Un prestamista al que ya le robaron dos veces

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El pasado miércoles por la noche Juan Carlos Nasello, su esposa y su hija fueron víctimas de una entradera. Al menos tres sujetos se llevaron de la casa donde el también docente jubilado vive con su familia más de 4.700.000 pesos. Hasta el momento no hay pistas concretas sobre los autores de este robo. En diciembre de 2009 Nasello ya había sufrido, junto con su mujer, un ilícito similar. Pero en aquella oportunidad tres de los autores de ese hecho, en el que también estuvo implicada una nieta del prestamista, fueron detenidos. Tres azuleños que, años más tarde, fueron condenados en dos juicios abreviados a respectivas penas de cinco años de prisión.

No es la primera vez que al docente jubilado y prestamista Juan Carlos Nasello le roban una importante suma de dinero, tal como sucedió el miércoles último cuando su esposa, su hija y él se convirtieron en víctimas de una entradera en la casa de esta ciudad donde se domicilian.

En diciembre del año 2009 un episodio delictivo de similares características -ocurrido también en su vivienda de Yrigoyen entre Maipú y 1° de Mayo- lo había tenido como víctimas a él y a su esposa.

En aquella ocasión fue mucho menos el dinero que le sustrajeron al hombre. Una cifra que igual fue considerada importante, a la que se sumó que también le robaran otros elementos de valor, en el marco de un hecho que -en comparación con el más reciente- tuvo connotaciones más violentas para el matrimonio.

Ese primer robo incluyó que a Nasello y a su esposa los golpearan y los ataran, luego de que tres sujetos que ingresaron a la casa los intimidaron con las armas de fuego que portaban.

Según se determinaría luego, cuando tres de los autores de ese hecho fueron condenados en sendos juicios abreviados, en aquel primer robo agravado había estado implicada como “facilitadora” una nieta del hombre que actualmente tiene 82 años.

Menor de edad en ese entonces, al parecer mantenía una relación sentimental con uno de los jóvenes que después sería condenado. Y fue la misma que les abrió la puerta de la casa de sus abuelos a los autores del robo cuando, aquel domingo 20 de diciembre de 2009, este ilícito se produjo.

Mientras que ahora la Policía trata de dar con los autores de la entradera ocurrida el miércoles -sobre indicios que hacen pensar que existió un informante que le proporcionó datos precisos a esos al menos tres sujetos que luego llevaron a cabo el robo, los cuales podrían no ser de Azul-, la investigación iniciada por aquel primer episodio delictivo arrojó resultado positivo a los pocos días de que ocurriera.

Hubo tres detenidos, dos de ellos en Mar del Plata y uno en Azul. Y parte de lo robado -algo de dinero y otros elementos- fue recuperado al día siguiente del hecho, cuando las detenciones de dos de los implicados se hizo efectiva por policías que viajaron a buscarlos a Mar del Plata, a un hotel donde ambos estaban hospedados.

 “En poblado y en banda”

 En mayo del año 2011 dos juicios abreviados tramitados en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de Azul derivaron en las respectivas condenas para tres de los implicados en ese robo ocurrido en la casa de Nasello el 20 de diciembre de 2009.

Dos de esos jóvenes fueron juzgados en un mismo proceso en el que intervino la jueza Alejandra Raverta, la magistrada que actualmente preside el TOC 2.

Identificados como Cristian Martín Arias (ahora de 27 años) y Andrés Rott (31), en aquella primera instancia a ambos los condenaron a respectivas penas de cinco años de prisión.

Pero los antecedentes penales que Rott registraba se tradujeron en el mismo juicio abreviado en el dictado de una pena única de siete años de cárcel para él.

Para cuando el primer robo en la casa del prestamista se produjo, Rott estaba en libertad condicional. Una situación que derivó en que fuera declarado “reincidente”.

Días después, también a través de otro juicio abreviado que se tramitó en el TOC 2, fue condenado el tercero de los jóvenes implicados en aquel hecho.

Llamado Matías Damián De los Santos, un allanamiento que se hiciera en una casa de esta ciudad donde vivía -procedimiento llevado a cabo días después a que en Mar del Plata detuvieran a Rott y Arias- había derivado también en su arresto como otro de los considerados autores del primer robo en la vivienda del prestamista.

A De los Santos, en ese segundo juicio abreviado en el que intervino Carlos Pagliere (h) -otro de los jueces que integran actualmente el TOC 2- también lo condenaron en aquella primera instancia a cinco años de prisión.

Al igual que con ese joven -que actualmente tiene 27 años- Arias y Rott fueron ubicados como coautores de lo que a escala penal se consideró un robo agravado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no se ha podido acreditar, en concurso ideal con robo agravado en poblado y en banda.

“Un plan conjunto”

En el fallo donde De los Santos fue condenado, el juez Pagliere (h) hizo alusión a cómo había sido aquel robo agravado en la casa del prestamista, hecho ocurrido el ya referido 20 de diciembre de 2009.

Las pruebas reunidas en torno a la investigación sirvieron para dar por demostrado que ese domingo, cuando era alrededor de la hora 19.30, “al menos seis personas” cometieron el ilícito: cuatro varones y dos mujeres para ese entonces menores de edad. Una de ellas, se determinó también, nieta del docente jubilado.

Todos esos jóvenes “previamente se habían puesto de acuerdo” para llevar a cabo el robo. Eso implicó que se repartieran tareas en el marco de lo que fue definido como “un plan conjunto”.

Cuando concurrieron a la casa de Nasello en un remís, quedó probado que la nieta del jubilado fue la que les facilitó el ingreso a tres de esos jóvenes.

“En tanto -había escrito el juez Pagliere (h) en el fallo de aquel juicio abreviado donde condenó a De los Santos- las restantes personas aludidas aguardaban en el exterior de la (casa) a bordo de un vehículo remís asegurando el accionar de los demás”.

Los tres varones que ingresaron a la vivienda del prestamista portaban armas de fuego que usaron para “amedrentar a los moradores”. Y jamás pudo acreditarse si eran aptas para efectuar disparos, ya que nunca fueron halladas.

A Nasello y a su esposa -una mujer llamada Beatriz Camarotte- “los ataron de pies y manos mediante el empleo de un cable color blanco”. Y también los golpearon “en diferentes partes del cuerpo”.

“Mientras uno de ellos custodiaba a las víctimas” tras haberlas llevado a ambas hasta el living, el lugar donde permanecieron atadas, “los otros dos registraron la vivienda”.

Cien mil pesos, 6.000 dólares, 80 euros, “cinco libras esterlinas de oro, cinco patacones de oro de los años 1880 y 1881, dos anillos finos de oro, un cintillo de brillantes, una medalla de oro con cadena trenzada de egreso del año 1964 con inscripción en griego”, un teléfono celular y una billetera con documentación a nombre de Nasello fueron los elementos sustraídos.

La mayoría de esas cosas estaban en una caja fuerte ubicada en el escritorio de la casa, la cual los tres jóvenes abrieron “previo exigir a Beatriz Camarotte la entrega de un llavero con once llaves y un comando de alarma del que también se apoderaron ilegítimamente”.

Además, aquel día al hombre le robaron una pistola calibre 22 mm que estaba en el placard de uno de los dormitorios.

 El dato

Un Ford Focus remís había sido el auto en el que los autores de este primer robo se movilizaron. El conductor del rodado llevó a los ladrones hasta la casa de Nasello. Y después, a los jóvenes también los trasladó hasta Mar del Plata. Entre ellos estaba Rott, que al día siguiente sería detenido en la ciudad balnearia junto con Díaz en un hotel ubicado sobre la Avenida Luro en el que ambos se habían alojado. De los Santos, si bien también viajó hasta allá, esa misma noche regresó en el remís a Azul junto con los demás implicados en ese robo.

UNA ENTRADERA POR UN BOTÍN SUPERIOR A LOS 4.700.000 PESOS 

Marcelo Fernández, el fiscal que investiga el cuantioso robo de dinero ocurrido el pasado miércoles en la casa de un prestamista.

Escribe: Fabián Sotes De la Redacción de EL TIEMPO

La entradera del pasado miércoles por la noche en la casa del prestamista Juan Carlos Nasello tuvo características similares al robo que, junto con su esposa, el también docente jubilado sufriera en diciembre de 2009.

Y en sintonía con lo que años atrás había sucedido, lo más significativo de ese robo ocurrido cuando era alrededor de la hora 22 del 5 de julio último tuvo que ver con el dinero que los delincuentes hallaron en la propiedad.

Claro que en esta ocasión, a diferencia de la anterior, el botín fue mucho más suculento.

Si bien en la denuncia formulada en la comisaría primera por el caso no está especificado, extraoficialmente se habla de que el monto total de la plata sustraída superaría los 4.700.000 pesos.

El dinero estaba en dos cajas fuertes -una de pie y otra empotrada-. Cajas de las cuales los delincuentes tenían conocimiento que en la casa había.

En ese contexto, no hay dudas entre los investigadores de que en el hecho hubo un “entregador” o “informante” cuya misión, en el marco de ese plan para concretar el robo, fue encargarse de suministrar a los autores materiales  los datos necesarios para que el ilícito se concretara con éxito.

Unos 250.000 dólares y unos 350.000 pesos en efectivo primero hallaron y después se llevaron de ambas cajas los autores de este robo ocurrido en la casa donde el prestamista vive con su familia, situada en Yrigoyen entre Maipú y 1° de Mayo de esta ciudad.

En medio del hermetismo que por ahora manejan los investigadores en esa búsqueda para dar con los autores de este robo, existen indicios que señalan que los delincuentes no serían de Azul.

Esas sospechas han surgido de diferentes actitudes que esos al menos tres sujetos que ingresaron a la vivienda -mientras se cree que un cuarto hombre los aguardaba en un vehículo en cercanías a la propiedad- tuvieron con relación al ilícito que llevaron a cabo.

Según se estima, les bastó alrededor de veinte minutos para alzarse con esa cuantiosa cifra de dinero ya mencionada.

Además, no necesitaron emplear armas de fuego. Sólo se supo, por los testimonios de las propias víctimas, que uno de los delincuentes portaba una pequeña picana con la que le efectuó una descarga eléctrica a la hija de Nasello.

El pasado miércoles, alrededor de la hora 22, el docente jubilado y su esposa regresaban a su domicilio de una consulta médica en una Volkswagen Suran.

Según fuentes policiales, la mujer de Juan Carlos Nasello -llamada Beatriz Camarotte- padece una severa enfermedad que hizo que los delincuentes ni siquiera la agredieran, a diferencia de lo que sí ocurrió con su esposo y con su hija.

Ni bien el prestamista y su esposa entraron en el automóvil al garaje de la casa, inmediatamente detrás de él se metieron tres sujetos.

A los delincuentes -que tenían sus rostros parcialmente cubiertos con bufandas para evitar que las víctimas los identifiquen- no les costó demasiado trabajo reducir al hombre de 82 años. Tampoco hacer luego lo mismo con su hija.

Mientras que al docente jubilado uno de los sujetos le aplicó al menos un golpe de puño en el rostro que le produjo una lesión leve, según fue constatado después cuando esa misma noche del miércoles lo llevaron al Hospital Pintos para atenderlo, su hija de 47 años y llamada María Verónica Nasello fue agredida con la picana que uno de los delincuentes portaba.

Esa situación se produjo en momentos que la mujer, que aguardaba en la casa por la llegada de sus padres, intentó interceder para que los ladrones no golpearan a su papá.

A Nasello hija, tras esa descarga que recibió en el cuerpo, uno de los delincuentes la empujó y la hizo caer al piso. Y para asegurarse la impunidad del accionar delictivo, después los sujetos ataron con una sábana al prestamista y a su hija.

Todo eso ocurrió en el garaje de la vivienda. Y la trama del robo continuó cuando los autores del hecho lograron que el también docente jubilado les diera las llaves de las dos cajas fuerte, las cuales tenía consigo.

Posteriormente, sustrajeron esos pesos y esos dólares en las cantidades ya señaladas. Billetes que, en formato de botín, se constituyeron en una de las cifras más cuantiosas de las cuales delincuentes se han apoderado durante un robo ocurrido en esta ciudad. Así lo señalan, al menos, los episodios delictivos de esas características ocurridos en los tiempos más recientes en Azul.

Los investigadores estiman que los ladrones no tardaron más de veinte minutos en cometer el hecho.

En ese lapso de tiempo llevaron a cabo un golpe que, teniendo en cuenta la cantidad de dinero de la que se apoderaron, tranquilamente podría asegurarles el futuro a todos ellos si es que a la hora del reparto del botín no son más de cuatro o cinco los que percibirán las ganancias de lo que fue este robo en la casa del prestamista.

Claro que ahora detrás de ellos están la Policía y el Fiscal que investigan este hecho, a la espera de novedades que permitan esclarecer uno de los robos más cuantiosos de dinero que se han registrado a lo largo de la historia que en materia policial la ciudad exhibe.

A diferencia de aquel otro hecho que el prestamista y su esposa sufrieran en diciembre del año 2009, son menos las pistas que al parecer ahora se tienen para dar con los autores de este nuevo robo. Y por el momento, es una incógnita saber si Marcelo Fernández -fiscal a cargo de la UFI 1 departamental- podrá, de la mano de los policías que trabajan en la investigación del caso, llegar a dar con los responsables de este ilícito, tal como años atrás sucedió con los azuleños que, contando con la complicidad de una nieta de Nasello, decidieron por primera vez ir a robar a la casa del prestamista.

Marcelo Fernández, el fiscal que investiga el cuantioso robo de dinero ocurrido el pasado miércoles en la casa de un prestamista.

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