Trabajar desde casa

Por Mariana Azcona

Lic. en Psicología egresada de la UBA. Especializada en Clínica Familiar Sistémica.
MP. 35387 – marianaazcona45@gmail.com

“Es más fácil así, no me tengo que preocupar por la ropa, mi jefe no está presente, los horarios son más flexibles, me ahorro la niñera o el jardín maternal”.

Trabajar desde casa parece lo ideal.

En la etapa de crianza, cuando salir a trabajar implica un gasto de niñera, jardín maternal y la culpa de separarnos del bebé.

En las crisis económicas cuando trabajar afuera implica un alquiler de local para el autónomo y un contrato en blanco para el empresario.

Las nuevas tecnologías que permiten que esta modalidad laboral sea posible.

Los nuevos puestos laborales que las nuevas tecnologías demandan…

Son algunos de los factores que influyen en que trabajar desde casa sea cada vez más común.

Pero lo que parece ideal puede convertirse en un verdadero problema familiar.

Cuando las personas viven solas o en pareja sin hijos, transformar nuestra casa en una oficina parece una alternativa.

Qué pasa cuando en la casa que se transforma en oficina hay niños, mascotas, horarios de escuela, camas para hacer, juguetes para ordenar, ropa para colgar, aspiradora limpiando, listas de supermercado pendientes, bebes con fiebre, berrinches a la orden y un padre o una madre o ambos están en casa pero no disponibles para las demandas de los más chicos?

Los chicos pueden entender que papá o mamá están trabajando aunque estén en casa, lo pueden mantener un rato pero les es muy difícil respetarlo toda una jornada laboral y les es imposible cuando tienen una urgencia, porque se golpearon o se pelearon con el hermano. Aun cuando otro adulto esté disponible para ellos, hay momentos donde quieren a mamá o a papá o a los dos.

Cuando uno de los mapadres está trabajando en casa y el otro se encarga de las tareas domésticas y el cuidado de los niños, no es simple. Evitar los ruidos y las visitas o saber que el otro está pero que no se encuentra disponible, tampoco es fácil para la pareja. Se acumula la tensión, aumenta el control sobre el otro y la competencia por cual está más disponible para responder a las demandas de los hijos y las tareas del hogar. Tampoco es posible estar pero no participar de la dinámica familiar, opinando o interviniendo brevemente pero lo suficiente como para desestabilizar la rutina y el equilibrio.

Cuando el mapadre que trabaja en casa tiene que cuidar a los niños al mismo tiempo que encargarse de las tareas domésticas el precio que se paga es muy alto. Pretender que los niños hagan como que el mapadre no está cuando lo ven y los escuchan es imposible. Se generan situaciones estresantes para los adultos y para los más pequeños. Estar con los niños es una tarea más y es más importante que tener la casa ordenada, el proyecto presentado y la comida lista.

A qué precio mantenemos algunas dinámicas familiares conflictivas y poco saludables?

Trabajar desde casa puede ser conveniente desde el aspecto económico pero cuánto vale el buen humor, la tranquilidad del hogar?, la concentración y la independencia del que trabaja?

Hay aspectos de la vida familiar que no nos cuestan plata, pero que nos pueden pasar factura con el tiempo si no les prestamos atención en el momento indicado.

Cuando trabajamos desde casa, es importante delimitar bien el espacio de oficina, trabajar en bloques de tiempo en lugar de jornadas de tiempo corrido, contar con ayuda para el cuidado de los niños y las tareas domésticas y establecer prioridades a la hora de planificar nuestras tareas.

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