DE RECORRIDA

Un sector de Villa Piazza Centro en el cual el Estado parece estar jugando a las escondidas

 

Y claramente va ganando la partida, ya que lo están buscando hace tiempo pero no lo pueden encontrar. Esta reflexión surge de los conceptos vertidos ayer a este medio por una vecina de la zona comprendida por calles 61, 63, Avenida Piazza y Malere. Entre otras cosas señaló que son muchas las problemáticas que se desprenden del paupérrimo estado de las calles y todas ellas atentan contra la calidad de vida de quienes residen en ese sector de Azul. Según informó, han sido muchos los reclamos elevados a las autoridades municipales pero las soluciones hasta el momento fueron nulas.   

 

Una vecina de la zona comprendida por calles 61, 63, Avenida Piazza y Malere, del barrio Villa Piazza Centro, se refirió a las problemáticas que se desprenden del paupérrimo estado de las calles, las cuales atentan contra la calidad de vida de quienes residen en el lugar. FOTOS NICOLÁS MURCIA  “Los autos para esquivar este desastre se suben a la vereda y les rompen todo a los dueños de las casas que están alrededor. Los remises no quieren entrar. Y pasar por ahí en moto, en bicicleta, o caminando es imposible”, subrayó la vecina que dialogó ayer con este diario.
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Una vecina de la zona comprendida por calles 61, 63, Avenida Piazza y Malere, del barrio Villa Piazza Centro, se refirió a las problemáticas que se desprenden del paupérrimo estado de las calles, las cuales atentan contra la calidad de vida de quienes residen en el lugar. FOTOS NICOLÁS MURCIA

Por Javier Ciappina de la Redacción de EL TIEMPO

“Parece que nos toman el pelo”. Ese fue uno de los conceptos vertidos por una vecina de la zona comprendida por calles 61, 63, Avenida Piazza y Malere, del barrio Villa Piazza Centro.

Según comentó la mujer, en ese sector de Azul las problemáticas que se desprenden del paupérrimo estado de las calles son varias y todas ellas atentan contra la calidad de vida de quienes residen en el lugar.

Y alcanza con solamente apreciar el paisaje totalmente desalentador con el cual uno se encuentra al llegar allí. A simple vista es evidente que en esa zona el Estado parece estar jugando a las escondidas…y va ganando, porque es notoria su ausencia a pesar de que hace rato que están tratando de encontrarlo y no pueden.

En ese sentido, la vecina que tomó contacto con este medio informó que han sido más que suficientes los reclamos presentados ante las autoridades comunales en búsqueda de soluciones, pero las respuestas favorables nunca llegaron.

De acuerdo con lo señalado por la mujer que recorrió el anteriormente mencionado sector junto a este matutino, esta problemática se viene manteniendo en el tiempo desde hace años. Pasan los intendentes; pasan los concejales; pasan las gestiones; pasan las promesas de campaña; caen las hojas del almanaque… y lo único que queda es la triste realidad con la que los vecinos de la zona deben convivir a diario. Son las mismas dificultades de siempre las que perduran inamovibles, sin que amanezca -hasta el momento- la más mínima posibilidad de soluciones concretas.

Las deplorables condiciones que presenta la intersección de Calle 63 con Prat deja evidenciado que la falta de mantenimiento de esas arterias no es de la semana anterior, ni siquiera del mes pasado. Las huellas de la ausencia del Estado en ese lugar ya casi que son dignas de estudios antropológicos.

Esa situación es puente para que aquellos que -con ostensible osadía y valentía como estandarte- se atreven a circular por esa esquina deban poner de manifiesto toda su destreza al momento de surcar entre los huellones, baches, pozos y “piletones” de agua que se atraviesan en el camino.

“Los autos para esquivar este desastre se suben a la vereda y les rompen todo a los dueños de las casas que están alrededor”, subrayó la vecina, quien inmediatamente explicó que “los remises no quieren entrar. Y pasar por ahí en moto, en bicicleta, o caminando es imposible”.  Pregunta retórica: ¿Qué pasa si la que no puede pasar es una ambulancia?

Igualmente la mujer contó que el paupérrimo estado de las calles también atenta contra el servicio de recolección de residuos, ya que en ocasiones el camión no puede circular por esa esquina. “A veces los muchachos se bajan y vienen corriendo a juntar las bolsas pero no lo pueden hacer todos los días”, mencionó en ese aspecto.

Además hizo hincapié en que “eso sí…el barrido y limpieza te lo cobran en el Municipio. En eso no se atrasan nunca”.

Por otro lado, la vecina -cuya vivienda se encuentra sobre Calle 61- remarcó que esta trama -que cuenta con ribetes que limitan con lo impensado- tiene sus puntos más álgidos los días en los cuales las condiciones climáticas no son las más apacibles.

“Acá llueve y se inunda todo”, comentó, para posteriormente aclarar que no es necesario que la lluvia sea torrencial para que se anegue la zona. “Con un poquito alcanza”, destacó.

Ante todo este escenario detallado es que los vecinos del lugar solicitan respuestas concretas a las autoridades municipales. “Estamos pidiendo que nos arreglen las calles, como para tener una buena entrada y salida para autos, motos, bicicletas y peatones”, afirmó la mujer que ofició de guía por la zona.

Estamos entrando de lleno en plena campaña comicial, razón por la cual por la cabeza resuena la voz del Turco Chiodi susurrando: “Un mes antes de las elecciones justo se acordaron de…”.

 

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