HISTORIA DE VIDA 

Un sueño cumplido y un futuro prometedor   

Es bueno saber que con esfuerzo y perseverancia, los objetivos se cumplen. Así nació La Casa de Edith, que con dedicación, brindan a sus clientes una variedad de productos que el paladar exige. Héctor Díaz, su titular, habló sobre su oficio y del emprendimiento.

En La Casa de Edith, los clientes pueden encontrar la más exquisita diversidad en masas finas, tortas, postres y facturas, entre otras exquisiteces.Si le gustan los pasteles fritos, no lo dude en venir a comprarlo. Están preparados con las materias primas de la mejor calidad.Héctor Díaz describió a este oficio como un oficio noble, en donde se inicia a trabajar muy temprano. En la imagen se encuentra junto con su familia, quienes día a día lo acompañan en esta profesión. FOTOS NACHO CORREA
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Héctor Díaz describió a este oficio como un oficio noble, en donde se inicia a trabajar muy temprano. En la imagen se encuentra junto con su familia, quienes día a día lo acompañan en esta profesión. FOTOS NACHO CORREA

EL DATO:

Quienes deseen degustar sus especialidades pueden hacerlo en Yrigoyen 901. Se encuentra abierto de lunes a lunes, en los horarios de 6.30 a 13 y de 16 a 20.30. Teléfono: 429177.

La Casa de Edith es hoy una pastelería artesanal, respaldada por más de diez años  de trayectoria y experiencia. Sus dueños son Héctor Díaz y Ernestina González, más conocida como Edith. Es una pareja que comparte el mismo compromiso de siempre: satisfacer al cliente con alimentos ricos y confiables. Ambos, son los protagonistas de la cocina, donde amasan, hornean y, casi siempre, atienden a los clientes, quienes tienen un montón de opciones para elegir y serán nombradas en esta nota. Sin embargo, como hoy es una fecha muy especial para la sociedad entera, porque es el Día del Panadero, entrevistamos a Héctor, quien aprendió esta vocación cuando aún era menor de edad y compartió su historia en este rubro.

“Empecé este oficio a los 10 años, trabajando en la vieja Confitería Paris, con los antiguos dueños Palermo y Ballestero, entre otros, hasta que cerraron a fines del 2000”, dijo, y agregó que continuó trabajando “otros diez años más con la nueva firma” hasta que decidió irse. Enseguida encontró destino, ya que fue contratado por la “Panadería Cooperativa Obrera” -Av. 25 de Mayo y Mitre-, donde siguió adquiriendo experiencia.

“Paso a paso” 

Parafraseando la célebre frase del actual director técnico de Fortaleza de Ecuador, Reinaldo “Mostaza” Merlo, Héctor recordó que a lo primero, cuando era niño, “lavaba latas y la pileta”,  entre otras tareas que le mandaban a hacer sus compañeros.  Luego, “a la tarde limpiaba la cuadra”, detalló. Al pasar los años, comenzó a interesarse en aprender los procedimientos para hacer pan, facturas, bizcochos y otras exquisiteces, por lo que fue aprendiendo las técnicas del oficio. La base de su formación fue, en principio, a “prueba y error”, una de las maneras para adquirir conocimientos y agregar su impronta, pero también recibió consejos por parte de compañeros de cuadra.

Ya convertido en panadero y amasando durante más de treinta años para panaderías de primera línea en Azul, decidió emprender un proyecto “bien” familiar y cumplir el sueño que tiene todo trabajador que desea ser independiente. Con buen ojo para las oportunidades, encontró un local disponible en la esquina donde chocan las calles Yrigoyen y Castellar, donde en 2006 inauguró La Casa de Edith. Allí, todos los días, de madrugada y acompañado por su esposa, comienza el proceso de elaboración artesanal. Además, trabaja buena parte de la familia, ya que junto a él, está su nuera Lina Mongay, quien se ocupa de la atención, mientras que sus hijos Leonardo, Samanta y Jona, cada tanto, “me dan una mano”, indicó y agregó que “Leo” es el que más seguido viene.

Respecto a las delicias que comercializa, Héctor declaró que “nos dedicamos mucho a elaborar todo lo que sea en pastelería artesanal”, desde masas finas hasta tortas, postres, sándwiches, facturas y todo lo que sea elaboraciones de confitería. Éstos son realizados en el momento, con dedicación artesanal, materias primas excepcionales e ingredientes especialmente seleccionados para garantizar su calidad.

Todos sus productos son recomendables 

Quien nunca fue a La Casa de Edith, encontrará infinitas especialidades, desde las  más populares hasta las que pensaban de que no se hacían más. Actualmente, tiene a disposición de sus clientes todas las exquisiteces que puedan imaginar, desde alfajores, hasta galletería, tostadas, grisines, biscochos, palmeritas, alfajores, variedad de masas finas (tarteletas frutales, arrolladitos varios, etc.) masas secas, tartas frutales o de chocolate, tortas de mil hojas, pastaflora de batata y membrillo, Rojel, Selva Negra, Lemon Pie, Cheese Cake e Imperial Ruso, entre muchas más opciones para la elección personal.

También, comercializan el pan, pero este producto lo ofrecen de reventa porque en su cuadra no tienen espacio para su elaboración.

Consultado sobre la especialidad de la casa, comentó que “los sándwiches de miga, son uno de los más solicitados”, de los cuales hacen alrededor de “doce variedades, desde los tradicionales, hasta los de crudo, ananá…”, manifestó para luego agregar que también hacen “empanaditas, pizzas, fugacitas, chip, etc.”.

Los clientes son vecinos, pero también llegan muchos amantes de las tortas fritas o de los “famosos” pasteles fritos, otro ícono de este local (como se puede observar en la foto que se publica en esta edición), quienes recorren cualquier distancia para disfrutar de estas delicias.  Sobre todo “los días de lluvias es cuando más vendemos y hacemos mucha torta frita o pastelitos”, dijo en su afán de satisfacer a su público, a quienes les brinda productos de calidad al precio más conveniente.

Otros servicios    

La Casa de Edith ofrece diferentes tipos de servicios de lunch y adicionales para disfrutar de sus variedades en cualquier ocasión o evento programado, de acuerdo a sus necesidades y presupuesto. Por eso, se invita a pasar por este lugar para armar su lunch a gusto, porque encontrarán variedades de dulces y salados para deleitar en toda ocasión y satisfacer siempre a sus familiares o amistades.

Para más beneficios de sus clientes, este lugar cuenta con delivery, que garantiza que su pedido llegue en buen estado y con su sabor original. De esta manera, los clientes pueden disfrutar de unas ricas facturas, por ejemplo, en la oficina, en casa o a través de sus infinitas propuestas, acompañándolos en sus fiestas: comuniones, cumpleaños u otros eventos.

El sueño del local propio 

Algunos analistas oníricos afirman que soñar con un local propio, representa que tienen un espíritu emprendedor y que siempre están en la búsqueda de realizar  nuevos proyectos. Para poner en marcha esta idea, el entrevistado y su familia, cuentan con la expectativa de poder acceder algún día de un crédito y darse  el gusto de cumplir su anhelo. Sin embargo, “por el momento la sigo peleando, pagando el alquiler” y con el sueño de que un día “llegue la posibilidad de poder comprar un local propio”, relató.

Salud, compañero

Ya en el cierre de la nota, Héctor saluda, por el Día del Trabajador Panadero, “a  todos los colegas y empleados, porque yo lo fui casi toda la vida. Ahora soy titular, pero trabajé en relación de dependencia desde los 10 hasta los 45 años”, afirmó con orgullo. También, sostuvo que hoy lo celebrará  con la familia, quienes día a día lo acompañan en esta profesión. Asimismo, declaró su agradecimiento “a todos los clientes, por confiar en nosotros; a los proveedores, quienes no han dado una mano más de una vez; y a mi esposa, mis hijos y mi nuera, por seguir acompañándome en cada paso”, para seguir creciendo en la búsqueda de más logros y sueños. Es bueno saber que con esfuerzo y perseverancia, no hay obstáculos para llegar a concretar las metas que uno quiere cumplir.

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