Un Mundial de incertidumbres  

La decepción de la selección en su primer partido en Rusia parecería estar en sintonía con la crisis en que sumergió el gobierno de Macri a la Argentina. El fútbol no puede disimular la realidad. La enorme deuda social luego de 35 años de democracia. Azul no es ajena  y la administración Bertellys debería tomar nota.

En un país sumergido en otro ciclo de incertidumbres económicas la mirada mágica está puesta en Messi, depositario de una esperanza que trasciende al Campeonato del Mundo. RAÚL SANTIAGO GALLARDO

Escribe Carlos Comparato

(comparatoc@yahoo.com.ar)

Si todo está teñido por el Mundial de Fútbol, se puede recurrir a una histórica frase de aquel brillante periodista deportivo Dante Panzeri que definió como nadie al deporte más popular: “El futbol es la dinámica de lo impensado”. Esto quedó confirmado en la  decepcionante actuación de Argentina ante Islandia y, tranquilamente, se lo puede traducir a la política. En este terreno, como en el futbolero, se pueden imaginar los artilugios más disparatados. Lo que no se puede es evitar las consecuencias.

Ese poder distractivo que, supuestamente, enarbola cada Mundial dura un rato y, claro, dependiendo de cómo le vaya a la selección. Este “sábado de gloria” no llegó a durar ni siquiera 90 minutos (menos aún cuando Messi erró el penal) y, como una metáfora, fue en línea con el desfiladero al  borde de la cornisa en que está peregrinando el país. Nada persuade a la incertidumbre aunque la esperanza es lo que último que se pierde…

Sin excusas     

Un gobierno de centro derecha, aplaudido por el establishment, está enfrentando una  crisis que, después de dos años y medio de gestión, no se lo puede achacar a nadie. El péndulo va y viene marcando la crisis del pensamiento, sea desde el neoliberalismo, sea desde el progresismo. Hay una cuestión que resulta dolorosa y es admitir los trazos de  inviabilidad que esboza este país. A esta altura no se puede continuar gambeteando las crisis cíclicas de un modelo de democracia impregnado de contraluces. Se avanzó en derechos civiles como el divorcio, el matrimonio igualitario o la media sanción de la ley que despenaliza el aborto en la Cámara de Diputados. Aunque todavía no se sabe el resultado final en el Senado, permitió un enorme debate de todas las posturas, impensable hace un tiempo.

Pero en lo social y económico esta democracia sigue sumergida en obscenas falencias. ¿Cómo es posible que después de casi 35 años los parámetros de pobreza, desigualdad o desocupación hayan ido en aumento, salvo algunos de sus tramos? Resulta tan adolescente que se pasa de la euforia a la decepción frente a proyectos inacabados.

Crudo diagnóstico

Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social, un peronista integrante del Frente Renovador, publicó un libro en el 2016 titulado “Las cuatro Argentinas y la grieta  social”. Ofrece al inicio del mismo un crudo diagnóstico. En el momento que se editó, en Argentina el nivel de pobreza alcanzaba el 28 por ciento pero lo pecaminoso es que si se focaliza en la población infantil se llega al 45 % y para seguir sumergiéndonos, muchos de esos niños nunca vieron a sus padres trabajar. Llevamos la tercera generación de asistidos: ¿eso no es un fracaso estrepitoso de los gobiernos que se sucedieron desde 1983 hasta hoy? Naturalizar el asistencialismo es una muestra de la degradación como sociedad.

De vuelta a lo que escribió Arroyo, y siguiendo con los datos duros, la mitad de los jóvenes no termina la secundaria (esto ya lo había señalado el ex ministro de Educación Alberto Sileoni durante el gobierno kirchnerista en oportunidad de una visita a Azul). Hay un millón y medio de jóvenes que no trabaja ni estudia mientras que el 35 % de quienes consiguen un empleo es precarizado.

Sin embargo, esta radiografía se agravó. Según datos del Observatorio Social de la Universidad Católica de fines de 2017, la pobreza infantil llegaba al 62,5 %.

Pobreza y planes sociales   

Al enorme crecimiento de los planes sociales durante el kirchnerismo, el actual gobierno los mantuvo. Arroyo sostiene que “la lucha contra la pobreza estructural a través de planes sociales está agotada” y sostiene algo evidente: el problema es el funcionamiento de la economía, no existiendo recetas escritas: “necesitamos creatividad, nuevas propuestas”. Esto no es, justamente, lo que caracteriza al gobierno de Mauricio Macri, hoy sumergido en un laberinto con un diagnóstico reservado.

Impacto en Azul 

En el partido de Azul se calcula que hay unos seis mil planes sociales, incluyendo,  mayoritariamente, a la Asignación Universal por Hijo. Comedores escolares, comunitarios, merenderos, hogares o Cáritas son algunos de los lugares donde las necesidades tienen su rostro.

¿Cómo está repercutiendo la crisis en el empleo en esta ciudad donde ya, de por sí, viene siendo una cuestión angustiante? Resulta buena la iniciativa de la Asociación de Empleados de Comercio, junto a otras entidades, de crear un observatorio local sobre el tema, que involucra, también, otros ítems.

En este panorama de enorme incertidumbre y con una película que ya vimos, hay que ver cómo impacta en la administración municipal. Trae de arrastre una abultada deuda (la flotante, de vencimiento en el corto plazo supera los 176 millones de pesos) y con una canilla de provincia y Nación que, a lo sumo, está goteando. Parte del dinero que distribuía la gobernación de María Eugenia Vidal era producto de endeudamiento externo. Con el escenario actual del dólar y de fluctuación económica, no sólo esta Comuna sino la mayoría en el ámbito bonaerense atraviesan y atravesarán situaciones muy complejas.

La respuesta desde el Municipio

Precisamente, la gestión de Hernán Bertellys tendría que ir instrumentando un plan preventivo ante el agravamiento de la demanda social. No se puede dejar sorprender como sucedió días pasados con la desocupación judicial de un terreno usurpado por grupos de familias. La concejal Paola Ficca fue la que terminó negociando y llevando una propuestas a quienes ya se habían instalado con precarias chapas y palos en el veredón municipal. ¿Dónde estaban los funcionarios del área de Desarrollo Social? Y si la solución (o el parche, en realidad) surgió de allí, ¿por qué no se manejó directamente desde el Ejecutivo?

La incertidumbre penetró en esta sociedad agrietada al igual que al equipo que dirige Jorge Sampaoli. Con esa tentación por el pensamiento mágico argento sólo queda implorarle a San Messi.

 

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