EL PRESENTE DEL HOGAR SAGRADO CORAZÓN

“Tratamos de que los chicos sientan que tienen una familia”

La asistente social Ana Masanelli, a cargo del Hogar Sagrado Corazón, en diálogo con EL TIEMPO: “Son chicos que atravesaron una circunstancia particular pero ello no significa que en un futuro se encuentren en otras circunstancias; son buenas personas”.            El comedor del Hogar donde los chicos se alimentan en un clima cordial y familiar.
<
>
La asistente social Ana Masanelli, a cargo del Hogar Sagrado Corazón, en diálogo con EL TIEMPO: “Son chicos que atravesaron una circunstancia particular pero ello no significa que en un futuro se encuentren en otras circunstancias; son buenas personas”.


Así lo destacó la asistente social y supervisora de la institución, Ana Masanelli, cuando, en diálogo con EL TIEMPO, habló sobre cómo conviven en la entidad y todo lo que implica acompañar el desarrollo de un adolescente: actividades, escolaridad, inserción en la comunidad y límites. –

El Hogar Sagrado Corazón alberga a niños y jóvenes que ingresan en situación de riesgo, generalmente provenientes de entornos o ambientes desorganizados y atravesados por diferentes problemáticas sociales. De esta manera la entidad los concibe como sujetos de derecho; es decir, se planifica no sólo en brindar abrigo sino en realizar esfuerzos tendientes a revertir y subsanar aquellas situaciones que originaron la vulneración de estos derechos, haciendo hincapié en el fortalecimiento de la educación y la salud. El Hogar se caracteriza por priorizar la inclusión social desde todos sus aspectos; es decir, el proyecto apunta a que los niños compartan sus espacios, áreas de convivencia, recreación, entre otros. EL TIEMPO dialogó con la asistente social y supervisora, Ana Masanelli, quien se refirió en detalle a la función social de la entidad, las actividades y de cómo se encuentran los chicos -25 niños y jóvenes- que allí conviven.

Dependen de becas

La entidad es centenaria y se trabaja con chicos en situación de riesgo. Anteriormente a nosotros estaban las monjas y después pasó al Estado civil; es decir está trabajado por gente particular. Está a cargo de un directivo (Masanelli) y la comisión directiva que trabaja con respecto a todo lo que refiere a la economía: ingresos para que el Hogar funcione y el pago de sueldos. “La institución depende de becas que llegan del Ministerio de Minoridad de la Provincia y la comisión organiza ello”, contó la asistente social. Informó al respecto que “aunque las becas son un aporte importante no alcanza para solventar todos los gastos, por ello la comisión trabaja permanentemente”. Ejemplificó que “contamos con la feria americana que se realiza los miércoles de 16 a 19 y el sábado por la mañana. Sobre las donaciones es importante resaltar que la comunidad ayuda muchísimo. Lógicamente se prioriza a los chicos, por ejemplo la ropa que es para ellos queda, así que están muy bien vestidos, el resto de la indumentaria que dona la comunidad también llega a los chicos indirectamente porque se vende en la feria y ese dinero se utiliza para pagar la luz, el gas o lo que hace falta para ellos”. Asimismo apuntó que “los sueldos los abona la comisión directiva que cuenta con el ingreso de dinero del alquiler de la Escuela Agraria (ingreso por calle Rivadavia).

Consultada sobre el personal que se desempeña en la entidad, enumeró que hay “dos supervisores (asistentes sociales), preceptoras; encargada de lavadero; personal de limpieza, y la cocinera”.

Activa vida social y escolaridad

Por otro lado, la asistente social aseguró que los chicos cuentan con una activa vida social. “Si bien nosotros nos ponemos muy rígidos con la cuestión escolar porque es complicado ya que hay que hacerles entender la importancia de concurrir al colegio, cuentan con una activa vida social como cualquier otro chico que convive con sus padres o tutores”, precisó Masanelli.

Insistió en la relevancia del desempeño escolar de los chicos, puntualizando que “tienen horarios de estudio para que se organicen mejor. Concurren a cualquier establecimiento educativo de la ciudad como Escuela Especial Nº 504; Escuela Secundaria Nº 9; Escuela  Secundaria Media Nº 1; Escuela Especial C.A.D.R.A.L.; Escuela Sagrado Corazón; Escuela de Patín; Soles y Fogatas; Pinceladas del Corazón; Escuela Agrícola y Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires y Escuela Laboral”. “Como la mayoría de los chicos van al secundario tratamos que hagan una vida social lo más similar a cualquier adolescente”, confió.

Contó la profesional cómo es un día de los chicos que están contenidos en el Hogar Sagrado Corazón: “Se levantan, desayunan en el comedor con la preceptora, después ella observa con qué ropa cuentan para concurrir a la escuela, cuando vuelven los espera la cocinera con la comida preparada, almuerzan con la preceptora. Por la tarde, cada uno, tiene sus horarios de estudio o de actividad. En tanto que a la noche se entregan las computadoras y los teléfonos y a la mañana siguiente se los devuelven. Además, disponen de horario de baño para ducharse, salen, tienen novio/a, vienen sus amigos, en definitiva tienen una vida totalmente normal. Todo esto se da en un clima cordial, tratamos de buscar la forma de que los chicos sientan que tienen una familia”.

Consultada sobre si los chicos pueden solicitar un permiso especial para una salida nocturna, explicó que “si uno sabe que es en un marco de cuidado, por supuesto. De hecho salen a cenar con sus familias u otras. Por ejemplo los espera un remisero y asisten a cumpleaños de quince”. Al respecto mencionó que “se celebran los quince como ellas quieren, con souvenir, torta, música, DJ, el vestido elegido las mismas jóvenes, peluquería, maquillaje y gigantografía. Un montón de gente colabora para que esto se haga posible”.

Interrogada sobre si se cubrieron sus expectativas desde que está al frente de la institución, esto es desde el año 2004, señaló que “lo más importante es que un chico que llega a la instancia de estar en un hogar es porque se vulneraron los derechos en algún aspecto. El objetivo es que tengan un espacio lo más normal posible, en un clima familiar y creo que se cumple porque, por ejemplo, a mí no me tienen como directivo, acá todos somos uno más. Lo mismo ocurre con la preceptora, la cocinera y todos cumplen un rol un poco materno; la cocinera no es sólo la cocinera: ayuda al que está mal y lo mismo ocurre con el resto del personal”.

Las buenas condiciones de las que gozan los chicos durante su estadía en el Hogar, hace que muchos de éstos sean agradecidos para con la institución y su personal. “Si bien la idea es que puedan ir a un grupo familiar, los egresados vienen a visitarnos. La función del Hogar se cumple porque hay chicos que no quieren egresar. Es un espacio importante para ellos porque están calefaccionados, con cuidados; van a la escuela, tienen amigos y demás. Nunca reciben ningún tipo de discriminación porque uno trata de trabajar con ellos sobre su autoestima. Ellos saben que la gente que trae desde un kilo de polenta a una donación más importante, la intención es que estén bien y lo sienten así. Lo perciben. Además, se concientiza a cada uno de los chicos para que no se autodiscrimine y vienen los compañeros a hacer deberes. Son chicos que atravesaron una circunstancia particular, pero ello no significa que en un futuro se encuentren en otras circunstancias; son buenas personas”, indicó.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *