FALLO DE UN JUICIO ABREVIADO

Un azuleño fue condenado a cuatro años y cuatro meses de prisión por vender drogas

 

También tiene que pagar una multa de dos mil pesos. Lo habían arrestado en febrero del año pasado, durante un allanamiento en la casa donde vivía. En el lugar policías hallaron e incautaron marihuana y cocaína que, según quedó probado, tenía para vender al menudeo. Además, en ese procedimiento había sido secuestrada una escopeta.

 

Un juez condenó a una pena de cuatro años y cuatro meses de prisión y a otra consistente en el pago de una multa de dos mil pesos a un joven que había sido procesado por una infracción a la Ley de Estupefacientes, luego de que en febrero del año pasado la casa de esta ciudad donde vive había sido allanada. En ese domicilio la Policía había hallado e incautado droga que el encausado tenía para comercializar al menudeo bajo la modalidad conocida como “delivery”.

Lo dispuesto fue el resultado de un juicio abreviado que semanas atrás se tramitó en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de Azul.

En ese proceso el encausado, al que voceros del TOC 2 identificaron como Nahuel Espinosa Carbone, alias “Pitu” y de 28 años, fue condenado a las penas antes mencionadas como autor penalmente responsable de los siguientes delitos: tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización fraccionados en dosis destinadas al consumidor y tenencia de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, en concurso real de acciones.

El juez Carlos Pagliere (h) había intervenido en este proceso sustanciado en el Tribunal con sede en el segundo piso del Palacio de Justicia local.

Contando con los elementos reunidos durante lo que había sido la Instrucción Penal Preparatoria de la causa penal que se iniciara, dio por acreditado que el hecho se produjo en esta ciudad el 19 de febrero del año pasado.

Aquel día efectivos policiales realizaron un allanamiento en una casa situada sobre la Avenida Chaves, domicilio donde vivía el encausado.

En ese procedimiento, se determinó que Espinosa Carbone “tenía ilegítimamente bajo su guarda y disposición con fines de comercialización, oculto en la billetera que llevaba en sus ropas, un envoltorio de nylon color blanco que contenía clorhidrato de cocaína y en un recipiente plástico de color verde, que también llevaba entre sus ropas, un envoltorio de nylon color blanco que contenía clorhidrato de cocaína”, escribió el juez en el fallo.

Además, “en el living de la vivienda se secuestró de arriba de un mueble de caña, entre ropas, un envoltorio de nylon de color blanco y rojo el cual contenía clorhidrato de cocaína. De uno de los estantes de un mueble de madera color marrón, se secuestró un recipiente de cartón color blanco y azul, conteniendo en su interior marihuana (cannabis sativa), del mismo mueble se secuestró un teléfono celular marca Nokia modelo 112B con chip de empresa Claro. También, del interior de un maniquí, se secuestró una escopeta marca Centauro, calibre 36, sin numeración visible junto a cinco cartuchos marca Orbea del mismo calibre”.

El procedimiento llevado a cabo aquel día incluyó que en la cocina-comedor de la propiedad, “arriba de un modular, dentro de dos recipientes de cerámica, se secuestraron veinticinco envoltorios de nylon de color blanco conteniendo clorhidrato de cocaína, de los estantes del modular se secuestraron recortes de nylon, blister de medicamentos con vestigios y un cuchillo con vestigios de clorhidrato de cocaína”.

Y en el auto del encausado, “más precisamente debajo del asiento del conductor y dentro de una mochila, se secuestró picadura de marihuana (cannabis sativa)”, mismo rodado donde también se halló e incautó otro teléfono celular.

“El resultado total del pesaje de la picadura de marihuana resultó ser de 30 gramos, mientras que el resultado total del pesaje del clorhidrato de cocaína es de 11 gramos, de los que se valía el aquí imputado para llevar a cabo la actividad ilícita enrostrada”, señaló en otro tramo de la resolución el juez que intervino en este proceso abreviado.

La investigación

La denuncia que una mujer realizara, donde indicaba que su hijo consumía drogas que el encausado le vendía bajo la modalidad “delivery”, se convirtió en uno de los elementos para dar por probada la existencia de esta infracción a la Ley de Estupefacientes.

También, policías que trabajaron en la investigación pudieron documentar “el permanente e incesante ingreso y egreso de personas, muchos de ellos menores de edad”, de la casa que luego fue allanada y derivó en que el encausado fuera aprehendido durante aquel procedimiento.

Todos esos movimientos eran “compatibles con la venta de estupefacientes al menudeo”.

Otras pruebas por las que el joven fue condenado estuvieron relacionadas con los contenidos de los mensajes hallados en los teléfonos celulares que fueron secuestrados durante el allanamiento.

“… avisame que yo ando repartiendo en la camioneta”, le indicaba el encausado a uno de sus clientes a través de los mensajes referidos. Y otro de esos mensajes señalaba textualmente: “¿Amigo, podés venir hasta el barrio ahora así te pago lo de ayer? y traeme otra orden también”.

“El Dictamen Pericial Balístico arrojó resultado positivo en cuanto a la aptitud para el disparo del arma escopeta Centauro calibre 36 U.A.B. y los cinco cartuchos marca Orbea modelo Primera, que también eran aptos para el disparo”, escribió el juez en el fallo con relación al resultado de la pericia a la escopeta incautada en la casa del encausado durante el allanamiento que había dado lugar a su aprehensión.

Y también quedó probado, informe del RENAR mediante, que Espinosa Carbone no estaba inscripto en ese organismo de control como legítimo usuario de armas de fuego “en ninguna de sus categorías”.

“Mediante el análisis conjunto, lógico y armónico de la prueba anteriormente expuesta, tengo por acreditada la tenencia ilegal de sustancias estupefacientes, consistentes en clorhidrato de cocaína y marihuana, las cuales se encontraban en poder del encausado Nahuel Espinosa Carbone y bajo la guarda en su domicilio”, señaló el juez en el fallo.

E indicó luego: “La ultrafinalidad de comercialización de dicha sustancia estupefaciente se encuentra acreditada mediante las observaciones realizadas por personal policial en el domicilio de Nahuel Espinosa, donde se apreciaban movimientos compatibles y característicos con la venta de estupefacientes, como así también los mensajes obtenidos de los teléfonos celulares secuestrados en el domicilio allanado, que dan cuenta de la actividad de venta al menudeo de marihuana y cocaína”.

El dato

Una suma superior a los mil pesos que había sido hallada durante el allanamiento quedó, por orden del juez, incautada. El magistrado dispuso que “sea destinada a la lucha contra el tráfico ilegal de estupefacientes, su prevención o la rehabilitación de los afectados por el consumo, debiendo ser entregada a la Subsecretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Azul a los fines de ser utilizada para el financiamiento del programa del Centro de Día “Los Frutales” sito en Las Flores Norte sin número y Mujica de Azul”.

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