UN INFORME QUE DESATÓ POLÉMICA

La ría de Bahía Blanca y un estudio que generó fuertes cruces.  FOTO LA NUEVA.

Mucha polémica generó un informe que la Universidad de Buenos Aires dio a conocer y por el cual le recomendó a la justicia, prohibir la captura y el consumo de especies de la Ría de Bahía Blanca “por la alta presencia de metales pesados en los organismos”.

La pericia que elaboró la casa de estudios fue entregada al juez en lo Contencioso Administrativo, Agustín López Cóppola, en el marco de una causa caratulada “Schroeder Juan y otros con provincia de Buenos Aires sobre materia a categorizar (expediente 136.633)”, que persigue la remediación de la ría bahiense.

“Los peces tienen una alta capacidad de almacenar sustancias químicas en su organismo y son un importante indicador de la contaminación del ecosistema. La presencia de metales pesados hallados en especies del ecosistema marino de la Ría de Bahía Blanca y bioacumulados en el tejido muscular y en partes comestibles de las especies analizadas indican que las especies ‘no son aptas para el consumo humano’, señala textualmente el estudio.

En la misma línea, el informe marca que las especies analizadas presentan niveles de cadmio, cromo, cobre y plomo por encima de los permitidos.

Esta situación –remarcó el análisis- podría generar “serias consecuencias para la salud humana, como el saturnismo con efectos neurotóxicos ocasionado por la bioacmulación de plomo o cáncer ocasionado por la bioacumulación de cadmio”.

Los metales se encontraron en especies de importancia comercial como “la corvina rubia, langostinos, mejillones, camarones y ostras en valores que superan 10 y 40 veces lo permitido.

El informe también marca que existe “un grado de probabilidad muy elevado” en la relación entre la actividad de las empresas del Polo y la concentración de metales en las especies.

“Esta constante y prolongada carga de contaminantes, aunque pareciera dentro de los parámetros autorizados por la reglamentación, ha generado una bioacumulación en las especies”, agrega en ese sentido.

También se apuntó en el estudio a ABSA: “El muestreo de agua de mar en las proximidades de sitio 18/19 a la salida del colector de ABSA (ductor de consorcio) arrojó un valor del DQO (Demanda Química de Oxígeno) (910 mg/lt) que supera ampliamente el límite permitido (500 mg/lt)”.

La recomendación -además de prohibir la captura y consumo de especies del estuario bahiense-, alcanza a la prohibición en el corto y mediano plazo de continuar arrojando cadmio, cromo, plomo y cobre, dado que son los metales pesados que han sobrepasado ampliamente los niveles de concentración permitidos en el Código Alimentario Argentino.

“Yo comería los peces”

El informe de la UBA dado a conocer generó no pocas repercusiones en la citada ciudad del sudoeste bonaerense.

“Yo comería los peces”, dijo, desafiando el contenido del informe, la subsecretaria de Gestión Ambiental del Municipio de Bahía Blanca, Adriana Chanampa.

La funcionaria relativizó el estudio y dijo que hay que diferenciar entre la concentración de elementos tóxicos y el nivel tóxico. “Son distintos y distan en miles de veces”, aseguró.

Además mencionó que hay que evaluar los lugares de la ría, el tipo de especies y si migran o no. “Yo no limitaría el consumo porque los controles que se están haciendo en extracciones de algunas especies en el estuario no encuentran ningún compromiso de contaminación ni toxicidad. Podemos estar tranquilos del consumo, aclaró Chanampa. Advirtió que “en décadas, no se ha reportado patología alguna en sintomatología de presencias de problemas en las personas”.

“Hay que informar bien”

En igual sentido se expresó el presidente de la Cámara de Propietarios y Armadores de la Pesca, Pedro Santos, al señalar que “no conozco a nadie que se haya muerto de cáncer por comer pescado de la ría”. “Decir que la ría está contaminada, es faltar a la verdad. Se malinforma a la gente”, aseveró.

“En el sector donde está la contaminación no se pesca desde hace años y no es comercializable. El camarón que se saca va para carnada, nunca se usó para consumo humano, afirmó respecto de los resultados del estudio que generó polémica en la ciudad.

Santos contó que las embarcaciones trabajan a 40 o 50 kilómetros de Bahía y están controladas por radares.

Por otra parte, hizo hincapié en la preocupación de que esta situación perjudique a los  pescadores artesanales: “Hay que informar bien porque hay 400/500 familias que viven de la pesca, incluido Monte Hermoso y Pehuen Có”.

El pescador no tiene tiempo para andar atrás de esto. Está pescando. Los que hacen las denuncias son expescadores y van atrás de la moneda”, concluyó. (Fuente: La Nueva.)

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *