CONSECUENCIAS DE LA URBANIZACIÓN

Un estudio revela por qué están muriendo las abejas

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La existencia de menos flores silvestres reduce sus opciones para escoger una dieta balanceada y sufren cognitivamente por la falta de ácidos omega-3.

Si se le ofrece un “menú” a una abeja, escogerá instintivamente “platos” que le proporcionen un balance adecuado de nutrientes para la producción de miel: néctar azucarado y polen lleno de proteínas, ácidos grasos y micronutrientes.

Esa es una de las conclusiones de experimentos pioneros realizados en el Centro de Investigación de las Abejas Benjamin Triwaks, en la Facultad de Agricultura Robert H. Smith de la Universidad Hebrea, en Rehovot, en el centro de Israel.

El centro también ha descubierto que, al igual que los humanos, las abejas que consumen una proporción poco saludable entre ácidos grasos omega-6 y omega-3 desarrollan deficiencias cognitivas.

No pueden escoger el polen de las flores altas en omega-3 porque la creciente urbanización en muchos países ha destruido varias clases de flores silvestres. El desequilibrio nutricional resultante es una de las principales razones por las cuales las abejas melíferas, responsables de la polinización de más de 90 tipos de cultivos destinados a la alimentación en todo el mundo, están muriendo a ritmo alarmante.

“Nuestra investigación se centra, específicamente, en entender las dietas de las abejas y cómo escogen lo que comen. Sabemos que necesitan néctar y polen, y que todo proviene de las flores”, dijo el director del Centro, Sharoni Shafir.

“Los apicultores pueden darles agua azucarada si no hay suficiente néctar, pero la falta de polen es un problema más grave por su complejidad. Hay aminoácidos esenciales que sólo pueden obtenerse del polen, y la cantidad de ácidos grasos esenciales –omega-3 y omega-6– varía según el polen. Estamos trabajando en un consorcio internacional para entender cómo podemos formular una dieta artificial que sea tan adecuada como el polen”, agregó.

Experimentaciones

Las abejas se alimentan del polen de su elección en el Centro de Investigación de las Abejas Benjamin Triwaks. Foto de Shlomi Zarchin. La falta de omega-3 detiene el aprendizaje.

Yael Arien, estudiante de doctorado de Shafir, alimentó a colonias de abejas con polen artificial, algunas pobres en omega-3 y otras ricas en este ácido, que es graso. Luego puso a prueba la capacidad de aprendizaje de las abejas aplicando el condicionamiento Pavloviano. Este condicionamiento es un tipo de aprendizaje asociativo que lleva el nombre del científico que lo demostró por primera vez, Ivan Pavlov.

El experimento reveló que el 90% de las abejas criadas con dietas altas en omega-3 aprendieron a diferenciar entre azúcar y sal en tres ensayos. Pero sólo alrededor del 45% de las alimentadas con una dieta deficiente en omega-3 pudieron hacerlo.

“Ese resultado fue sorprendente”, dijo Shafir.

Según él, el balance correcto de omega-3 y omega-6 en humanos es de 1 a 1. La moderna dieta occidental típica (alta en maíz y sus derivados, y baja en carnes y pescados, aves de corral y huevos) proporciona una relación de omega-6 de 15 a 1 en relación al omega-3. Se estima que este desequilibrio contribuye a la aparición de disfunciones cognitivas como demencia, depresión y trastornos por déficit de atención e hiperactividad.

“Algunos médicos creen que el omega-6 será el problema de salud más importante del futuro”, dijo Shafir. “En las abejas y otros invertebrados nadie ha visto este posible desequilibrio. Pero sucede que las abejas suelen alimentarse de polen con más omega-3 que omega-6. Cuando pueden se alimentan con una dieta mixta de polen”.

¿Qué polen las hace bailar?

Durante tres días el laboratorio de Shafir alimentó a una colonia de abejas con un tipo de polen que carecía de omega-6 y suministró a otro grupo polen sin omega-3. Luego dejaron que las abejas obreras recolectoras de cada colonia escogieran entre tres “platos” de polen. El primero contenía exactamente lo que habían comido durante tres días. El segundo, polen de una flor diferente, pero con la misma carencia de ácido graso. Y el tercero, polen “complementario” rico en el ácido graso al que no habían tenido acceso durante tres días.

“En la colmena observada, pudimos ver que las abejas estaban entusiasmadas porque ejecutaban un baile de ‘reclutamiento’”, dijo. “Grabamos los bailes y los analizamos, y comprobamos que el baile era más riguroso cuando encontraban el polen complementario. Así que vimos que las recolectoras individuales toman decisiones y las transmiten a toda la colonia. Sólo ‘escuchamos’ lo que las abejas se dijeron”.

Shafir enfatizó que los experimentos no se centran específicamente en el problema de colapso de colonias, sino en el fenómeno de desaparición de colonias, que es mundial.

“Las abejas están muriendo por todo tipo de razones. Creemos que hay múltiples causas y todas ellas contribuyen. Los tres factores más importantes son el uso de pesticidas y venenos en el medio ambiente; el ácaro varroa y los virus que transmite; y la falta de una alimentación adecuada o malnutrición”, causada por la disminución en cantidad y variedad de flores silvestres, explicó.

La alimentación es la base de todo, porque la desnutrición genera un sistema inmunológico debilitado que no puede combatir los efectos de los pesticidas y los virus. (FUENTE: ISRAEL21c.)

EL DATO

El laboratorio de Shafir ha demostrado que proporcionar a las abejas una dieta más balanceada las hace más saludables e inteligentes. El desarrollo de un polen artificial bien balanceado está en camino.

 

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