Un maestro de “tiempo completo”

AJEDREZ Y DOCENCIA

Gustavo Godoy fue entrevistado en el Día del Maestro. El docente de la Escuela N° 21 dio cuenta de su experiencia como formador. FOTOS NACHO CORREA

Por Augusto Meyer

ameyer@diarioeltiempo.com.ar

Gustavo Godoy habló ayer con EL TIEMPO sobre su profesión de maestro de grado, y desde donde procura inculcar valores humanos a los chicos. “Hay que seguir adelante porque los logros se ven”, expresó Godoy, justamente en el Día del Maestro. 

El nombre de Gustavo Godoy está íntimamente asociado, en los medios y en las redes sociales, con la práctica del ajedrez. Es un hobbie que él practica desde hace muchos años y le permite plasmar una faceta intelectual especial, además de conocer ciudades y personas cada vez que viaja acompañando a una delegación de ajedrecistas locales.

Sin embargo, EL TIEMPO lo convocó ayer para hablar de su faceta como maestro de grado, labor que Godoy ejerce desde hace varios años en la Escuela Primaria N° 21 “Sargento Cabral”.

“Es un día especial, un día de reconocimiento. Uno siente satisfacción por el acompañamiento de la familia, de los chicos. La docencia es una tarea que emprendimos no hace muchos años, pero que me gratifica todos los días”, dijo el docente, hijo de un profesor y de una maestra ya fallecida.

Expresó que “cada comunidad educativa es especial, tiene sus propias características”, y que su función va mucho más allá de las enseñanzas de los contenidos que reglamentariamente que se imparten puedan dejar.

“Hay que seguir adelante porque los logros se ven”, expresó el maestro.

“Ahí no solo enseño sino que aprendo mucho con ellos, con sus  familias de lo que me demuestran, de lo que viven y es un camino que recorremos juntos. A veces los veo en primer grado y cuando se van, en sexto. Un camino que no es fácil y donde nos enfrentamos a muchos problemas, pero que es muy gratificante cuando se ven cosas positivas en los chicos”, expresó.

“Yo le digo a los chicos que más importante que sumar o restar es enseñar valores, que ellos salgan con valores buenos de la escuela, que le sirvan para toda la vida en sociedad, que se puedan integrar y que sepan que son capaces de enfrentar cualquier problema. Eso es lo que les enseño, más allá de los contenidos propios de las materias”, agregó.

Mencionó que su mensaje va dirigido a tratar de despertar vocaciones e inquietudes. “Es fundamental que ellos sepan que hay otras realidades, que tienen una Facultad cerca que es gratuita; que puedan superarse, saber que no tienen límites y que el esfuerzo y el trabajo los llevará adónde quieran”, explicó.

Godoy indicó que llegó a descubrir la vocación docente “de casualidad”. “Una vez quedé desocupado y dije que nunca más volvería a pasar por eso. Fui descubriendo la vocación docente, me fue gustando y lo que me devuelve la vida es eso: ver a un chico que se ha superado me gratifica mucho porque sé que yo puse una semillita para lograr ese resultado”, indicó.

Expresó que le reconforta el hecho de saber que hay un equipo comprometido que enseña, aún en condiciones desfavorables.

“La docencia está cada día más difícil porque no tenemos solamente que enseñar sino que contener, que descubrir, que ser como un familiar o un asistente social. Mi cabeza siempre está buscando alternativas, los porqué…si descubro los porqué, puedo ayudar. Y trato de leer, de escuchar, de preguntar a los que más saben y han vivido otras realidades. La vida me ha enseñado mucho porque he hecho muchas cosas y he conocido infinidad de gente; eso me ayuda mucho a comprender las realidades de los chicos”, mencionó.

El contexto actual sobrevoló toda la entrevista que este matutino realizó con el docente. “Siempre estamos pensando en cómo mejorar, aunque a veces nos cueste y bajemos un poco los brazos. Hay que seguir adelante porque los logros se ven; más aún cuando se forman buenos equipos de trabajo con los compañeros; solo, se hace difícil. En la comunidad hay mucha solidaridad; hay vecinos, familiares e instituciones que colaboran. Cierto es que hace falta organización para que la ayuda tenga mayor efectividad y no se haga sin ton ni son. Hace falta que los chicos se integren porque están al margen de la sociedad y necesitan lo básico. Yo les enseño a saludar o a no usar la gorra (en clase), hábitos que se han perdido”, describió.

“Hablamos de droga y de otras cosas que ellos viven todos los días; cosas que ellos me explican a mí, y eso que hablamos de chicos de ocho o de nueve años. Ellos son el futuro, se tienen que formar y uno los tiene que ayudar. Al principio, cuando yo preguntaba qué querían ser me respondían: ‘queremos cobrar un plan…’ y hoy los veo queriendo ser maestra jardinera o estudiar en la Facultad; me parece bárbaro que, a pesar de los problemas, ellos se superen”, concluyó.

El mejor regalo para una celebración especial. FACEBOOK GUSTAVO GODOY

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