LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO

¿Un tema religioso o de salud pública?

Escribe:

Dr. Aníbal R. Bocchio

Abogado

Existe un sector de la población que enfoca el tema desde el punto de vista religioso, tomando en cuenta que desde que el óvulo es fecundado hay vida. También hay que tener en cuenta que algunos relativizan esta denominada “vida” en el sentido de que una cosa es “vida” y otra cosa es ser “persona” y científicamente en la mayoría de los países modernos del mundo sostienen que el sistema nervioso y por ende la sensibilidad del ser humano recién aparece después de los 3 meses de gestación. Estos países que han despenalizado el aborto cuentan entre ellos paradójicamente a los países más religiosos del mundo (Italia y España). El motivo: “La protección de la salud y la vida de mujeres jóvenes o pobres”. Es que en el país estadísticamente se producen alrededor de 500.000 abortos anuales, y de ellos el 70 %, o sean 350.000 se trata de mujeres muy pobres que ya tienen 7 u 8 hijos o de adolescentes de 14, 15 o 16 años, que no tienen una familia, ni dinero, ni trabajo, ni estudio. Ello implica que estamos tratando un tema que afecta a la parte más vulnerable de la población y tal vez lo hagamos desde cómodas posiciones, sin poder colocarnos en la situación de las mismas aunque sea intelectualmente, porque estos sentimientos encontrados que sufren estas mujeres son realmente terribles. Estamos ante un castigo que se ensaña con los más jóvenes y los más pobres. Por eso esta porción de la población de mujeres no está en condiciones de hacerse tratar por un profesional, en primer lugar porque es delito tanto para la afectada como para el médico y en segundo lugar porque no tienen medios ni logísticos ni económicos para enfrentar el problema y por ende lo afrontan de la peor manera: poniendo su salud y su vida en juego, al utilizar métodos peligrosísimos para su integridad, que provocaron el año pasado 46 muertes y 50 mujeres infértiles o infecundas. Una cifra que invita a abordar el tema desde un punto de vista de la salud pública y no del religioso.

¿Cómo trata la ley la penalización del aborto?

El aborto está penalizado desde 1921, cuando se sancionó el Código Penal de la Nación. El artículo 88 establece penas de uno a cuatro años para la mujer que se provoque su propio aborto o consintiera que otro se lo realice. La misma pena se establece para el que provoque el aborto con consentimiento de la mujer y se eleva de tres a diez años cuando no hubiera consentimiento. Esta penalidad se aumenta si la mujer muere tras el aborto.

Sin embargo, el artículo 86 del Código habla de los abortos que no son punibles en dos supuestos: si existe un peligro para la vida de la madre o “si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”.

¿Qué sostiene la Corte Suprema de Justicia?

La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) terminó en marzo de 2012 con esta incertidumbre a través del fallo “F.A.L”. En esa sentencia, el máximo tribunal del país determinó que cualquier violación, sin importar el estado mental de la mujer, es justificación para que el aborto no sea punible, tanto para la mujer como para la persona que cause la interrupción del embarazo. En el fallo, además, el tribunal convocó a los poderes judiciales de todas las provincias a no judicializar los casos de aborto que la ley no prohíbe.

Un delito sin causas judiciales y sin sentencias condenatorias

Si según los datos no oficiales, se estima que se realizan entre 486 mil y 522 mil abortos al año. Sin embargo en el período 2006-2012 muestra que en esos seis años en el fuero penal se iniciaron únicamente 445 causas por interrupciones de embarazo. Si dividimos esos juicios iniciados por 6 años nos da un resultado de 74 causas iniciadas por año sobre aproximadamente 500.000 casos, lo que implica una tolerancia de la sociedad muy marcada. La mitad de las causas por delitos vinculados con la interrupción del embarazo eran por “aborto propio”, es decir, cuando la mujer provoca su propio aborto. De acuerdo con datos del Registro Nacional de Reincidencia, en el último año en todo el país se registraron solo nueve sentencias condenatorias por abortos: cinco en la Provincia de Buenos Aires, dos en Mendoza, una en Salta y otra en Río Negro.

¿Aumentará la cantidad de abortos si se despenaliza?

Decididamente la respuesta es no, ya que la mujer que decide interrumpir su embarazo lo hace, de una manera u otra, sin importarle lo que establece la ley vigente. Es su propia vida y su futuro las que están en juego. En todos los países en que se despenalizó el aborto las cifras disminuyeron, jamás aumentaron. Lo mismo ocurrió con los divorcios…todos pensaban que cuando se sancionara la ley que lo admitía aparecería una andanada de juicios y nada de eso ocurrió, no se modificaron las cifras ni un ápice. Lo que sí disminuyeron drásticamente son las muertes post aborto y las esterilidades en los países que la implementaron.

Las nuevas formas que provocan el aborto

En la actualidad existen nuevas drogas (que si bien algunas  no están autorizadas por el Ministerio de Salud, o lo están para otros fines) que provocan la interrupción del embarazo sin necesidad de la intervención quirúrgica. Estos métodos son menos cruentos, más simples, más económicos y con menos riesgos.

¿QUÉ POSIBILIDADES CONCRETAS HAY DE QUE LOS DIPUTADOS Y SENADORES DESPENALICEN EL ABORTO?

El proyecto oficial impulsado por 71 diputados y con el aval de la presidencia de la Nación tiene buenas posibilidades de aprobación en dicha Cámara, (aclarando que se propone que sea libre y gratuito, proveído por los hospitales del estado),  pero casi nulas posibilidades en senadores, donde la edad promedio supera los 60 años y por ende, la posición sobre el tema es muy conservadora y se descarta que el proyecto pueda prosperar en esta oportunidad. No parece muy lógico que la presidencia impulse un proyecto que sabe que no va a ser sancionado…pero tal vez esa fue la intención…derivar a la opinión pública de otros temas más candentes que preocupan al gobierno como la economía, la inflación, los bajos salarios, la intervención de las cajas de los jubilados públicos y privados, etc. etc.

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