LA CULTURA K SIGUE PRESENTE

Triple crimen: la militancia ahonda la “grieta” y hasta el macrismo utiliza sus mismos clichés

Por Hugo E. Grimaldi. Agencia DyN.

Diferentes modalidades de kirchnerismo explícito, ya casi arraigadas culturalmente en la política y en la sociedad, se han hecho presentes en la crisis por la que transitó el Gobierno durante el tiempo que medió entre la fuga y la captura de los tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez.

La primera observación que surge de los sucesos, sobre todo después del blooper gubernamental del pasado fin de semana, es que el ala más radicalizada de la ahora oposición expresó una torpe y explícita alegría por el tamaño del traspié del Gobierno. Es que el horror que le produce el macrismo a estos militantes ultras es tal que no sólo critican lo que políticamente creen que hay que criticar (desplazamientos en el Estado, represión policial o DNU), sino que parece que no se dan cuenta o no les importa quedar del lado de los malos, casi en defensa de un flagelo que, como el narcotráfico, se ha metido de lleno en la sociedad.

Tal desmesura, manifestada por dirigentes y muchos militantes a través de las redes sociales, dejó expuesta con crudeza extrema que la famosa “grieta”, lejos de empezar a superarse por irracional, se profundizó mucho más con estos episodios. Pese a tan desproporcionada reacción, desde el propio peronismo se está buscando encapsular al kirchnerismo camporista y así se ha comenzado a verificar sobre todo en la provincia de Buenos Aires y en el Senado de la Nación, junto a reuniones internas de alas más dialoguistas.

Lo que se debe investigar     

En otro orden más formal y a la hora de comenzar a mover el cedazo de las responsabilidades en la fuga y la persecución, existen algunas cuestiones a las que habrá que prestar mucha atención de ahora en más.

En este sentido, hay varias competencias operativas y judiciales por dilucidar cómo, por ejemplo, reconstruir el raid de los fugados por el Conurbano y la provincia de Santa Fe y probar que ellos cometieron los delitos que se les endilgan.

También habrá que investigar la eventual connivencia de penitenciarios para facilitar el escape y el posterior apoyo logístico que pudieron haber recibido de familiares, amigos u otros delincuentes, más omisiones, desvío de pruebas o directamente complicidades de alguna/s fuerza/s de seguridad, incluida la “información falsa” que el Gobierno dice haber recibido, a la hora de justificar su estúpido yerro del sábado pasado. Pero, además, está claro que dentro de las filas gubernamentales se registró un grave descalabro político, fruto de la desorientación de los funcionarios, quienes dejaron más que expuesto al mismísimo presidente de la Nación, junto a fallas más que notorias en el armado de los operativos de las fuerzas de seguridad. Por ambas cuestiones, en cualquier otro esquema de asunción de responsabilidades el hilo se hubiese cortado por lo más delgado.

En este sentido, aparece una nueva referencia al kirchnerismo, ya que mantener a los responsables en sus puestos y descargar las culpas en terceros para cubrir la incapacidad o la ineficiencia resultan ser dos elementos de similitud bastante evidente a lo que era su habitual proceder. Y aunque se trate de algo que algunos puedan adjudicar a la inexperiencia, usar una modalidad tan K para mostrar más logros que autocríticas hace trastabillar demasiado rápido hasta la intención del significado del nombre “Cambiemos”, la alianza que llegó al poder hace un mes apenas.

 

 

 

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