LO INFORMARON AYER VOCEROS DE PRENSA DEL SPB

Tras el robo, la Unidad 7 tendrá un nuevo director

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Además, los internos que ocupaban las viviendas del programa “Casas por cárceles”, entre quienes hay tres sospechados de cometer el ilícito, fueron trasladados al penal.

Voceros de prensa del Servicio Penitenciario Bonaerense informaron ayer que las autoridades de la Unidad 7, después de un incidente que se había registrado el jueves tras el robo en una casa cercana, dieron aviso a la Policía sobre lo que había sido ese ilícito.

Instantes después, cuando efectivos de seguridad de la Bonaerense concurrieron al penal, en el sector intramuros donde están las viviendas del programa “Casas por cárceles” hallaron una computadora, los televisores y uno de los cheques sustraídos en la casa de la familia Alvarado que está en la Calle 9.

El cheque, tal lo que ya se sabe, estaba en poder de uno de los tres presos que ahora está sospechado de haber ingresado junto a otros a cometer el robo en esa vivienda cercana al penal, hecho donde resultaron víctimas una mujer y sus cuatro hijos.

Las mismas fuentes del SPB en La Plata, indicaron que a las cuatro de la mañana de ese jueves se había hecho “un recuento” en las viviendas del programa “Casas por cárceles” y estaba la totalidad de los internos allí alojados.

Definido a ese programa como “un sistema mucho más flexible” en lo que tiene que ver el control de los internos, alrededor de la hora siete de ese mismo día hubo un nuevo recuento donde también se encontró a la totalidad de los reclusos.

Para ese entonces, se informó ayer desde La Plata, se tuvo conocimiento que entre los internos alojados en esas casas hubo una pelea, al parecer por el reparto de los elementos sustraídos en la vivienda del Barrio El Sol ubicada en la Calle 9.

“Los agentes intervinieron, requisaron, encontraron cosas que no deberían estar ahí, como los televisores y una computadora, e inmediatamente dieron aviso a la Policía”, indicó ese vocero de prensa del Servicio Penitenciario Bonaerense.

“Hay sospechas de quiénes son los tres reclusos que habían salido. Y a uno de los internos le encontraron los cheques en su poder”, agregó la misma fuente, quien sostuvo que “el Servicio Penitenciario colaboró en la investigación”.

Esa investigación por el robo, en formato de una causa penal, se está llevando adelante desde la UFI 2, la fiscalía a cargo de Laura Margaretic.

Ayer, voceros de esa fiscalía dijeron a EL TIEMPO que por el momento no hay ningún preso procesado, aunque las sospechas apuntan a esos tres que ya fueron identificados cuando el jueves hallaron parte de lo robado en las casas del penal.

Hasta ese día, después de que este robo se produjo, el director del penal con sede en Azul era Marcelo Castex, que ahora ha sido separado del cargo, según dijo el vocero de prensa del SPB consultado en La Plata.

La misma fuente no ligó directamente al robo con la separación del cargo de Castex, que está a punto de jubilarse, aunque explicó que la decisión por parte de las autoridades máximas del servicio obedeció a garantizar “la transparencia” de la investigación que se está llevando adelante por lo ocurrido.

En ese contexto -además de la IPP en la UFI 2- hay un sumario interno que se lleva adelante desde el Servicio Penitenciario Bonaerense para deslindar responsabilidades entre los directivos, los jefes y el personal de la Unidad 7 con relación a lo sucedido.

El nuevo director de la unidad, de apellido Díaz, sería puesto en funciones este martes.

Por último, desde la fiscalía que interviene en la causa penal se indicó ayer que autoridades de la Unidad 7 les habían informado que tras el robo ocurrido el pasado jueves no hay ahora ningún preso ocupando esas viviendas intramuros destinadas al programa “Casas por cárceles”. De esa manera, los tres reclusos sospechados están nuevamente en la cárcel.

 El dato

Desde Prensa del SPB indicaron que uno de los reclusos investigados tenía un informe negativo desde el propio Servicio Penitenciario Bonaerense para que formara parte del programa “Casas por cárceles”, aunque el juez que le otorgó ese beneficio al interno no había tenido en cuenta esa recomendación.

UN TESTIMONIO

 “No es nada fácil seguir después de esto que pasó”

Lo dijo la vecina que en las primeras horas del jueves que pasó, junto a sus hijos, se convirtió en víctima de un violento robo en su casa del Barrio El Sol, hecho que tiene como sospechados a varios presos de la Unidad 7.

“No es nada fácil seguir después de esto que pasó. Y mis hijos están igual que yo”. La que le dijo esa frase a EL TIEMPO fue María del Carmen Alvarado, la mujer de 42 años que en las primeras horas del pasado jueves en su casa del Barrio El Sol -junto con sus cuatro hijos varones- se convirtió en víctima de un violento robo llevado a cabo por al menos seis sujetos que estaban armados con puntas de metal y encapuchados.

El hecho, tal lo que ya fuera informado, había ocurrido en una casa ubicada en la Calle 9, propiedad distante a pocas cuadras de la Unidad 7, la cárcel de varones del SPB que está en ese mismo sector de la ciudad.

Cuando la Policía intervino en lo sucedido, horas más tarde de ese mismo jueves parte de lo robado en la casa donde “Marisa” Alvarado vive con el resto de su familia -su esposo, un transportista, esa madrugada en que el hecho ocurrió no estaba en Azul por cuestiones laborales- fue hallado y recuperado en el interior de la Unidad 7. Concretamente, en el sector intramuros donde están ubicadas las viviendas que forman parte del programa “Casas por cárceles”, las cuales habitan reclusos.

Ahora hay tres presos que están sospechados de ser autores de ese robo, teniendo en cuenta -entre otras pruebas- que en poder de uno de ellos fueron hallados cheques que formaron parte de lo sustraído en esa vivienda situada en la Calle 9 del Barrio El Sol.

El robo

Alvarado y sus cuatro hijos -el mayor de 18 años, el menor de 8 y los demás de 16 y de 13- dormían en tres de las habitaciones de la casa cuando minutos después de la hora cinco del pasado jueves los autores de este robo forzaron el postigo y la hoja de una ventana del frente de la vivienda.

“Se metieron por el comedor cuando mis hijos y yo estábamos durmiendo. Cuando entraron a mi habitación, me desperté con dos de ellos ahí cuando prendieron la luz. Para ese entonces, los demás estaban en las habitaciones de los chicos más grandes y había otros en la de los más chicos. Fácil, adentro de la casa habría unas seis personas”, le contó la mujer a EL TIEMPO.

Con sus rostros cubiertos y portando armas blancas de fabricación casera tipo “facas” de las que suelen elaborar los internos en las cárceles, Alvarado contó que los sujetos usaron “los cordones de un par de borceguíes de mi marido y los cables de los cargadores de los teléfonos celulares para atarnos a mis hijos y a mí. Al único que no ataron fue a mi nene más chiquito”.

Según la vecina del Barrio El Sol, más allá de esa situación los delincuentes no los agredieron y en todo momento le pedían a ella -mientras que, al igual que sucedía con su hijo más grande, le apuntaban con esas puntas de metal- “la plata y también oro”.

“Yo plata no tenía. Y lo único de oro eran las alianzas, que se las llevaron y después la Policía no las pudo recuperar”, señaló.

En medio de ese diálogo que mantuvo con uno de los delincuentes, Alvarado recordó que ese sujeto le comentó que “ellos eran de Mar del Plata”.

“Pero no hablé mucho. Yo les decía que se llevaron todo así se iban cuanto antes”.

Todo esto se tradujo en que en poco tiempo a la vecina le desvalijaran la casa.

“Yo calculo, aunque nunca los ví, que en la vereda también había más tipos. Lo digo por la velocidad con la que me desvalijaron la casa, ya que todo esto  habrá durado unos veinte minutos”, recordó.

Televisores y cheques, una billetera con documentación y tarjetas de crédito de la mujer –“que después tuve que dar de baja”-, más varios teléfonos celulares y una computadora portátil fueron los elementos sustraídos por los sujetos. “Y una pava eléctrica también se llevaron, pero después quedó tirada en la vereda”, agregó la vecina.

En la charla mantenida con EL TIEMPO, Alvarado señaló que “la Policía trabajó de una manera impresionante” para poder esclarecer el robo que sus hijos y ella sufrieron el pasado jueves minutos después de la hora cinco.

“Desde las cinco y media que logré llegar a la comisaría hasta las cuatro de la tarde, que me devolvieron todo, los policías nunca pararon de trabajar. Fue impresionante cómo trabajaron”, indicó con relación a esa investigación llevada adelante desde la Seccional Primera local y con apoyo de otras seccionales de seguridad.

Las pesquisas llevaron a los efectivos policiales hasta las ya referidas casas intramuros que están en la Unidad 7. En ese lugar, en poder de uno de los reclusos que ocupa esa vivienda y ahora está sospechado de ser uno de los autores del robo, se recuperó uno de los cheques sustraídos.

También, los policías encontraron los televisores y la computadora portátil tipo Notebook robados en esa casa ubicada a pocas cuadras del penal.

Durante esa inspección llevada a cabo en las casas de la Unidad 7, fue hallada una faca, arma blanca que por sus características Alvarado reconoció como la misma que utilizaron los delincuentes para intimidarlos a su hijo mayor y a ella.

El dato

“Marisa” Alvarado recordó que no es la primera vez que roban en su casa, aunque las características que tuvo este episodio delictivo fueron “totalmente distintas”. En las dos ocasiones anteriores que también entraron a robar, “nosotros estábamos durmiendo y ni nos enteramos. Esas veces nos dimos cuenta de que las cosas faltaban cuando nos despertamos”.

“HAN ROBADO MUCHÍSIMO”

 

Elementos robados en la casa de Alvarado y que después la Policía recuperó en la Unidad 7.
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Elementos robados en la casa de Alvarado y que después la Policía recuperó en la Unidad 7.

 

Teniendo en cuenta una carta en reclamo por más seguridad que al día siguiente de ocurrido el robo en su casa vecinos de El Sol hicieron llegar a diferentes medios, María del Carmen Alvarado afirmó: “Acá en el barrio han robado muchísimo. Hay muchos vecinos que están muy disconformes por la inseguridad que hay”.

Y sobre lo insólito que tuvo su caso, sostuvo: “Nunca imaginás que te va a venir a robar gente que está adentro de la cárcel. Esto es una falta de ética total. Más que nada, de los encargados de custodiar a la gente que está detenida. Se supone que tienen que estar ahí adentro. Yo no digo que no les den la oportunidad de vivir en una casa. Pero por el perímetro que tiene la cárcel en el lugar donde están esas casas, es más que obvio que entran y salen como quieren”, una situación que -según sostuvo- “ya se ha ido de las manos”.

 

 

 

 

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