“Trato de despertar en el visitante la curiosidad y de entender qué temas son los que desea ahondar”

Lo resaltó el guía del Museo y Archivo Histórico “Enrique Squirru” con relación a las visitas que recibe el espacio, mayormente turistas en este verano 2018. Muestras a las que actualmente se pueden ir.  

“Quienes llegan al museo sin conocerlo, se sorprenden al ver la colección de platería mapuche y criolla, la pulpería y sus objetos, y la cerámica que data de unos 1000 años atrás. Hay que tener en cuenta también que nuestro museo posee aproximadamente unas 4000 piezas, lo cual es impresionante para la ciudad, no solo por esa cantidad, sino por la diversidad de piezas que contiene y que no se circunscripta solo a la historia local. Además de lo anterior, mucha gente queda encantada con el edificio neocolonial, el cual es protagonista en las fotos de los viajeros”.


El Museo y Archivo Histórico “Enrique Squirru” recibe, durante todo el año, visitas de establecimiento educativos, como escuelas y jardines de infantes y ahora, en verano turistas de diferentes lugares.
Para saber cuál es la afluencia de gente que recibe la entidad, EL TIEMPO dialogó con
Emilio Pradas, guía del museo, quien ofreció varios detalles.
Los visitantes
En principio, Pradas explicó que “el museo tiene una muestra permanente, la misma está organizada tanto cronológica como temáticamente, lo cual facilita las visitas (sea guiada o no). Recordemos que, en ciertos casos, algunos visitantes eligen hacer un paseo por el museo sin el acompañamiento del guía. Sumado a las colecciones y objetos en exposición, se pueden encontrar en la carteleria: afiches, posters y medios audiovisuales que sirven a una mayor comprensión de lo que se ve”.
Sobre los turistas especificó que “por lo general sucede que los turistas que llegan a la ciudad ya tienen en mente buscar aquellos lugares donde puedan conectarse con la historia de la ciudad. En ese sentido el museo es una institución clave. Hemos recibido en este periodo de vacaciones visitas de distintas partes de la provincia y el país”. Añadió que “puntualmente hay ciertos visitantes que hacen una ´investigación` antes de llegar a la ciudad, y de esa manera tienen muy en cuenta la gran colección de platería que posee el museo. También hay que resaltar que recibimos investigadores, docentes, y público en general que se interesa en el acerbo del archivo histórico Vicente Porro”.

El museo ofrece una interesante colección de cerámica aborigen (nazca y santamariana), una sala de armas y la sala pictórica Claudio Lantier. Allí se encuentra actualmente la exposición de la artista plástica local Rosmari Álvarez Frigerio.


“Quienes llegan al museo sin conocerlo, se sorprenden al ver la colección de platería mapuche y criolla, la pulpería y sus objetos, y la cerámica que data de unos 1000 años atrás. Hay que tener en cuenta también que nuestro museo posee aproximadamente unas 4000 piezas, lo cual es impresionante para la ciudad, no solo por esa cantidad, sino por la diversidad de piezas que contiene y que no se circunscripta solo a la historia local. Además de lo anterior, mucha gente queda encantada con el edificio neocolonial, el cual es protagonista en las fotos de los viajeros”.
En el mismo sentido puntualizó que “las visitas guiadas por si mismas tienen un orden y estructura que muchas veces es difícil dejar de lado. Como uno de los encargados de dar las mismas obviamente dejo mi impronta en ellas, y trato de despertar en el visitante la curiosidad y de entender qué temas son los que desea ahondar. Por lo general, al recorrer el museo trato siempre de conectar cada muestra, pieza u objeto con la historia local, su fundación, sus habitantes originarios, la política y la historia a lo largo de los años. He notado que eso es lo que más interesa al visitante, no solo el que viene de afuera sino hasta los propios azuleños. En fin, nuestra tarea no se cierra solo a mostrar el museo o hablar de lo que en él hay, sino que intentamos que el turista pueda conocer mucho mas de la ciudad y sus alrededores”.

Un recorrido por el museo
 
En segundo término realizó una suerte de recorrido, el mismo que les ofrece a los turistas “generalmente se comienza por la sala Martin Fierro, donde se encuentran las colecciones de platería mapuche y platería criolla, además de fajas, ponchos y textiles pampas junto con objetos pertenecientes a las comunidades originarias del barrio Villa Fidelidad. En la sala ´Viejo Vizcacha` hay objetos urbanos y de la vida sociocultural del Azul de finales de siglo XIX y principios del XX”.
Continuó “avanzando en el recorrido se accede a la sala ´José Hernández`, que coincide con la casa histórica de 1854 (primer casa de altos de Azul). Allí con sus elementos y productos originales, lugar habitual de la antigua campaña, que marcó una época muy importante en la historia lugareña. También se exponen otros elementos, herramientas y enseres propiamente campestres, que permiten conocer nuestro antiguo terruño”.
Pradas ejemplificó “espuelas, estribos, bocados, marcas, etc. Por otro lado, el museo ofrece una interesante colección de cerámica aborigen (nazca y santamariana), una sala de armas y la sala pictórica Claudio Lantier. En esta última se encuentra actualmente la exposición de la artista plástica local Rosmari Álvarez Frigerio denominada “Derrotero”, inaugurada en diciembre del año pasado y que estará abierta al público hasta febrero, recibiendo visitas que; en muchos casos atiende la misma artista, lo cual hace mucho más personalizada la visita”.
El horario de atención al público en enero es de de jueves a sábados de 17 a 21 y en febrero martes a sábados de 17 a 21 horas.

El horario de atención al público en enero es de de jueves a sábados de 17 a 21 y en febrero martes a sábados de 17 a 21 horas.
GENTILEZA EMILIO PRADAS


El interés de los niños

En otro tramo de la charla el guía del museo destacó que “es notorio el interés de los niños por sobre los adultos. En muchos casos tenemos visitas de instituciones de niños muy chicos, hasta de nenes de jardín de infantes, los que luego ´traen` a sus padres al museo, padres de Azul que ni sabían de la existencia del mismo”.
De la misma manera opinó que “realmente creo que depende del interés de los docentes el acercarse al museo y de las ganas que se tenga de llevar a los chicos a conocer parte del patrimonio y la historia de la ciudad. Es interesante mencionar que el museo ha recibido invitaciones de establecimientos educativos en los últimos años para ´llevar el museo a la escuela`, invitaciones que hemos aceptado y que han tenido muy buena repercusión en los alumnos”.
“Por otro lado, también se trabaja permanentemente con las instrucciones educativas de diferentes niveles, de esta manera la relación con ellos no es solamente como visitantes sino que se hacen participes de eventos, investigaciones, proyectos, etc”.
 
 

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