Un pelotazo en contra

En el arco, Argentina intenta atajar algunas de las pelotas que le tiran cada uno de los problemas que la abruman. RAÚL SANTIAGO GALLARDO

Vivimos el drama existencial del Mundial arropados en la última esperanza con una lógica similar a los desaguisados de un país incorregible. Dura postura de la Iglesia ante la situación social. Azul, la ciudad de los merenderos. Una encuesta que debe alertar a la gestión del intendente Bertellys.

 

Escribe: Carlos Comparato

(comparatoc@yahoo.com.ar)

 

Ya se ha escrito que hay quienes piensan que el fútbol se juega con los pies. Son los mismos que creen que el ajedrez se juega con las manos. Nunca tan vigente ese argumento provocador para decir que ambos se enfrentan con la cabeza teniendo en cuenta el presente que atraviesa la selección argentina en el Mundial de Rusia. Después del papelón ante Croacia quedó en evidencia la debacle anímica y la ausencia de conducción. El rostro de Lionel Messi durante el Himno fue la radiografía que auguraba el final de ese partido. Algo (mucho) no funciona bien en ese enredo de egos, dirigentes impresentables o un técnico que es una caricatura grotesca. Pero, como el fútbol tiene esa magia de depositar la esperanza en un rinconcito, ésta sigue vigente hasta el martes venidero cuando enfrentemos a Egipto. Quién sabe. En una de esas se produce el milagro de la resurrección y el anticuerpo del exitismo actúa de inmediato en la cabeza del hincha. El futuro, ya se verá.

Este Mundial se desarrolla en el contexto de una fenomenal crisis económica en este país que pone al desnudo el inconsciente colectivo que tironea entre la depresión y la necesidad de aferrarse a algo. El fútbol, si se gana, es una buena excusa aunque actúe como una aspirina. El problema es si, encima, el martes que viene tenemos que tomar el avión de vuelta con la cabeza gacha por la vergüenza.

 

Obispos duros 

 

Recesión, inflación, FMI, incertidumbre económica y política seguirán su libreto con datos de la situación social que son vergonzosos para esta Argentina desorientada. En el  Encuentro de la Semana Social de la Iglesia en Mar del Plata la cúpula de la Iglesia fue contundente sobre este drama ante la cara de la gobernadora María Eugenia Vidal y la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley. El obispo Jorge Lugones, presidente de la Pastoral Social, advirtió sobre los miles de despidos y suspensiones sumado a  empresas y comercios que cierran. “Niños no escolarizados que ni siquiera tienen una copa de leche al día”, aseveró. Sentado junto a Vidal y Stanley remarco que “además de estar y hacer también falta sentir (…) falta sensibilidad social” y abundó en la cantidad de indigentes que “nos duele”.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Oscar Ojea, no le fue en zaga y, sin eufemismos, se refirió a las secuelas del modelo económico y sobre el ajuste dijo que “no lo tienen que pagar los pobres”, resaltando que más del 60 por ciento de la masa laboral cobra menos de quince mil pesos por mes. En tanto que Lugones, uno de los obispos más cercanos al papa Francisco, le reclamó al Estado “creatividad para atender a los más vulnerables y un trabajo mancomunado por la paz social desde la justicia social”.

Vidal admitió que está al frente de una provincia que “todavía duele y donde la pobreza clama”. Hay que precisar que a los pobres no los inventó este gobierno. Es un pecado de esta sociedad que arrastra ya muchos años. Sí, la actual administración se tiene que hacer cargo de que no sólo no empezó revertir esa mácula sino que la viene profundizando.

 

Necesidades azuleñas 

 

En Azul se viene anunciando la apertura de distintos merenderos que se suman a comedores a partir de iniciativas de organizaciones sociales, políticas o religiosas frente a la demanda que existe en los barrios. Esta acción se concreta por fuera de los comedores escolares y la llamada copa de leche en las escuelas. Una referente de Cáritas le señalaba al autor de esta nota la creciente demanda que observan en los barrios tanto de comida como de ropa, entre otras necesidades. En la zona de la capilla San José se entregan bolsas de alimentos a más de 70 familias y en San Francisco superan las cien, por citar sólo dos sectores que se multiplican si se abordan otros sectores de la ciudad. Hay que tener en cuenta que la mayoría de esos grupos familiares, a su vez, tienen asistencia del Estado a través de los distintos planes sociales. Esta no es una sociedad pobre. Es una sociedad empobrecida.

La otra cuestión urticante es la falta de viviendas sociales. Esto se abordó en el Concejo Deliberante el lunes pasado y aquí se hace imprescindible una presencia más fuerte del Estado a partir de un compromiso y una planificación que haga un abordaje integral de estas problemáticas sociales.

 

Alerta para Bertellys    

 

En las últimas horas trascendió una encuesta realizada en distintas ciudades de la Séptima Sección Electoral por la consultora olavarriense de Luis Mosquera, quien desde  hace varios años realiza estos sondeos. Abarca diversos ítems y en lo que respecta a Azul hay resultados que pueden causar cierta sorpresa mientras que otros son previsibles.

Sobre la gestión del intendente Hernán Bertellys un 63,2 por ciento la desaprueba frente a un 25,7 que tiene una mirada positiva y un 11 % que no sabe o no contesta. Si se la compara con la del presidente Mauricio Macri, un 51,5 desaprueba frente a un 41,9 que la aprueba mientras que Vidal es la que tiene la mejor situación ya que la mirada positiva asciende al 55,1 %.

Con relación a los servicios municipales, sacaron aprobado el alumbrado público ( 50,7  frente a 42,6 desconforme) y recolección de residuos (77,9 a 18,4). Los que están en la punta de la pirámide en cuanto a descontento es el tránsito urbano, el sistema de salud municipal (64,7 negativo), limpieza de calles, mantenimiento de plazas y la atención al público en la Municipalidad.

Con respecto a intención de voto, si las elecciones fueran hoy, aunque resulte paradójico, la encabeza Macri (46,6%) y le sigue muy atrás Cristina Kirchner. En toda la sección se repite esa tendencia.

Se trata de una foto tomada en la primera semana de junio alcanzando el total de la muestra, en la séptima, a 1.038 casos. Para Bertellys es un llamado de atención sobre cómo reorienta la gestión. El Concejo Deliberante aprobó un pedido de licencia por vacaciones y, quizá, sea una buena oportunidad para empezar a cerrar las grietas que asoman en la alianza social que supo construir. Enfrente, todavía, aparecen tenues esbozos.

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