MÉDICOS CONDENADOS POR UNA MALA PRAXIS

“Un fallo ejemplificador”

Así definió Jorge Piazza a lo dispuesto por los jueces del Tribunal azuleño que intervinieron en este juicio, relacionado con la muerte de un adolescente cuando lo estaban operando de una lesión ósea en una de sus piernas, hecho ocurrido en marzo de 2014 en el Sanatorio Azul. El abogado que participó como Particular Damnificado en el debate consideró que esta resolución marca un precedente importante para que “presten aún mayor atención los que tienen que velar por el cuidado de nuestra salud”.

“Se mantuvieron las calificaciones legales y las condenas fueron, a mi entender, realmente justas”, dijo el abogado Jorge Piazza con relación al fallo que el pasado jueves condenó a dos médicos por una mala praxis en el Sanatorio Azul.
NICOLÁS MURCIA
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“Se mantuvieron las calificaciones legales y las condenas fueron, a mi entender, realmente justas”, dijo el abogado Jorge Piazza con relación al fallo que el pasado jueves condenó a dos médicos por una mala praxis en el Sanatorio Azul. NICOLÁS MURCIA

“Creo que es un fallo ejemplificador”, dijo el jueves pasado el abogado Jorge Piazza después de escuchada, en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de esta ciudad, la parte resolutiva del veredicto donde dos médicos fueron condenados en primera instancia por una mala praxis ocurrida en el Sanatorio Azul en marzo de 2014, un hecho que derivara en aquel entonces en la muerte del paciente de 17 años que fue víctima de toda esa situación y se llamaba Leonardo Paul Villarruel.

El penalista olavarriense representó en la causa que por lo sucedido se iniciara a los familiares del menor fallecido. Y en carácter de Particular Damnificado, intervino en el juicio que por el caso se hizo, un proceso que -tal lo que a esta altura ya se sabe- se tradujo en sendas condenas para los dos médicos imputados.

En el caso de uno de ellos, el traumatólogo platense de 58 años Sergio Oscar Migliorero, los jueces del Tribunal 1 que intervinieron en este debate lo hallaron autor de un homicidio culposo. En ese contexto, lo condenaron a dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional. Y otra de las penas que le impusieron los funcionarios judiciales Martín Céspedes, Joaquín Duba y Carlos Pagliere (h) está relacionada con su actividad, ya que lo inhabilitaron especialmente para ejercer la medicina por el plazo de seis años.

Más grave fue la sanción que recibió el otro médico imputado y que, como anestesiólogo, intervino en aquella operación llevada a cabo en horas de la mañana del 19 de marzo de 2014 en el quirófano número 2 del Sanatorio Azul.

Ariel Oscar Mullen fue hallado autor de un homicidio simple con dolo eventual en concurso real con falsificación material de instrumento privado. Eso derivó en que fuera condenado a once años de prisión e inhabilitado para ejercer la medicina por el plazo de diez años.

Además, avalando los pedidos que una semana antes habían hecho durante sus respectivos alegatos la fiscal Laura Margaretic y el propio Piazza, los jueces ordenaron su inmediata detención.

La medida cautelar recién pudo hacerse efectiva el pasado viernes, cuando en horas de la tarde de ese día Mullen se presentó espontáneamente en el Destacamento Balneario de esta ciudad perteneciente a la Policía de la Provincia, después de que permaneció un día en carácter de prófugo.

Actualmente, el médico de 61 años oriundo de La Plata permanece detenido en la Alcaidía que está en la Unidad 2 de Sierra Chica, adonde había sido trasladado el pasado sábado en horas de la mañana.

 

Condenas “justas”

 

“Se mantuvieron las calificaciones legales y las condenas fueron, a mi entender, realmente justas”, expresó el abogado Piazza en diálogo con los medios en los pasillos de Tribunales, minutos después a que se anunciara el veredicto de este juicio por mala praxis.

El penalista olavarriense afirmó, además, que no recordaba un fallo de las características del anunciado el pasado jueves en el Tribunal 1 de Azul.

Sobre todo, al aludir a la pena impuesta al médico que como anestesiólogo intervino en la operación de Leo Villarruel y a la consecuente orden de detención dispuesta en esta primera instancia para Mullen.

“No recuerdo un fallo así en el Departamento Judicial Azul ni tampoco en lo que es la provincia de Buenos Aires. Creo que es un fallo ejemplificador. Va a dejar sentado un precedente para que presten aún mayor atención los que tienen que velar por el cuidado de nuestra salud”, sostuvo el abogado.

Los antecedentes del caso señalan que Leo Villarruel tenía que ser operado de una lesión ósea, ya que había que colocarle un clavo endomedular en el fémur de su pierna izquierda, hueso que se había quebrado al protagonizar un accidente en moto en General Alvear, la ciudad donde vivía.

Migliorero como traumatólogo y Mullen como anestesiólogo participaron en aquella operación donde -a decir de los jueces- ambos médicos violaron los deberes de cuidado que a su cargo tenían para velar por la vida del paciente. Entre otros aspectos, por no respetar los protocolos existentes para una cirugía.

En el debate, quedó probado que Mullen anestesió al chico y se fue del quirófano, abandonándolo “a la buena de Dios”, según se mencionó en el fallo. También, que el paciente no fue monitoreado en ningún momento,  lo que hizo que al descompensarse por una falla cardiaca fuera por casualidad la enfermera de quirófano la que se dio cuenta de lo que estaba sucediendo.

En ese contexto, Migliorero fue condenado por haber permitido que el anestesiólogo abandonara el quirófano y comenzar a operar al paciente sin la obligada presencia de Mullen.

Para cuando el médico que hizo como anestesiólogo regresó al quirófano por esa descompensación que el chico había sufrido, ya era tarde. Leo Villarruel estaba muerto. Y las tareas de reanimación que le hicieron fueron tanto tardías como ineficaces.

Durante el debate quedó demostrado, y así quedó reflejado en el veredicto, la forma en que se actuó”, dijo el abogado Piazza sobre el accionar irregular de ambos médicos condenados en esta primera instancia.

Las primeras repercusiones de la sentencia podían palparse el jueves mismo en el edificio de Tribunales.

Por un lado, visiblemente afectada y en medio de una crisis nerviosa, la mamá del adolescente fallecido -una mujer llamada Graciela Cardoso- tuvo que ser atendida por personal médico que fue convocado al Palacio de Justicia.

Por el otro, Julián Villarruel, el padre del chico víctima de esta mala praxis, también estaba movilizado por lo sucedido.

“Por supuesto que ningún padre o madre, por más condena que haya, va a recuperar la vida de un hijo”, explicó quien como Particular Damnificado participó en este debate.

También, Piazza contó que junto con Villarruel padre ambos estuvieron ese día charlando con la fiscal Laura Margaretic, la funcionaria judicial que desde la UFI 2 tuvo a su cargo la instrucción del sumario penal materia de este juicio y quien representó al Ministerio Público Fiscal en el debate.

“Él -reiteró con relación al estado emocional del papá de Leo una vez escuchado el veredicto- ahora está más tranquilo y tomando conciencia de la rigurosidad del fallo”.

En ese contacto con los medios, Piazza reconoció que no le sorprendió que tanto Migliorero -que había argumentado en la audiencia donde se formularon los alegatos que tenía problemas de salud- como Mullen no estuvieran presentes el jueves pasado en Tribunales, algo que a su entender “ya se preveía”.

Y por último, volviendo a lo que fue la resolución con veredicto condenatorio para ambos médicos por esta mala praxis, reiteró: “Este fallo va a dejar asentado un precedente. No sólo en Azul, sino también en la zona y en toda la provincia”.

 

El dato

 

En su alegato, el abogado Piazza había pedido también que a ambos médicos les inhibieran sus bienes patrimoniales. Pero el Tribunal no dio lugar a esa solicitud. En ese sentido, en la resolución el juez Céspedes escribió: “A la medida cautelar requerida para ambos imputados por el representante del Particular Damnificado, de inhibición general de bienes, no tramitando en este proceso reclamo patrimonial alguno que justifique el dictado de la misma, no corresponde hacer lugar”.

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