Trastornos para conciliar el sueño

El 40% de los argentinos padece trastornos para conciliar el sueño y duerme poco y mal. A pesar de que afecta a mucha gente, los problemas del sueño y sus consecuencias se tienden a subestimar. Por prácticas culturales o por cuestiones fisiológicas, la cantidad y calidad del sueño pueden ser afectadas.

El déficit de sueño provoca cambios en las conductas: las personas tienen cambios en la personalidad. Se vuelven más irritables, sufrientes, tienen más trastornos de memoria, y adoptan conductas temerarias.

Como consecuencia del mal descanso aparece la fatiga crónica, que es una sensación de agotamiento prolongado que no se alivia ni se resuelve descansando. A su vez, disminuye la posibilidad de realizar las tareas cotidianas, así como también la capacidad cognitiva e intelectual.

La mayor consecuencia negativa de dormir mal no se vive durante la noche de insomnio, sino que se experimenta al día siguiente. Eso se debe a que durante las horas de vigilia se desarrolla un cuadro que se conoce como fatiga crónica.

Ello afecta en gran medida la capacidad para realizar tareas cotidianas. Compromete la capacidad cognitiva e intelectual, pero incluso en el caso de quien la padezca trabaje con máquinas o maneje un vehículo pone en riesgo la vida propia y la de los demás.

La sociedad occidental está privada de sueño, porque se perdió el 24% de las horas dedicadas a dormir. Algunos se quedan mirando televisión, con la computadora o el celular hasta muy tarde. Otros sufren dolores por enfermedades y no son bien tratados. Por esas y otras razones hay personas que alteran el inicio o la continuidad del sueño durante la noche y esto genera cansancio, malhumor y somnolencia durante el día.

Además están los trabajadores en horarios rotativos y personas marginadas que viven en asentamientos, entre otros, también pueden sufrir trastornos del sueño.

Otras posibles causas de los problemas del sueño pueden ser el consumo de algunos medicamentos sin control médico, y los viajes en avión a otras regiones del planeta, que tienen otro huso horario.

Para conseguir un buen sueño, una médica neuróloga de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño y la Fundación Favarolo recomendó seguir horarios regulares para acostarse y levantarse por las mañanas y mantener la tranquilidad del lugar donde duerme, evitando usarlo para otras actividades. Durante el día se puede practicar ejercicio suave que ayuda a la relajación necesaria antes del sueño. También las medidas clásicas del “baño caliente” o cualquier actividad rutinaria antes del sueño predisponen a la relajación. Hay que tener en cuenta que durante la noche no se resolverán sus problemas si se queda despierto.

A menudo, cuando se enfrenta problemas de sueño, la siesta puede ser un recurso válido para paliar la fatiga crónica y el cansancio diurno. La siesta debe ser breve y no prolongada porque, de lo contrario, se entra en una fase de sueño más profundo, que al despertar produce aletargamiento e inclusive puede generar el efecto contrario al deseado: sentirse más cansado y somnoliento.

El sueño es importante para tratar de evitar la fatiga crónica. Si se padece este problema en forma continuada lo conveniente es no tomar medicamentos por su cuenta y concurrir a un médico para establecer cuál es la causa que está provocando la dificultad para conciliar el sueño.

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