PANORAMA POLÍTICO

Un largo y sinuoso camino de obstáculos a transitar

 

 

Mauricio Macri enfrenta a un peronismo dividido que, de todas formas, sabe jugar al “toma y daca”. ARCHIVO DYN
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Mauricio Macri enfrenta a un peronismo dividido que, de todas formas, sabe jugar al “toma y daca”. ARCHIVO DYN

Por Walter Schmidt/Agencia DyN

 

BUENOS AIRES – El gobierno de Mauricio Macri transita por “sus peores seis meses” de gestión en el inicio de su mandato, en el que debe enfrentar una oposición peronista que, pese a su división, sabe bien jugar el juego de “toma y daca” con las leyes que la Casa Rosada necesita en el Congreso Nacional.

En esos “peores seis meses” de la administración macrista, según la frase utilizada por el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, que de esta forma señaló que luego de esa etapa la situación de la Argentina mejorará sustantivamente, el gobierno enfrenta su primer obstáculo: derogar leyes promovidas por el kirchnerismo y sellar el acuerdo con los holdouts.

El primer éxito de la administración central fue haber obtenido el dictamen en la comisión de Presupuesto y Hacienda, así como Finanzas, para que la próxima semana el paquete legislativo se trate en Diputados.

 

Presión a gobernadores e intendentes

 

La presión de la Casa Rosada involucra tanto a los gobernadores peronistas como a los intendentes, con un mensaje claro: “Si no se aprueba la ley, no habrá dinero ni obras para las provincias y menos para los municipios”.

Pícaros, los mandatarios provinciales pejotistas también quieren sacar tajada y reclaman la devolución del 15 por ciento de la coparticipación de manera inmediata y no en cuotas anuales.

Por eso el gobierno salió a jugar con los intendentes, prometiéndoles obras siempre y cuando los gobernadores de sus provincias “colaboren” para aprobar las leyes claves en el Congreso.

La situación en el peronismo alimenta el optimismo del gobierno. El kirchnerismo quiere resistir a la aprobación de la “Ley de la normalización de la deuda pública y recuperación del crédito”, que impulsa el Gobierno. Porque eso significa derogar las leyes Cerrojo y de Pago Soberano que la propia Cristina Fernández impulsó y utilizó con banderas de su “relato”.

A tal punto los K consideran vital esa ley en su acervo, que fomentan la ruptura en el peronismo, de cara a las elecciones de autoridades de mayo próximo, en función de cómo se vote la iniciativa del gobierno de Macri en la Cámara de Diputados y del Senado.

 

Lejos de la lista unidad

 

Esta visión intransigente de una corriente peronista en retroceso como es el kirchnerismo, aleja una lista de unidad para la conducción del Consejo Nacional Justicialista.

No obstante esa atomización le asegura a Cambiemos la aprobación de sus proyectos en tanto y en cuanto el peronismo continúe dividido en Una Nueva Alternativa (el massismo más el delasotismo), el Bloque Justicialista (comandado por el salteño Juan Manuel Urtubey) y Juntos somos Más (con Darío Giustozzi a la cabeza).

Sin embargo, las aguas seguirán siendo turbulentas para el oficialismo. Al haber fracasado la aprobación por parte de la Comisión Bicameral del decreto que subía el mínimo no imponible, el massismo y otros sectores opositores, avalados desde afuera por las tres centrales obreras peronistas -Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Antonio Caló- buscarán que en el Congreso se discuta la modificación de las escalas del impuesto a las ganancias, algo que el propio Presidente había anunciado recién para el 2017.

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