FÚTBOL – TORNEO FEDERAL C

Un empate que suma, pero que no llena

 

Antes del cara a cara con Independiente, volver con un punto desde Tandil generaba cierta aprobación en Boca. Ayer, al cabo del primer tiempo, luego de un rendimiento mediocre, el 0 a 0 que cifraba el partido tentaba mucho a los xeneizes. Pero con los noventa minutos consumados, habiendo superado al rival (que jugó 33’ con un hombre menos) y dispuesto de las más nítidas ocasiones de gol, la unidad lograda entusiasmó muy poco.

Pedrito salvó un golcito. Íbalo tuvo que hacer lo suyo en cancha rojinegra, en este caso una notoria atajada en el primer tiempo. Boca e Independiente suman 4 puntos.
NICOLÁS MURCIA
Oportunidad oportuna. Una de las muchas y distinguidas ocasiones de gol que Boca dispuso en el complemento ante Independiente. Jugaron por la tercera fecha de la Zona 8.
NICOLÁS MURCIA
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Oportunidad oportuna. Una de las muchas y distinguidas ocasiones de gol que Boca dispuso en el complemento ante Independiente. Jugaron por la tercera fecha de la Zona 8. NICOLÁS MURCIA

Puede que aquel que no presenció el partido y supo del empate, sea boquense o no, considere que el punto ganado es, por sí solo, un excepcional premio para Boca luego de su excursión al Agustín F. Berroeta tandilense. Y si bien a priori se trataba de un rédito adecuado para las expectativas xeneizes ante Independiente, con el partido ya consumado esa unidad acumulada sabe a poco, y es el desarrollo del complemento lo que argumenta esa desilusión.

Al cabo del primer tiempo, el elenco azuleño posiblemente firmaba el empate, su magro nivel lo hacía. Pero ya sumergido en el segundo, a partir de la expulsión de Camio (suceso fundamental), el rumbo que Boca pudo darle al cotejo, contando con las mejores ocasiones para marcar (hasta que Norte también vio la roja), fue tan suficiente como para concluir que el 0 a 0 suma, pero no llena.

Los caminos por los que Boca optó inicialmente fueron aéreos, no producía más de dos toques sin que llegue la pelota lanzada al azar, ante lo cual el fondo rojinegro sólo podía agradecer. En cierta manera, no obstante los matices, se percibía un equipo a la defensiva, anquilosado, sin conexión. Lo que le generaba cierta confianza era que su oponente no lo lastimaba en lo profundo (y no lo haría en todo el encuentro). En aquellos primeros 15, 20 minutos, la propuesta de Independiente revestía mayor fluidez, una tenencia criteriosa y abarcativa, construyendo en torno a  Lapalma, que parecía algo desbordado. Petersen y Rodrigo Baquero, el doble 5, sostenían ese andamiaje que pocas veces se retiraba del campo auriazul.

La recurrencia de Boca por prosperar a partir de la segunda jugada no sólo facilitaba (por mal practicada y por constante) la resolución defensiva tandilense, sino que además desgastaba a los propios. Escribano, que era el receptor de los pelotazos, se la pasaba chocando contra los defensores locales y casi no ganaba balón alguno; y el rebote en el despeje, que era lo que realmente los azuleños deseaban usufructuar, pocas veces hallaba un volante xeneize de frente y en anticipo. Al contrario, estos quedaban a mitad de camino entre el esférico y su posición en torno al círculo, e Independiente volvía a empezar.

El control colectivo que lograba el conjunto de Tandil, la utilización virtuosa de los costados para mover a la defensa y desbordar, preocupaba al boquense, pero nunca llegó a desmoronarlo. Por momentos dio la sensación que el rojinegro estuvo a tan sólo un pase certero en los metros finales para ponerse en ventaja, pero ese pase jamás llegó. Gutiérrez lucía muy activo en adyacencia al área y Porta pivoteaba acertadamente. Pero Turri, el más cabal centro delantero, espero y espero pero no lo encontraron más que para cierto juego “sucio”, buscando una falta y friccionándose con Sierra y Di Cataldo.

Cuando el primer tiempo se esfumó, caímos en la cuenta que Boca había logrado equilibrarlo a fuerza de solvencia colectiva y algo más de gravitación de los mediocampistas.

La expulsión de Camio a los 3’ del ST, predispuso un escenario favorable a la visita y ésta, progresivamente, fue entendiendo el modus operandi que debía emplear (pese a que algunos arrebatos personales le hicieron malograr ocasiones de relive) para pasar a someter a un equipo que no había sufrido angustias profundas. Fue a partir de entonces que comenzaron a aflorar tres figuras muy notables en el partido: Guevara ante todo, apenas más abajo en esta consideración caprichosa está Ridao y, muy cerquita de él, el arquero Casas, responsable importante del marcador final.

Boca, si bien no pudo erradicar debilidades defensivas al momento de resistir los ataques laterales del tandilense, pasó a sentirse muy seguro de su potencial, con su actitud lo demostraba. Surgieron las sociedades y otro criterio (más estético y efectivo) para vulnerar una defensa que ya no quería alejarse demasiado de su arquero. Anímicamente envalentonado, las respuestas futbolísticas se multiplicaban y la victoria se delineaba, con suma nitidez, en el horizonte.

De las buenas chances que dispuso Boca, quizá la más clara y, a la vez, la menos pensada, surgió de un torpe intento que Casas pugnó por hacer desde el área. Voleó y a los pocos metros, el esférico rebotó en la nuca de Randazzo que buscaba su posición; la bocha derivó en Guevara, en el ingreso al área, que dispuso de dos oportunidades para marcar, la segunda de las cuales fue devuelta por el travesaño.

La expulsión desactivó a Independiente, lo colocó en lógica desventaja y le hizo malograr la iniciativa y el aplomo. Villar debió desarmar el doble 5 (Petersen pasó a ser lateral derecho) y con ello, su equipo perdió acoso físico, viéndose favorecido Ridao, quien pasó a estar liberado y se engrandeció.

Cuando Norte, inexplicablemente, paró un balón con la mano contra el lateral derecho y vio la segunda amarilla, la etapa netamente favorable al xeneize se terminó. Ahora la reacción, el respiro, corrió por cuenta de Independiente, aunque el tiempo no estaba de su lado: al quedar con un menos y advertir la mejora rival, Villar había rearmado el equipo para no sufrir, no tanto para sacar ventajas ofensivas.

LA FIGURA

Kevin Guevara

Con el contexto del partido a su favor en el complemento, algo más liberado, Guevara dotó a la ofensiva boquense de sorpresa, profundidad, cambio de velocidad, un asistidor e, incluso, alguien capaz de ir directamente por Casas. Y cuando hubo que retroceder y marcar, el “Chino” se entregó por completo y no perdió nada de relevancia.

 

 

 

Independiente 0

Boca Juniors 0

Independiente

  1. Casas
  2. Baquero
  3. Krüger
  4. Gogna
  5. Baquero
  6. Camio
  7. Turri
  8. Petersen
  9. Porta
  10. Gutiérrez
  11. Rodríguez

DT: G. Villar

Boca

  1. Íbalo
  2. Sierra
  3. Randazzo
  4. Norte
  5. Lapalma
  6. Di Cataldo
  7. Guevara
  8. Rígoli
  9. Escribano
  10. Ridao
  11. Traina

DT: Di Prinzio/ Rígoli

 

Cancha: Agustín F. Berroeta

Árbitro: J. Pampin

Asistentes: F. Campagnoli y S. Aquino.

Suplentes de Independiente: P. Triviño, A. Olachea, N. Trasante, E. Heredia, J. Tello.

Suplentes de Boca: S. Vargas, N. Conti, C. Carmona, M. Ledesma, D. Travi.

Cambios en Independiente: ST: 13’ A. Olachea por L. Porta; 27’ N. Trasante por M. Rodríguez; 35’ J. Tello por J. Turri.

Cambios en Boca: ST: 22’ M. Ledesma por S. Rígoli; 26’ D. Travi por M. Traina; 38’ N: Conti por M. Escribano.

Incidencias: expulsados: ST: 3’ Martín Camio; 36’ Leonardo Norte.

 

 

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