LLEGAR A LOS CHICOS PARA QUE ÉSTOS RETRANSMITAN LA INFORMACIÓN A SUS PADRES

Trabajo compartido de Salud con Educación para difundir acciones de prevención del Síndrome Urémico Hemolítico

El Dr. Augusto Carella tiene a su cargo la supervisión académica del grupo que comenzará a difundir las características del Síndrome Urémico Hemolítico en los establecimientos de nivel inicial de todo el Partido de Azul. A través de los infantes, se intentará que la información sobre esta enfermedad “evitable” llegue a los adultos para prevenir posibles casos de contagio. Silvina Larre es bioquímica, se desempeña en el Hospital Materno Infantil “Argentina Diego” y forma parte del equipo que viene organizando la serie de charlas que se comenzarán a dar a partir del miércoles próximo en esta ciudad. El Jardín de Infantes N° 901 será el punto de partida, según la grilla confeccionada por las jefas distritales del área. “El problema básico es que la gente conoce poco sobre esta enfermedad. El desconocimiento es lo que enferma a los chicos porque no creo que ningún padre quiera que su hijo se enferme. Nosotros queremos que (los padres) conozcan la enfermedad para que puedan evitar que sus hijos se enfermen. Los padres llegan desesperados al hospital como no entendiendo nada de lo que está pasando y en realidad es por una causa evitable”, sostuvo la bioquímica María Constanza Meyer, quien insistió en la necesidad de lograr un compromiso real de los adultos. La conformación del grupo S.U.H. CERO fue resuelta a los fines de buscar una difusión concreta y profunda sobre el mecanismo de contagio de la enfermedad y sus secuelas. Según estadísticas oficiales, en el país se producen por año entre 400 y 500 casos de SUH. La tasa de mortalidad no supera el 5 por ciento pero el 60% de quienes padecen el mal sufren secuelas irreversibles en el organismo, especialmente a nivel renal.
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“El problema básico es que la gente conoce poco sobre esta enfermedad. El desconocimiento es lo que enferma a los chicos porque no creo que ningún padre quiera que su hijo se enferme. Nosotros queremos que (los padres) conozcan la enfermedad para que puedan evitar que sus hijos se enfermen. Los padres llegan desesperados al hospital como no entendiendo nada de lo que está pasando y en realidad es por una causa evitable”, sostuvo la bioquímica María Constanza Meyer, quien insistió en la necesidad de lograr un compromiso real de los adultos.

El próximo miércoles comienza en el Jardín de Infantes N° 1 un raid que hará que un equipo de profesionales encabezado por el médico pediatra Augusto Carella visite todos los establecimientos de nivel inicial públicos y privados del distrito para dar a conocer características del germen proveniente de la carne vacuna que puede dejar consecuencias de por vida y hasta provocar la muerte en los niños.

“Sin crear pánico sanitario, debe quedar claro que el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad prevenible, por lo que todos debemos estar garantizando que esto sea así: papás, docentes, integrantes de la red de salud y demás actores. No es una simple diarrea que pasó y se terminó; se puede evitar de comer hamburguesas por más que sean riquísimas y que a todos nos gustan. Es una enfermedad validante, que puede dejar secuelas irreversibles y que puede costarle la vida al chico”.

La definición surgió del médico pediatra Dr. Augusto Carella, un referente de la medicina infantil en la ciudad, quien además de ser el actual director del Hospital Materno “Argentina Diego”, es el responsable primario de un grupo de personas comprometidas –en su mayoría provenientes de distintos ámbitos de la Salud y de la Educación- que se han unido para trabajar mancomunadamente en la difusión de los aspectos que rodean al SUH.

Tal es el grado de compromiso asumido por este grupo de voluntarios que, el miércoles próximo, iniciarán un raid de charlas en todos los establecimientos de nivel inicial públicos y privados de esta ciudad y de las localidades de Cacharí y Chillar. La seriedad  de la citada enfermedad y el hecho de que se trata de un germen cuyo contagio se puede evitar, hace que este equipo de trabajo piense extender rápidamente la capacitación a los jardines maternales; a los primeros años del nivel primario; y a toda aquella persona que participe de la elaboración de alimentos que llega a niños de entre 18 meses y tres años de edad, que está considerado el grupo etario de mayor riesgo.

Una iniciativa digna de imitar

Para conocer detalles del camino a desandar a partir del miércoles este diario conversó con el Dr. Carella y dos de las referentes del grupo SUH CERO: las bioquímicas Silvina Larre y María Constanza Meyer.

“Esta iniciativa nace hace unos ocho meses aproximadamente, a través de una charla que se dio en el Colegio de Bioquímicos sobre Síndrome Urémico Hemolítico. A partir de ahí, un grupo de bioquímicas, entre ellas Constanza (Meyer), toma la posta y se crea un grupo bajo mi coordinación para trabajar en la prevención de la enfermedad. Una enfermedad que, yo siempre digo, es una de las pocas que puede llegar a ser terminal en un chico, que tiene prevención y que, si se produce, es un poco por culpa de cada uno de nosotros. Lo que tenemos que tratar es que no se produzca, por lo cual lo importante son los niveles de prevención. Hay un grupo de gente que no tiene nada que ver con salud, como maestras, ex maestras y la mamá de un chiquito que sufrió la enfermedad con los que armamos este grupo al que denominamos SUH CERO en Azul. La constante y la meta final de llegar a no tener más Síndrome Urémico Hemolítico en Azul”, definió el director del Materno.

El triste record de nuestro país

Según explicó el Dr. Carella, el SUH es una enfermedad que tiene entre un 4 y un 5 por ciento de mortalidad, con la lamentable notoriedad para nuestro país de ser “prevalente en el mundo”, con una cantidad de entre 400 y 500 casos por año “que no se puede lograr bajar”. En contrapartida, desde entonces Argentina ha pasado a ser el país que aportes científicos y bibliográficos le ha aportado a la investigación de la enfermedad. Un mal que, en el 60% de quienes la padecen, deja secuelas irreversibles.

“Es una enfermedad que se contagia a través de una bacteria cuya colonización está en el intestino del ganado vacuno que se llama estericchia coli 0157H7, que es la que más tenemos nosotros y se transmite al ser humano. No se sabe por qué pero el SUH afecta a chicos con una media de 18 meses de vida, aunque vemos que la enfermedad se ha ido extendiendo hacia chicos más grandes (de hasta 7 años), advirtió.

Carella explicó que, en los casos en que la enfermedad deja secuelas, el foco se centra en la faz renal.

“Los casos pueden ser leves, moderados y graves; generalmente empieza con diarreas, la mayoría con sangre; entre los siete o diez días de iniciada la diarrea se desarrolla la enfermedad. Si hay  compromiso hematológico, renal y neurológico de entrada, generalmente son chicos secuelados. Dentro de lo renal, puede derivar en una insuficiencia renal aguda, que hace que se daba realizar una diálisis peritonial habitualmente en centros de alta complejidad. La alteración renal puede ser leve, sin consecuencias, con hematuria (sangre en la orina) o proteinuria (proteína en la orina), a grave con hipertensión o la insuficiencia renal crónica, o llegar al trasplante, que es la última instancia”, agregó.

Una charla con pocos asistentes

Silvina Larre, profesional bioquímica que se desempeña en el hospital Materno, admitió que el armado del grupo que apuesta a generar conciencia en la población adulta surgió a posteriori de una charla que, con un reducido marco de asistentes, se realizó en un colegio de esta ciudad con la idea de captar la atención de los distintos integrantes mayores de la comunidad educativa.

“Primeramente nosotros apuntamos a informar a los padres con una charla que dio el Doctor Carella en la Escuela Normal donde se convocó a través de educación a todos los padres y los docentes. La verdad es que no tuvimos muy buena convocatoria; a la charla fue bastante poca gente, tal vez por el horario o porque era un día de trabajo. Por eso pensamos en el ‘plan B’, por el que vamos a ‘apuntar’ a los chicos como destinatarios primarios del mensaje para ellos sean trasmisores de la información”, indicó, para destacar el acierto de dar comienzo con una labor que integra a referentes de la salud y de educación con una meta común focalizada en la prevención. “La verdad es la primera vez que educación y salud trabajan codo a codo y eso está bueno; es un placer trabajar juntos”, amplió.

Respecto de la labor que el equipo va a iniciar el miércoles próximo, Larre sostuvo que a la conformación de esta grilla se llega a partir de las reuniones que tuvieron con las inspectoras de Educación.

“La idea es trabajar con todos los jardines públicos y privados para tratar de enseñarle a los chicos cómo se enferman del Síndrome Urémico Hemolítico, por qué se enferman y qué es lo que no tienen que comer para que ellos lo retransmitan en sus casas. Vamos a enseñarles cómo tienen que cocinar porque, además de las hamburguesas crudas o mal cocidas, está el problema de la ‘contaminación cruzada’”, manifestó. La contaminación cruzada, vale aclararlo, se produce por ejemplo por el uso de la misma tabla con la que se corta carne cruda para la verdura, o bien por la utilización del mismo cuchillo sin hacer el lavado correspondiente.

“Es posible que haya papás que no manejan esa información y lo que vamos a intentar es que los chicos sean transmisores de esa información. Ya que es común que haya chicos que ayudan, desde el juego les vamos a enseñar cómo tienen que trabajar sus papás en la cocina. Vamos a llevar materiales con goma espuma, con verduras de juguete, con tablas para saber qué uso debe hacerse de ellas cuando se corta carne o verdura”, se explayó Larre.

La profesional bioquímica se expresó reconfortada por la respuesta que hallaron tanto en las inspectoras como en las directoras de los distintos jardines de Azul, Cacharí y Chillar que habrán de visitar, quienes “mostraron total predisposición”, demostrando compromiso por la temática a abordar didácticamente.

“El miércoles que viene empezamos con los jardines de Azul en doble turno. La metodología es que vaya un pediatra que le hable a los chicos sobre la enfermedad, acompañado de algún bioquímico o de otro integrante del grupo que va a leerle un cuento para que ellos aprendan jugando”, detalló.

Consultada de por qué se comprometió con esta causa, Larre dijo: “En el hospital (Materno) hemos tenido varios casos y es una enfermedad que se puede prevenir. Por todo lo que pasa el chico después que se enferma, es totalmente evitable. Apuntamos a que no haya un solo chico más en Azul que tenga SUH. Empezamos por los jardines; después tenemos idea de ir por los maternales, los grados inferiores de la escuela primaria y por quienes se ocupan de la alimentación en establecimientos de nivel inicial”.

“Queremos que conozcan la enfermedad”

A su turno María Constanza Meyer puntualizó la razón de ser de esta serie de charlas dirigidas a los más chicos.

“El problema básico es que la gente conoce poco sobre esta enfermedad. El desconocimiento es lo que enferma a los chicos porque no creo que ningún padre quiera que su hijo se enferme. Nosotros queremos que (los padres) conozcan la enfermedad para que puedan evitar que sus hijos se enfermen. Los padres llegan desesperados al hospital como no entendiendo nada de lo que está pasando y en realidad es por una causa evitable. Por eso queremos que los chicos les puedan trasmitir a sus padres la información para que éstos se interesen”, indicó para insistir con la necesidad de compromiso de los adultos. “Visto y considerando que no se interesaron cuando quisimos hablarles a ellos, que sus propios hijos hagan que ellos presten atención para que reciban información sobre el tema”, consignó.

Meyer recalcó la participación en el equipo de alumnos de la carrera de Alimentos de la Facultad de Agronomía de la Unicen, así como los residentes del hospital Materno y “gente que viene por el sólo hecho de que le interesa la prevención y se ha interiorizado del tema, y de padres de chicos que padecen la enfermedad”. Mencionó el caso puntual de Betty Rafino, que además de ser mamá de una chiquita con SUH que ya es grande y quedó con secuelas, es ex maestra jardinera. “Ella nos está ayudando en la bajada (de información en forma de juego) que se hará a los chicos”, añadió.

EL DATO

La Sociedad Argentina de Pediatría “dice que ‘en Argentina los chicos no tienen que comer carne picada ni hamburguesas hasta los 3 años de vida’. Y yo agrego, y me hago cargo, hasta los cinco o seis años porque estamos viendo que el grupo etario de 18 a 20 meses se está extendiendo a seis, siete u ocho años de edad. Hay chicos con Síndrome Urémico Hemolítico de esas edades que antes no había. Eso le da más seriedad y gravedad a la cosa. Es un cambio de paradigma que se contrapone a la autorización que dan aquellos padres que le dicen a sus hijos que pueden comer hamburguesas”, indicó el Dr. Augusto Carella.
“LE PIDO A LOS PADRES QUE TOMEN REAL CONCIENCIA”

En otro tramo de la charla que mantuvo con EL TIEMPO, el director del hospital Materno subrayó la importancia de que haya un compromiso cabal de parte de otros actores de la comunidad a fin de poder ir revirtiendo el índice de contagio del SUH.

“Cuando nosotros tenemos falta de eco en las escuelas y en otros lugares donde uno cree que tiene que haber una respuesta seria y acorde con lo que es la enfermedad, a mí me preocupa sobremanera. Yo he sido un apasionado de esta enfermedad toda mi vida; desde que era residente, y he podido seguir las estadísticas, y leo y estudio y sigo estudiando y fue por eso que les di a las chicas mi aval y todo lo que quieran saber sobre el síndrome. Yo lo que les pido a los padres es que tomen la real conciencia de lo que implica. Hay una chica que hemos tratado acá hace quince o veinte años y está hipertensa de por vida; estuvo embarazada y tuvo hijos pero tuvo que cuidarse muchísimo para llegar a término con esas gestaciones. Esto no puede pasar en este milenio. Pido la seriedad del tema e invito al cuerpo docente para que incorporen estas charlas, yo diría mensual o semestralmente; el estar al tanto de esta enfermedad debería ser parte de la formación académica de la docencia”, significó.

A LOS BIFES

A fin de dar a dar a conocer la mecánica del contagio del Síndrome Urémico Hemolítico, el Dr. Augusto Carella recurrió a un ejemplo práctico de cualquier hogar azuleño en lo que tiene que ver con la elaboración de un alimento. “Cuando se faena la hacienda se escurre la materia fecal y contamina todos los cortes. Cuando cocinás un bife de chorizo, un bife de lomo o un bife de cuadril, el germen del SUH a 70 grados centígrados se inactiva. Si hacés un bife a la plancha, vuelta y vuelta, y está un poquito rosadito en el medio, no pasa nada porque el germen está en la superficie. El tema de la carne picada es que, al picar, la superficie el germen se concentra también en el centro de la hamburguesa y los 70 grados centígrados tienen que llegar al centro de la hamburguesa o al centro del chorizo, que es otra fuente de contaminación. En fiestas familiares, de cumpleaños, en los peloteros, los chicos se ‘tiran encima’ de las hamburguesas y puede ocurrir que no estén lo suficientemente cocidas. La carne picada no debería estar previamente picada en las carnicerías sino que se debe picar en el momento”, mencionó.

ACTITUD PARA RESALTAR

El director del hospital Materno resaltó en la nota con este matutino el compromiso puesto de manifiesto por integrantes del grupo como Silvina Larre y María Constanza Meyer, quienes le dan vida a una iniciativa de corte comunitario.

“La verdad es que lo que hacen las chicas es para resaltar, es para remarcar, es para felicitarlas. Yo estoy orgulloso que se haya formado este grupo, de que sigan con esto adelante sin conflictos y reuniéndose. He visto pocos grupos trabajar como este; francamente lo digo. Creo que esto tiene futuro y vamos a ir viendo a medida que baje la enfermedad en Azul”, dijo el Dr. Carella, a la vez que agradeció el acompañamiento de las autoridades educativas en esta carrera para intentar “desterrar” al SUH.

“Muchos jardines municipales comen carne picada. La carne picada y las albóndigas no llegan siempre bien cocidas. Esto lo tenemos que revertir. Ya lo hemos hablado con el Secretario de Salud, quien nos ha dado un apoyo total para trabajar. En este hospital (Materno Infantil ‘Argentina Diego’) hace años que la carne picada fue desterrada. Esto se dejó de usar y eso es lo que tenemos que lograr en los jardines y maternales municipales, concluyó.

DEFINICIONES EN POCAS LÍNEAS

El Ministerio de Salud de la Nación, en su sitio de internet, puntualiza respecto del Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) lo que se detalla a continuación:

¿Qué es?: El síndrome urémico hemolítico (SUH) es una enfermedad causada por una bacteria productora de una toxina, que suele estar presente en los alimentos y en el agua. Tanto en niños como en adultos, esta es una enfermedad grave que trae muchas complicaciones y puede producir la muerte.

¿Cómo se transmite?: Las personas pueden contraer esta bacteria de alimentos contaminados, como carne picada de vaca y aves sin cocción completa como las hamburguesas, salame, arrollados de carne, leche sin pasteurizar, productos lácteos elaborados a partir de leche sin pasteurizar, aguas contaminadas, lechuga, repollo y otros vegetales que se consumen crudos. También se puede producir el contagio de persona a persona por prácticas higiénicas inadecuadas. Otra vía de contagio es a través de aguas de recreación.

¿Cuáles son los síntomas?: El SUH puede presentarse a través de síntomas como diarrea, dolores abdominales, vómitos y otros más severos como diarrea sanguinolenta y deficiencias renales. La complicación de la enfermedad afecta particularmente a niños, ancianos y aquellos que, por padecer otras enfermedades, tienen su sistema inmunológico deprimido. En algunos casos, puede provocar la muerte.

¿Cuál es el tratamiento?: Una vez diagnosticado el SUH, el especialista propiciará lo que se denomina “tratamiento de soporte” a fin de contrarrestar los síntomas, en función de la edad, del nivel de gravedad y de la tolerancia a los medicamentos de cada paciente.

¿Cómo puede prevernise?: Higiene durante el faenamiento del ganado; aplicación de controles en los puntos críticos de la elaboración de alimentos; lavado cuidadoso de frutas y verduras; cocción de los alimentos a temperaturas que aseguren la destrucción de la bacteria; evitar la contaminación cruzada en la elaboración de las comidas; higiene personal; evitar el hacinamiento en comunidades cerradas (jardines maternales, jardines de infantes, cárceles, etc.); no concurrencia a comunidades cerradas de personas con diagnóstico bacteriológico positivo; evitar el uso de antimicrobianos y antidiarreicos, considerados factores de riesgo en la evolución de diarrea a SUH.

 

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