LAS DOS AVENIDAS

Treinta años con las manos en la masa

 

 

Rubén Camozzi llegó a las tres décadas desempeñándose como dueño de esta tradicional panadería. Este panadero, que desarrolló su sacrificado oficio con una pasión inalterable, repasa con EL TIEMPO su historia de vida entre el pan y la harina.

 

Vida y obra de un referente de este rubro, que ejerció su oficio con una pasión indestructible durante tres décadas. JOSÉ BERGER. Luego de 30 años de trayectoria, Las Dos Avenidas ganó un público fiel, que busca las especialidades de la casa. En ese sentido Camozzi señaló que en esta emblemática panadería “se hace de todo”. JOSÉ BERGER.
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Luego de 30 años de trayectoria, Las Dos Avenidas ganó un público fiel, que busca las especialidades de la casa. En ese sentido Camozzi señaló que en esta emblemática panadería “se hace de todo”. JOSÉ BERGER.

 

Mi historia en el mundo de la panadería comenzó el 2 de marzo de 1986, día que abrí las puertas de esta panadería”, describió Rubén Camozzi, titular de Las Dos Avenidas, en el comienzo de la entrevista con este matutino. El paso del tiempo, más el éxito de su trabajo, lo llevó a que cumpla hoy 30 años al servicio de la comunidad.

Hemos trabajado muchísimo para llegar a este número y esto se debe al esfuerzo de mi familia y de los empleados, quienes ayudaron a que la producción de la panadería no decayera en ningún momento”, acotó para luego agregar que uno se mantiene tantos años en el rubro es porque posee “vocación, ganas, pasión y es organizado”, porque sin estas premisas, “sería muy difícil que un proyecto funcione”.

La historia de Camozzi entre el pan y la harina, llegó de casualidad y esto debe “a un comentario de mi suegro”, quien le comentó que estaba en venta la llave del fondo de comercio de la panadería que está ubicada en la esquina de las avenidas Juan Domingo Perón y 25 de Mayo.

No conocía el oficio, pero me interesó la idea, que finalmente concreté y me aventuré a este emprendimiento”, detalló acerca de sus comienzos. “Con la ayuda de colegas, fui aprendiendo esta profesión que día a día sigo desempeñando con alegría”, sostuvo. Y agregó: “Trabajar en este oficio, me permitió que mis hijos estudiaran y además, poder seguir creciendo a nivel comercial, que gracias a esto hoy contamos con otra panadería que es atendida por uno de mis hijos, ¿Qué otra cosa puedo pedir?”.

 

La herencia

 

El sueño de pasar la posta ya se va concretando en uno de sus hijos, que es Santiago, que promete continuar el legado de su padre. Él -por su hijo- se encuentra a cargo de la panadería “El Torreón del Parque”, que está ubicada en la avenida Pellegrini 1401.

Todo lo que se logró, se hizo a través del trabajo. Y gracias a esto, logré que mis hijos tuvieran todo, no sólo lo material, sino diferentes enseñanzas, por eso, ellos vieron eso a través de nuestros esfuerzos; creo que eso es lo que se transmite generacionalmente”, reflexionó acerca de sus hijos.

 

El producto

 

Con los años, Las Dos Avenidas ganó un público fiel, que busca las especialidades de la casa y a la ahora de hablar sobre ellas, Camozzi señaló que en esta emblemática panadería “se hace de todo”. Entre su amplio menú, se destacan sus diversas variedades de panes y mismas opciones en confitería, sin embargo, lo más destacado que sale de la squadra, según las declaraciones de sus clientes, son “los pasteles, la torta de 80 golpes y la milhojas”. Después de esta frase, Camozzi recomendó que prueben todos sus productos, todos ellos elaborados por manos expertas y con los ingredientes más frescos del mercado para garantizarle un sabor tradicional.

También informó que se ofrecen otras exquisiteces que se hacen mediante un pedido con anticipación. Por ejemplo: tortas para cumpleaños, variedades de sándwiches de miga, entre otras.

 

Ser panadero 

 

A pesar de estar trabajando tantos años en esta profesión, Camozzi asegura que nunca se cansó de ella. “Jamás me quejé por tener que levantarme tan temprano, lo hacía con gusto”, dijo para luego advertir que “hay que poner voluntad”.

La profesión que uno elige, tiene que gustar y poner pasión para realizar las tareas; sí cumplís con ambas, seguro que los vas hacer bien”, agregó como enseñanza para aquellos jóvenes que están a punto de elegir una carrera.

Al respecto, Camozzi manifestó que falta mano de obra calificada y esto se debe a que muchos jóvenes no quieren hacer ese esfuerzo. Por eso lamenta que en la actualidad el oficio “se esté perdiendo, porque hay muy poca gente joven que se dedique a esto”.

Respecto a esto último, él se sintió con suerte, ya que con el paso del tiempo fue incorporando empleados que se comprometieron con la camiseta de Las Dos Avenidas y esto lo alegra ya que se formó “un excelente grupo de personas, que es lo principal de toda panadería”, indicó acerca del personal de trabajo, que fielmente continúa bajo su mando. “Algunos están desde que arranqué”, explayó.

 

Balance final

 

A pesar de tantos años, uno al final del día hace una evaluación y se queda tranquilo de haber hecho lo mejor posible”, aportó sobre la cantidad de años defendiendo un rubro que creció y cuenta con mucha competencia.

En la vida hubo y habrá desafíos en el camino, por eso, Camozzi sonríe satisfecho del logro que obtuvo, que en gran parte se debe al acompañamiento de su familia, la ayuda de sus empleados y colegas, quienes le dieron una mano cuando se inició; y la fidelidad de sus clientes. Por eso, mediante la emoción, alegría y recuerdos, Camozzi manifestó su agradecimiento a todos ellos que le permitieron llegar a los 30 años y que hoy Las Dos Avenidas, se mantenga como una emblemática panadería.

 

EL DATO

La panadería está ubicada en la esquina de las avenidas Juan Domingo Perón y 25 de Mayo. Se encuentra abierto de lunes a sábado desde las 7 a 12.45 y 16 a 20. Domingo de 7 a 13.

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