FALLO DE UN JUICIO ABREVIADO

Trece años de prisión para azuleño que asaltó a dos remiseros e hirió a un hombre con una faca

Pedro Ignacio Juárez, el azuleño condenado por tres violentos ilícitos a una pena única trece años de prisión. La imagen corresponde a marzo del año pasado, cuando “Pinky” fue detenido por policías del Gabinete de Investigaciones de la Seccional Primera local.
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Pedro Ignacio Juárez, el azuleño condenado por tres violentos ilícitos a una pena única trece años de prisión. La imagen corresponde a marzo del año pasado, cuando “Pinky” fue detenido por policías del Gabinete de Investigaciones de la Seccional Primera local.

Esa pena única, teniendo en cuenta antecedentes delictivos que registraba por los que había estado preso, se la impuso un juez al encausado, que fue detenido en marzo del año pasado. En ese entonces lo buscaban porque en abril de 2016 había atacado con un arma blanca a un hombre. Además, mientras estuvo en libertad condicional cometió los robos a los remiseros.

Para cuando en marzo del año pasado Pedro Ignacio Juárez, un azuleño que tiene 33 años, fue detenido, estaba vigente para él un pedido de captura, acusado de ser el sujeto que en abril de 2016 había herido gravemente de una puñalada a un joven en una plaza de esta ciudad.

En ese entonces, además, los investigadores sospechaban que era también quien recientemente había cometido asaltos a mano armada que tuvieron como víctimas a dos remiseros.

Durante el transcurso de la semana que pasó, por esos tres hechos Juárez -alias “Pinky”– fue condenado a “ocho años de prisión”, tras la realización de un juicio abreviado en un Tribunal local.

Además, el juez que intervino en ese proceso le impuso otra sanción por los antecedentes penales computables que ya registraba y había estado preso: una condena a una pena única de trece años de prisión.

Esa pena es comprensiva de los tres ilícitos mencionados, que según quedó probado en este juicio abreviado cometió, y de otra sanción que registraba desde años antes y por la que, incluso, había estado en la cárcel: una pena, también única, de “siete años y ocho meses de prisión”, situación que hizo que en ese proceso más reciente donde lo juzgaron fuera declarado “reincidente”.

En el juicio tramitado en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de Azul intervino el juez Carlos Pagliere (h), que halló al encausado autor penalmente responsable de los siguientes delitos: robo calificado por el uso de arma (dos hechos) y lesiones graves, en concurso real de acciones.

 La causa principal

La causa penal señalada como principal en este juicio se relaciona con un asalto a un remisero que en esta ciudad se produjo el 19 de marzo del año pasado.

Aquel día, alrededor de la hora 21.30, a ese hecho lo cometió Juárez, quien llamó a una agencia que está en la zona céntrica para pedir un remís que lo fuera a buscar a Burgos y Aldaz.

Ni bien el automóvil se hizo presente en el lugar convenido, el encausado se subió al asiento trasero del rodado y le pidió al conductor, llamado Gabriel Layús y quien se convertiría en la víctima de aquel robo agravado, que lo llevara hasta el barrio UOCRA.

Cuando el auto estaba llegando a ese complejo habitacional, “Juárez le

pidió al chofer que cambiara su recorrido y que fuera hacia el Barrio San

Francisco”, indicó el juez Pagliere (h) en el fallo.

En ese sector de la ciudad, sobre la prolongación de la calle De las Cautivas, se produjo el violento robo. Para eso, se mencionó en el dictamen, Juárez “se colocó en el asiento trasero ubicado detrás del conductor”. Después, le apoyó una cuchilla “de gran tamaño” en las costillas al remisero y textualmente le dijo: “Dame la plata y dame el celular”.

Unos quinientos pesos de la recaudación del remisero fue la suma de dinero de la que Juárez se apoderó, al mismo tiempo que le decía a Layús, mientras le mostraba el cuchillo: “Agarrá acá derechito y seguí por ésta derecho y andáte por ahí, no te quiero volver a ver”.

Detenido

El 24 de marzo del año pasado policías del Gabinete de Investigaciones de la Seccional Primera local detuvieron a Juárez.

Para ese entonces, lo buscaban por una causa iniciada en abril de 2016, expediente donde figuraba acusado del delito de lesiones graves, otro de los hechos por el que también fue condenado la semana pasada en este juicio abreviado (ver cuadro aparte en esta misma página).

Además, los investigadores habían reunido suficientes elementos que demostraban que era el autor el robo al remisero ya narrado. Un hecho por el que después, en una rueda de identificación de personas en sede policial, Layús lo reconoció como el mismo sujeto que lo había asaltado, lo cual fue valorado por el juez Pagliere (h) como uno de los elementos para dar por demostrada la responsabilidad del encausado en ese ilícito.

Sobre el azuleño, en ese entonces, recaía además la sospecha que había cometido el asalto a ese otro remisero por el que ahora fue condenado también.

Un hecho ocurrido en esta ciudad en las primeras horas de aquel 24 de marzo del año pasado, mismo día en que después resultó detenido.

Según lo mencionado en el fallo, ese robo -también agravado- “Pinky” Juárez lo cometió poco antes de la hora 3 de aquel día viernes.

Tuvo como escenario la rotonda del Barrio Carús, el lugar al que el encausado había llegado en un remís perteneciente a una agencia que está en Mitre y Cáneva.

“Pedro Ignacio Juárez, mediante la utilización de una cuchilla tipo Tramontina, intimó a Cristian Oscar Salinas Gómez” -tal la identidad de la víctima de aquel hecho- manifestándole: “Dame toda la plata o te mato”. Y de esa manera, le sustrajo cuatrocientos setenta pesos, dinero con el que después se dio a la fuga.

Instantes antes, Juárez había tomado a ese remís en un domicilio situado en la calle Salta de Villa Piazza Norte, desde donde le indicó al chofer que lo llevara al Barrio Carús.

Para acreditar la autoría del encausado en ese hecho, una de las pruebas valoradas fue un informe de rastros papilares que peritos de Policía Científica levantaron del automóvil que guiaba el remisero.

Esas huellas digitales, según después se cotejó, se correspondían con los dedos índice y anular de la mano derecha de Juárez.

El dato

La pena de siete años y ocho meses de prisión que “Pinky” Juárez registraba a modo de antecedente penal computable le había sido unificada desde el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Azul en marzo de 2015 y adquirió rango de firmeza al mes siguiente. Esa sanción hizo que estuviera preso en la Unidad 14 del SPB que está en General Alvear, desde donde fue excarcelado “por libertad asistida en términos de libertad condicional” el 18 de marzo de 2016. Es decir, días antes a que atacara con un arma blanca a un joven y a que al año siguiente asaltara a los dos remiseros.

UN PUNTAZO

Pedro Ignacio Juárez fue condenado también en este juicio abreviado por las lesiones graves que el 2 de abril de 2016 le provocó a un hombre al que atacó con un arma blanca, un hecho que había ocurrido alrededor de la hora 15.30 del día ya referido en la plaza que está en Tiro Federal y Rauch de esta ciudad.

“Tras descender de una motocicleta se acercó hacia donde se hallaba Diego Agüero”, tal la identidad de la víctima, actualmente de 33 años.

Luego de mantener “un pequeño diálogo” con él, Juárez lo agredió utilizando “un elemento corto punzante con el cual le asestó un puntazo en la pierna izquierda”, escribió el juez Carlos Pagliere (h) en el fallo con relación a lo que fue ese incidente.

Durante el ataque, ese hombre había sufrido “una herida en región anterior y otra en región posterior del muslo izquierdo” que afectaron a su arteria femoral, lesiones que pusieron “en riesgo” su vida.

El propio Agüero, cuando declarara como víctima de lo sucedido en la causa penal que se iniciara, identificó a Juárez como el autor de ese puntazo, que le fue aplicado cuando en la plaza se encontraba aquel día con otras personas que se convirtieron en testigos de lo ocurrido.

Según había dicho, Juárez se acercó hasta él y le habló de una pelea que ambos habían tenido tiempo atrás, lo que aquella tarde se tradujo en que después lo atacara con ese arma blanca que portaba: un cuchillo “tipo faca” -según describiera la víctima- con el que le aplicó ese puntazo en su pierna izquierda que hizo que tuviera que ser trasladado al Hospital Pintos, centro asistencial donde permaneció internado algunos días.

 

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