Un hombre falleció ayer luego de que fue atropellado por una moto

 

En horas del mediodía había sufrido graves lesiones en un accidente ocurrido en la prolongación Norte de 25 de Mayo, cuando a pie cruzaba la avenida y fue embestido por una moto que guiaba un menor. El adolescente que conducía el vehículo también tuvo que ser trasladado al Hospital Pintos, el centro asistencial donde falleció minutos después de las 18 la víctima de este hecho, que tenía 75 años. En lo que va de esta semana, en Azul murieron dos personas a causa de la problemática del tránsito, una cuestión que parece no tener solución. 

 

Fuentes policiales informaron que el menor que conducía la moto implicada en este accidente tiene 17 años. En principio fue acusado de un “homicidio culposo”.
NACHO CORREA
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Fuentes policiales informaron que el menor que conducía la moto implicada en este accidente tiene 17 años. En principio fue acusado de un “homicidio culposo”. NACHO CORREA

La problemática de la inseguridad vial en esta ciudad volvió a mostrar ayer su costado más trágico y preocupante, al registrarse un nuevo accidente de tránsito que horas más tarde derivó en el deceso de un jubilado que tenía 75 años.

De acuerdo con lo informado, el hombre había resultado gravemente herido en horas del mediodía, cuando en la Zona Norte de la ciudad iba cruzando a pie la Avenida 25 de Mayo y fue embestido por una moto que era guiada por un adolescente menor de edad.

Las lesiones sufridas en el accidente por la víctima, entre ellas un golpe en la cabeza, derivaron en su deceso ayer cuando habían transcurrido unos minutos de la hora 18, mientras permanecía internado en el sector de Terapia Intensiva del Hospital Pintos.

En ese mismo centro asistencial municipal se encontraba también internado hasta anoche, aunque al parecer con lesiones que no revestían gravedad, el menor que conducía la moto, que tiene 17 años y ahora figura acusado de lo que en principio ha sido caratulado como un homicidio culposo.

El accidente

De acuerdo con lo informado a EL TIEMPO por voceros de seguridad que tomaron intervención en el hecho, el hombre que falleció ayer a causa de un nuevo accidente de tránsito que se registra en la zona urbana de esta ciudad se llamaba Juan Carlos Torchia.

Jubilado y de 75 años, vivía a pocas cuadras del lugar donde ayer -cuando era alrededor de las 13- fue embestido por una moto y resultó con esas graves lesiones que horas más tarde se tradujeron en su deceso, convirtiéndose así en la segunda víctima fatal de un accidente de tránsito que se registra en Azul durante esta semana en curso.

Torchia iba cruzando una de las manos de la avenida -en la cuadra comprendida por Calle 8 y Calle 9- cuando fue embestido por una motocicleta marca Honda modelo “Titán” de 150 cc, rodado que no tenía chapa patente colocada, según mencionaron fuentes policiales.

La moto en cuestión circulaba por 25 de Mayo en dirección hacia el centro de la ciudad. Y era conducida por el menor de edad ya referido, de quien no puede revelarse su identidad por cuestiones legales.

Al momento del impacto de la moto contra el hombre que horas después falleció, el conductor de la Honda “Titán” cayó sobre la cinta asfáltica.

Eso hizo que resultara con lesiones por las que también tuvo que ser trasladado al Hospital Pintos, al igual que había ocurrido con la víctima fatal de este accidente de tránsito.

Cuando personal policial concurrió al lugar para comenzar con las primeras averiguaciones en torno a lo sucedido, casi al mismo tiempo lo hizo también una ambulancia del Hospital Pintos para que ambos heridos fueran asistidos y después trasladados al centro asistencial.

Además, tras las pericias realizadas por efectivos de la Policía Científica en el lugar de la avenida escenario de este accidente, la motocicleta que guiaba el menor fue incautada, actuaciones ambas llevadas a cabo en el marco de ese sumario penal que ahora se está instruyendo.

“Colgado”

Las primeras versiones de testigos recogidas en el lugar por parte del personal policial, indicaban que el hombre fue atropellado después de que el adolescente iba “colgado” de la moto. Es decir, circulando por la avenida sólo apoyado en la rueda trasera del vehículo.

Esas versiones deberán ahora ser confirmadas o desestimadas por los investigadores.

De resultar ciertas, pondrían en evidencia que el conductor de la moto obró de manera negligente e imprudente.

También, esos dichos de testigos se constituirían en una seria agravante para la conducta penal que se está investigando a causa de este accidente de tránsito. Una circunstancia que podría derivar en un cambio de calificación de ese expediente que ahora se está instruyendo, por lo que al conductor de la motocicleta podrían imputarle la autoría de un “homicidio con dolo eventual”, un delito que contempla penas más graves si se las compara con las condenas que se dictan para aquellos que son considerados autores de un “homicidio culposo”.

El dato

Teniendo en cuenta que es menor de edad el imputado que tiene esta causa penal que se comenzó a instruir ayer, tras la muerte del jubilado en este accidente de tránsito, ese expediente judicial que por el caso se inició se está sustanciando desde la Fiscalía perteneciente al Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil que en Azul está a cargo de la Dra. Mariela Viceconte.

DOS MUERTES EN TRES DÍAS Y UN PROBLEMA QUE PERSISTE

Escribe Fabián Sotes

De la Redacción de EL TIEMPO

fsotes@yahoo.com.ar

La problemática de la inseguridad vial sigue golpeando fuerte en esta ciudad y aparece aún como una asignatura pendiente, ante la falta de una verdadera y seria política estatal para tratar de solucionarla.

El Estado municipal es una parte fundamental y también responsable en todo esto que está pasando. Pero no es la única.

Corregir esta cuestión es también generar conciencia y, sobre todo, educar a quienes integran esta sociedad.

La misma que ahora se ve sacudida, una vez más, por dos muertes ocurridas en tan sólo tres días. En ambos casos, a causa de la siniestralidad vial.

Lejos todavía -y a la espera de que esa cifra no sea alcanzada- de las catorce personas fallecidas el año pasado por diferentes accidentes de tránsito ocurridos en la zona urbana y suburbana de Azul, el día a día sigue mostrando que hechos de estas características se registran.

Y vuelven a poner en la agenda a la inseguridad vial como uno de los temas principales y urgentes para solucionar.

De la manera más dolorosa que puede mostrarlo esta problemática, entre los últimos accidentes de tránsito registrados en Azul hubo dos en los que fallecieron dos personas: un joven que tenía 18 años, el pasado domingo; y un jubilado de 75, ayer. Dos decesos que ocurrieron con tan sólo tres días de diferencia.

Si bien es verdad que hasta el último domingo no se habían contabilizado personas fallecidas en lo que va de este 2016 por accidentes de tránsitos en la ciudad, esa variable no significaba de ninguna manera que hechos de estas características no se estuvieran produciendo casi de manera continuada y día tras día.

Pero el deceso el domingo de Luis Alejandro Ugarte -un chico que tenía tan sólo 18 años y falleció en el Barrio “Alfonsina Storni”, cuando circulaba en una moto por calle Rauch y, tras impactar contra un auto que estaba parado, fue embestido por un camión- y la muerte ayer del jubilado Juan Carlos Torchia -luego de ser atropellado por una moto que guiaba un menor- vuelven a sacudir de manera dramática el pulso de la sociedad azuleña y de todos sus componentes.

Hasta el momento son las dos únicas personas fallecidas en lo que va del año a causa de la inseguridad vial. Pero, al mismo tiempo, ambas son vidas valiosas que se pierden en hechos completamente evitables.

Una de las principales aspiraciones como sociedad tiene que ser que ya no haya más nombres de personas que se conviertan en víctimas de este tipo de episodios. Y ese anhelo va de la mano de todo aquello que falta poner en práctica para que muertes así no vuelvan a suceder.

Pero la realidad, en forma repentina y shockeante, muestra una vez más que estas palabras siguen siendo sólo una expresión de deseos. A simple vista, incapaz de torcer algo que evidentemente duele.

Ojalá que esa misma realidad, pero fundamentalmente quienes siguen siendo sus actores, demuestre que cambiar esta situación es todavía posible.

Se trata de una responsabilidad que compete a todos. Y que no puede jamás ser soslayada en un objetivo que sólo quede plasmado en una mera utopía.

Es la vida lo que está en juego, el bien más preciado que un ser humano puede ostentar.

 

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1 Comment

  1. Rogelio Núñez Fernández

    mayo 12, 2016 at 8:45 pm

    En una sociedad seria las autoridades municipales deberían estar horrorizadas por estos hechos y estas estadísticas de esta ya histórica problemática.
    La pregunta es; cuantos muertos más debe haber para que se tome en serio este problema?

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