FALLO DE UN JUICIO ORAL

Un mecánico, condenado a un año y dos meses de prisión por violencia de género

Además de agredir y amenazar de muerte a su ex mujer, había dañado el automóvil del hombre que después salía con ella, a quien golpeó. En el debate, lo condenaron también por la portación ilegal de una pistola. En el proceso que se hizo en un Juzgado Correccional local, el encausado admitió la autoría de todos los hechos que le atribuyeron, los cuales ocurrieron en Chillar. 

 

 

Aníbal Álvarez, el juez que intervino en este debate.

ARCHIVO/EL TIEMPO
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Aníbal Álvarez, el juez que intervino en este debate. ARCHIVO/EL TIEMPO

Un mecánico oriundo de Carmen de Patagones y con último domicilio en Chillar permanece actualmente en una unidad carcelaria cumpliendo una pena de un año y dos meses de prisión.

Días atrás había sido condenado por un caso de violencia de género a esa sanción, tras un juicio oral que se hizo en los Tribunales de Azul, informaron ayer fuentes judiciales.

Las varias causas penales tratadas en ese proceso derivaron en que el imputado fuera condenado en esta primera instancia como autor penalmente responsable de los delitos de daño reiterado (dos hechos), lesiones leves, portación ilegal de arma de fuego de uso civil, amenazas reiteradas (dos hechos) y lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, en concurso real de acciones.

El encausado fue identificado por voceros judiciales como Manuel Hernán Romero, un hombre que tiene 34 años.

Algunos de los hechos que fueron materia de ese proceso judicial donde resultó condenado en esta primera instancia tuvieron como víctima a su ex concubina. Y en los otros, el damnificado había resultado el hombre que, después de que Romero se separara de su mujer, mantenía una relación sentimental con ella.

El juicio se llevó a cabo en el Juzgado Correccional número 1 que está a cargo del juez Aníbal Álvarez y las partes estuvieron representadas por el fiscal Javier Barda y por los abogados Sergio Javier Roldán y Juan Fernando Ávila,  ambos estos últimos los defensores particulares del imputado.

El reconocimiento que el propio causante hiciera durante la audiencia de este debate como el autor de los hechos que se le atribuyeron se constituyó, para el juez que intervino en este proceso judicial, en el principal elemento de prueba para lo que fue esa condena a un año y dos meses de prisión que actualmente el mecánico está cumpliendo en una cárcel del Servicio Penitenciario Bonaerense.

 

Varios hechos,

dos víctimas

 

Todos los hechos tratados en este juicio habían ocurrido en Chillar. El 23 de octubre del año pasado, sucedieron cinco de las situaciones por las que Romero fue condenado.

Alrededor de la hora 3.30 de ese día, quedó probado que el encausado dañó el automóvil -un Fiat Siena- propiedad del hombre que en ese entonces mantenía una relación sentimental con su ex mujer.

Cuando el rodado estaba parado en Moreno casi del Valle de la vecina localidad, el mecánico le arrojó combustible y “lo prendió fuego”.

Los daños registrados en el automóvil a causa del accionar de las llamas estuvieron localizados en el baúl, “quemando la alfombra, parte de la instalación eléctrica, parte de la óptica izquierda trasera y la pintura de ambos lados”, escribió el juez Álvarez en la resolución.

Dos horas más tarde, ese mismo día, Romero volvió al lugar donde había incendiado el auto. Y en esa segunda ocasión, “utilizando una llave cruz”, a golpes rompió “los cristales laterales de ambos lados, la luneta trasera y la óptica delantera izquierda, astillando el parabrisas y ocasionando un abollón en la parte lateral trasera”.

Posteriormente, cuando el dueño del Siena salió de su casa para evitar que el mecánico le siguiera rompiendo el auto, el hombre condenado en este juicio “le aplicó un golpe de puño”, agresión que se tradujo en que la víctima resultara con una lesión considerada de carácter leve.

Además, aquel mismo día 23 de octubre de 2016 -pero ya cuando era alrededor de la hora seis- amenazó a su ex pareja a través de una amiga de la mujer con la que se encontró.

En esas circunstancias, le dijo que la llamara para decirle que iba a incendiarle el auto, “que esto así no iba a quedar” y que también iba a prender fuego a la pareja, lo que hizo que su ex mujer, al recibir un mensaje vía teléfono celular que su amiga le mandó, se sintiera atemorizada por el mecánico.

Finalmente, poco después de la hora nueve de ese día, policías de la Subcomisaría de Chillar aprehendieron al agresor, medida cautelar hecha efectiva en momentos que “transitaba por calle Rosas, en dirección de Cortázar a 9 de Julio, portando en condiciones de uso inmediato y sin poseer la autorización expedida por la autoridad de aplicación un arma de fuego tipo pistola calibre 22”. El arma de fuego tenía en su cargador “cinco proyectiles intactos”, se indicó en el fallo.

El último de los hechos por los que Romero fue condenado en este juicio se produjo, también en Chillar, el 13 de septiembre de 2015.

Aquel día, cuando era alrededor de la hora 5, se hizo presente en la casa de su pareja de aquel entonces. Y una vez que irrumpió en la habitación donde la mujer estaba durmiendo con su pequeño hijo, “sin mediar palabras” la tomó de las piernas para sacarla violentamente de la cama.

Luego, comenzó a “aplicarle golpes de puño en el cuerpo” y la tomó “fuertemente del cuello hasta dejarla sin aire”.

A causa de esa agresión, la mujer sufrió aquel día “un hematoma en región del hombro y escapular izquierdo, y excoriación en tobillo derecho, lesiones de carácter leves”.

Al mismo tiempo que llevaba a cabo ese violento accionar, el mecánico amenazó con matar a la víctima, provocando en la mujer agredida lo que el juez Álvarez definió como “un estado de alarma y temor fundado”.

Como un dato que reforzó esa situación estuvo lo señalado por la víctima en ocasión de formular la denuncia en sede policial por ese incidente.

En aquella presentación sostuvo que tenía miedo, dado que Romero era una persona “alcohólica y agresiva” que “podría llegar a lastimarla tanto a ella como a su hijo, creyéndolo capaz de matarla. Es decir, de cumplir con la amenaza que le realizara”.

Además del reconocimiento “liso y llano que efectuara el imputado en el curso del debate” -señaló el juez Álvarez en el fallo-, las denuncias que fueron formuladas por cada una de las situaciones antes descriptas se convirtieron en elementos de prueba que derivaron en la condena para este hombre en este juicio llevado a cabo en uno de los juzgados correccionales con sede en los Tribunales de Azul.

El dato

En esa condena de un año y dos meses de prisión a cumplir que le impuso, el juez valoró para el encausado sólo una circunstancia y del tipo atenuante: su falta de antecedentes penales computables.

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