OPINIÓN

Tristeza y desazón

Escribe Prof. María Liliana Christensen

Con profunda tristeza y desazón he visto a los sindicatos docentes en las calles,  procurando con sus gritos y reclamos llamar la atención en un acto emblemático de la República como es la inauguración del período de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación.

Como ciudadana y como docente sentí que no era oportuno empañar con insultos y actitudes ofensivas un momento tan especial de la vida democrática que los argentinos  durante muchos años nos vimos privados de presenciar. Los que debemos inculcar las virtudes de la vida democrática estamos obligados a respetar las instituciones y las investiduras más allá de las circunstancias que atravesemos. La ejemplaridad es cualidad insustituible del maestro.

Nadie discute el derecho de los maestros a trabajar en condiciones dignas y a recibir salarios acordes a la enorme responsabilidad social que ejercen. Desde mi lugar y con la mirada larga que me dan los años transcurridos, más la perspectiva histórica que me concede mi propia disciplina, quiero decir que sería interesante que en lugar de opacar un acto de tanto simbolismo para la democracia como es la Asamblea Legislativa que la Constitución dispone para cada 1 de marzo, nos detuviéramos a reflexionar un instante.

Muchos de los que estaban ahí reclamando en la plaza, deberían repensar a qué gobiernos apoyaron y con qué saqueo y devastación del Estado han sido complacientes. Es cierto que el sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires está degradado, con docentes desjerarquizados y con niños y jóvenes que no logran acceder a la educación de calidad que garantizaría la igualdad de oportunidades.

Pero sería bueno poner como eje de análisis un elemento insoslayable: la provincia fue gobernada durante 28 de los últimos 30 años por el mismo partido político, que gran parte de responsabilidad tiene sobre el desastre al que asistimos. Siempre por decisión de la voluntad popular. Y cuando gobernaban la nación y la provincia ciertos personajes siniestros que hoy desfilan por los Tribunales, muchos de esos dirigentes sindicales que hoy vociferan, compartían con ellos actos, sonrisas y fotografías.

Las escuelas con edificios deteriorados, las condiciones de trabajo adversas, los salarios mezquinos, el desconocimiento del valor de la tarea de educar, vienen de muy atrás, de muy lejos en el tiempo. No son un fenómeno de ahora, ni tienen su raíz en decisiones políticas que apenas llevan meses – sean buenas o malas-. Las decisiones que han destruido la educación en la Argentina son de vieja data y sería hipócrita no reconocerlo.

He sido dirigente sindical y estoy orgullosa de esa etapa de mi vida profesional. La CTERA dio una lucha histórica contra los estropicios que planteaba en la década del ’90 el partido gobernante: la Ley Federal de Educación del Presidente Menem (Ley 24.195/93), y la Reforma Educativa de la Provincia implementada por el Gobernador Duhalde.

Sostuvimos con firmeza que esas reformas eran un salto al vacío, que terminarían de destruir el sistema educativo en la Argentina. Lamentablemente, el tiempo nos dio la razón. Pero esa lucha se dio con los docentes en las aulas y los chicos asistiendo a  clases. Fueron más de mil días en que la Carpa Blanca se convirtió en un símbolo. Dirigentes del gremialismo docente de la talla de Marta Maffei honraron esos cargos y la representatividad que entrañaban. Muchos maestros comprometidos de todos los rincones de la patria ayunaron en ella y dieron con enorme dignidad una lucha que la sociedad hizo propia.

Antes y después de esos difíciles años ’90 hicimos muchos paros, incontables marchas, jornadas de protesta, proclamas que denunciaban la dura situación del trabajo de los maestros. Quizá aquí resida parte del problema: en la Argentina hace ya muchos años que los paros docentes se multiplican y no consiguen resolver los conflictos que los generan. Los que hemos transitado ese camino vemos que hay como un eterno retorno en el que nunca se termina de conformar una base común de acuerdos y proyectos. Sólo una frustración que conduce a una nueva frustración.

Nunca un debate auténtico del tema educativo. Nunca un escenario en que cada parte ponga de verdad lo mejor de sí para resolver las enormes dificultades de un sistema que sigue en caída libre. Jamás una mirada de largo plazo que intente diseñar una mejor educación para construir un país mejor.

Muy lejos estamos de aquellas viejas luchas. Han pasado veinte años y el retroceso de esta sociedad ha sido incesante. La degradación en todos los aspectos de la vida pública se manifiesta también en la situación de la educación y en la metodología de los reclamos. La subvalorización del trabajo de los educadores, de los investigadores y de los académicos, no es nueva en nuestro país. Afirmarlo sería  ignorancia o cinismo.

Duele ver hoy conductas que nos sacuden por oportunistas, intencionadas y hasta  sectarias. Sin autocrítica, sin hacerse cargo de los horrores que en muchos casos avalaron durante años. Sin asumir las responsabilidades que cada uno de los actores tiene en este largo y brutal proceso de demolición del sistema educativo en la Argentina.

Tristeza y desazón. No encuentro otras palabras.

 

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2 Comments

  1. Maria Ester Livio

    marzo 5, 2017 at 10:54 am

    Realmente me siento identificada con sus palabras.También soy docente de 30 y largos años de servicio y he visto la degradación y desvalorizacion de la educación poco a poco.Hoy con pena y dolor veo estos *espectáculos*; y no puedo dejar de llenarme de pena..Ojalá algún dia esto se revierta para poder sanar a nuestra patria herida .

  2. El vasco de efasa

    marzo 5, 2017 at 4:12 pm

    Recuerdo a la docente escribir a favor de los paros en años anteriores, la columna omite como omiten intencionalmente quiénes apoyan el actual gobierno el motivo del conflicto. El cual no es más ni menos que la negativa del gobierno nacional a discutir paritarias. Y del gobierno provincial a intentar imponer por la fuerza un aumento del 18% con métodos poco saludables para un sistema democrático. Ausentarse en la mesa de diálogo,la temeraria convocatoria a voluntarios para estigmatizar de manera personal al secretario de uno de los sindicatos a través de medios afines ( beneficiados con suculentas partidas de dinero en forma de pauta oficial con las que financian a periodistas para la tarea ) y lo peor la amenaza del presidente al dirigente en el Congreso evidenciando la estrategia por parte del gobierno para con los maestros.
    En otro punto señala y da por comprobado con ojos de cuero que la educación en los últimos 12 años ha sido devastada. Sin ningún dato de la realidad más que su percepción antiperonista. Le recuerdo que puede acceder al presupuesto de la nación en donde por ley durante los últimos 12 años se elevo el porcentaje destinado a educacional al 6,5 del PbI , se construyeron 1850 escuelas, 12 nuevas universidades publicas nacionales,y se genero el programa de acceso a las tecnología en las aulas más ambicioso de Latinoamérica.
    Por último una coincidencia, es verdad que la educación está atravesando una grave crisis pero no es por los gremialistas docentes sino porque el gobierno no tiene intenciones de mejorar la educación pública y se comprueba al poner como ministro de educación al señor Esteban bullrich que no es docente , jamás ejercio la docencia, es un analista de sistemas graduado en la empresa privada que hace palomitas de maíz Kellogs.
    Saludos a los docentes hoy es un domingo para pochoclos , mña será un día de lucha por la dignidad de los maestros.

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