian las deudas.

“De las tarjetas de crédito nos llaman, nos piden que generemos un plan de pago y ¿qué plan de pago voy a generar si no me ingresa ni un centavo al bolsillo?”, se preguntó el trabajador.

Esperanzas que penden de un hilo

A medida que pasan los días, las semanas y los meses, las esperanzas de un futuro promisorio en la empresa molinera se desvanecen y abunda la resignación. No todos tienen fe en que una salida es posible. Aun así es complicado definir los pasos a seguir. Si bien algunos ya comenzaron con el reparto de curriculum vitae, resulta complejo dar un sí o un no a una eventual propuesta laboral porque “no nos consideramos despedidos”. La edad de muchos de los interesados y el contexto de escasas fuentes laborales, no ayuda.

LA AYUDA OFICIAL

Se consultó al Intendente Municipal, ayer, respecto de la difícil situación que afrontan los trabajadores de Molino Nuevo. “Desde el Ejecutivo estamos buscando la manera de cómo podemos ayudar en conjunto con el Gobierno de la provincia. No es una situación fácil pero estamos en un proceso, así que esperemos tener algún resultado y también puede llegar a surgir algún apoyo de Nación durante un tiempo”, expresó Hernán Bertellys.

“Son cuestiones que vienen de lo privado y la solución concreta la tiene el privado. Nosotros podemos acompañar”, agregó.

 

 

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