Un pedido de una madre desesperada

Sr. Director:

Soy mamá de una niña de seis años. Vengo a este medio por que me encuentro acorralada y desesperada, porque hace casi ocho meses que me encuentro sin ver a mi hijita. Ella, al mismo tiempo, se encuentra angustiada por mi ausencia.

Desde el mes de abril del año 2015 veníamos cumpliendo un régimen de visitas diarias en mi hogar. Pero eso ocurrió hasta el penoso 8 de julio del año pasado, cuando mi madre me hizo una falsa denuncia que, vale recalcar, es absolutamente falsa tal como lo demuestran los resultados arrojados por las distintas pericias que se hicieron.

Esta falsa denuncia nació a raíz de que la Cámara Civil de Azul ordenó extenderme las visitas, permitiendo así que mi hija se quedara a dormir los fines de semana en mi casa, previo a revocar definitivamente la guarda que yo misma cedí a mi madre para que la niña pudiera tener obra social.

Al enterarse de la orden dispuesta por la Justicia, mi madre inventó una nueva y perversa maniobra en contra mía, para así poder seguir reteniendo a mi hija, burlarse de la Justicia y desprestigiarme.

Cabe destacar que mi madre, junto a su marido, un médico psiquiatra, se encuentran acusados por la Fiscal Laura Margaretic por el delito de privación ilegítima de mi libertad.

Esto ocurrió cuando en el año 2011 me secuestraron y me internaron sin orden judicial y sin mi consentimiento en el Hospital de Coronel Suárez y en un instituto de esa misma ciudad, con la clara intención de desaparecerme y apropiarse así de mi pequeña hijita.

Desde hace años vengo batallando para recuperar a mi hija, ya que no existe ningún motivo para no tenerla conmigo, un derecho establecido en la Convención Internacional de los Derechos del Niño que se viene conculcando sin motivo alguno.

Inexplicablemente, la Justicia sigue prolongando la guarda a favor de una persona peligrosa y desequilibrada, capaz de secuestrar a su hija y de hacerle falsas denuncias con tal de no devolverle su hija.

Por eso pido justicia para mi hija y para mí, ya que mi nena se encuentra en manos de sus captores. No de sus “abuelos”, sino en manos de personas a las que considero muy peligrosas y son capaces de hacer cualquier cosa para seguir con este macabro y perverso plan.

Por eso le pido a la Dra. Silvia Monserrat, jueza de Familia de Tandil, que revoque inmediatamente la guarda que cedí en forma provisoria y mediante engaños por el beneficio de la obra social IOMA, situación que mi madre utilizó para apropiarse de mi hija.

 

  1. F.

 

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