JUICIO POR UN CASO DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Tres años y diez meses de prisión para un azuleño que golpeaba a su ex mujer

 

La pena, única y de cumplimiento efectivo, se la impusieron a un hombre que en julio del año pasado había atacado a golpes a su ex concubina en una casa del Barrio Alfonsina Storni. Al día siguiente, cuando la víctima estaba internada, el encausado fue al hospital y la amenazó. En el mismo juicio, al acusado lo absolvieron del delito de “privación ilegal de la libertad”.

Un caso de violencia de género convertido en materia de un juicio oral derivó en la condena para el imputado a una pena de ”un año y dos meses de prisión de efectivo cumplimiento”. Dicha sanción -dado los antecedentes penales computables que el encausado registraba- se tradujo en el dictado de una pena única de tres años y diez meses de prisión, también a cumplir.

El fallo de este debate, que se había desarrollado en el Juzgado Correccional número 1 con sede en el edificio central de los Tribunales de Azul, se anunció durante el transcurso de la semana pasada.

Fuentes judiciales informaron ayer a EL TIEMPO que el hombre condenado en esta primera instancia se llama Lucas Guillermo Gaitán, un azuleño que tiene 32 años.

Aníbal Álvarez, juez que intervino en este proceso, lo halló autor penalmente responsable de los delitos de lesiones graves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género contra una mujer y amenazas simples, en concurso real de acciones.

Una golpiza y amenazas 

Según se mencionó en la resolución, los hechos que fueron materia de este debate habían ocurrido en Azul durante los días 16 y 17 de julio del año pasado. Y en ambos casos, tuvieron una misma víctima: una ex pareja del encausado.

El primero de los días ya referidos, cuando era alrededor de la hora tres, una casa ubicada en el Barrio Alfonsina Storni de esta ciudad fue el lugar donde el hombre golpeó a su ex concubina.

A la mujer -escribió el juez Álvarez en el fallo- Gaitán “le aplicó cachetadas a mano abierta en el rostro y un golpe de puño en el mentón”. Y la agresión la continuó “dándole patadas en distintas partes del cuerpo”.

Las heridas que aquel día la víctima sufrió implicaron que resultara con hematomas en sus brazos, en una de sus piernas, a la altura de la clavícula derecha y en una mano. También, que sufriera sangrado en uno de sus oídos.

Todas esas lesiones fueron consideradas como de carácter leve. Aunque no impidieron que la mujer tuviera que ser atendida en el Hospital Pintos.

Y en el centro asistencial municipal, al día siguiente de que fuera internada, se registró esa segunda situación por la que en este juicio su ex pareja también fue condenado.

Al respecto, en el fallo el titular del Juzgado Correccional 1 escribió: “El día 17 de julio de 2016, siendo aproximadamente las 20.30 horas, en circunstancias que la joven se encontraba internada en el Hospital Pintos de la ciudad de Azul, ingresó en la habitación una persona de sexo masculino y la amenazó diciendo: “Me denunciaste, esto no va a quedar así””.

Esa intimidación de Gaitán a la joven, a decir del juez Álvarez, provocó en ella “un temor fundado, creyéndolo capaz de concretar las amenazas”.

Huyó de la casa corriendo

Uno de los testimonios escuchados en el debate fue el de la víctima de este caso de violencia de género.

La joven contó que para la época en que Gaitán la golpeó y después la amenazó ambos ya estaban separados. Y señaló también que aquella noche en que la agresión se produjo, en un descuido de su ex pareja -que se había ido al baño-, ella se pudo escapar corriendo de la casa.

En esas circunstancias, al llegar a Mitre y Burgos, un joven que la vio llorando y observó que le costaba caminar fue quien se encargó de trasladarla hasta el centro asistencial municipal, el lugar donde después quedó internada y al día siguiente su ex pareja se hizo presente para amenazarla porque ella lo había denunciado a causa de esa golpiza que le propinó.

Según el testimonio de la mujer en el debate, ella siempre le tuvo miedo a su ex concubino. Todo eso ocurrió a partir de que él empezó a golpearla.

Una situación que se reiteró en varias ocasiones, aunque para la época en que el hecho materia del debate se produjo ella hacía más de un mes que había dejado de convivir con el hombre que ahora fue condenado en este juicio oral.

El dato

Con relación a las penas que le impuso al autor de este caso de violencia de género, el juez sólo tuvo en cuenta una circunstancia y del tipo atenuante. “El buen concepto del que goza el imputado”. Así lo señaló en el fallo el Dr. Álvarez, considerando para eso versiones de algunos de los testigos que pasaron por el debate.

ABSUELTO

A Lucas Guillermo Gaitán lo acusaron también de “privación ilegal de la libertad” contra su ex pareja, aquella madrugada en que la llevó en su auto hasta la casa donde después la agredió.

Pero a criterio del juez Aníbal Álvarez, no quedó probado que esa situación haya existido, lo que derivó en que en el mismo debate el hombre fuera absuelto por ese delito.

“He tenido por acreditada la existencia tanto de las lesiones como de las amenazas -sostuvo el titular del Juzgado Correccional 1-, no así a la privación ilegal de la libertad que fuera materia de Acusación ya que, a criterio del Suscripto, ante las contradicciones de la presunta damnificada, existe un estado de duda insuperable que no permite darla por probada”.

PENA ÚNICA Y A CUMPLIR

“Dado que el imputado registra dos condenas anteriores a penas privativas de la libertad de ejecución condicional, respecto de las cuales se ha dictado una pena única, corresponde imponer al nombrado la pena única de tres años y diez meses de prisión, comprensiva de la misma, cuya condicionalidad se revoca”, señaló para el imputado el juez Aníbal Álvarez en el fallo relacionado con este caso de violencia de género.

A modo de antecedente, Lucas Guillermo Gaitán registraba una pena única de “tres años de prisión en suspenso”.

Le había sido impuesta en el Tribunal 2, durante un incidente de unificación de penas, el pasado 18 de abril de este año.

Esa sanción incluía dos condenas: una que data de abril de 2015 y consistió en “dos años y seis meses de prisión en suspenso”, por resultar autor de los delitos de daño, amenazas simples reiteradas (cuatro hechos) y violación de domicilio, en concurso real de acciones; y otra de “un año de prisión en suspenso”, que el 28 de abril de 2016 le había sido impuesta en el mismo Juzgado Correccional donde ahora volvió a ser condenado. En aquella ocasión, como autor de los delitos de amenazas simples reiteradas (tres hechos) y desobediencia, en concurso real de acciones.

Además de esa ya mencionada condicionalidad que le fue revocada, esa “pena única de tres años de prisión en suspenso” que arrastraba y la que la semana pasada le fue impuesta -de “un año y dos meses de prisión a cumplir”– por este caso de violencia de género, ahora se tradujo en otra pena única: la ya referida de tres años y diez meses de prisión, también de efectivo cumplimiento.

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