ES SIETEMESINA Y PESÓ 1,900 KILOGRAMOS

Una beba nació en un auto camino al hospital de Niños

Profesionales del hospital Materno asisten a Laura Blando dentro del auto en el que fue trasladada por su vecina.La alegría se traduce en los rostros de quienes terminaron de ayudar a la joven parturienta para que Luján Jazmín naciera.
<
>
La alegría se traduce en los rostros de quienes terminaron de ayudar a la joven parturienta para que Luján Jazmín naciera.

Por Augusto Meyer – ameyer@diarioeltiempo.com.ar

El alumbramiento se produjo el viernes a bordo del auto de una vecina de la parturienta, que recorrió unas 25 cuadras con balizas encendidas y tocando la bocina. Al arribar al centro asistencial de calle Prat, la criatura asomaba la cabeza. Los profesionales que salieron a la vereda para atender la emergencia continuaron con el proceso en curso. Luego llevaron a la madre y a su pequeña hija a sala de internación y a Neonatología, respectivamente. EL TIEMPO conversó con Yanina Astudillo, la vecina y conductora que afirmó sentirse feliz y shockeada por la experiencia.

“Dale, dale, que ya nace”, le suplicó Laura Blando a su vecina, Yanina Astudillo, mientras ésta última la trasladaba en su auto hasta el Hospital Materno Infantil “Argentina Diego”. No era para menos. La beba sietemesina estaba naciendo en el asiento trasero del coche, marca Peugeot. De hecho al arribo a la puerta del centro asistencial de calle Prat, con la criatura asomando la cabeza, los profesionales ni dudaron en continuar con el proceso de alumbramiento dentro del mismo vehículo.

Los momentos de tensión pasaron a ser de alegría y alivio por el hecho de saber que tanto la madre como su hija estaban bien. La increíble experiencia tuvo final feliz.

Astudillo, aún sockeada por lo sucedido, aceptó dialogar con EL TIEMPO para dar cuenta de lo ocurrido.

Hubo, según dijo, una concatenación de circunstancias que hicieron que todo terminara de la mejor manera. Por empezar que una hija de Laura, la parturienta, con sus “breves” añitos le hiciera caso a su madre y fuera hasta el lavadero de autos vecino a su casa, que atiende en horario corrido en Camilo Gay casi Olavarría, para pedir ayuda.

“Mi mamá está descompuesta y precisa una ambulancia”, expresó la niña a Yanina Astudillo, quien se encontraba acompañada por su marido y el pequeño hijo de ambos.

La joven se dirigió a la casa de su vecina y, al ver que el tiempo apremiaba, en vez de llamar una ambulancia optó por ayudarla a Laura a subirse en su auto y así llevarla al hospital de Niños.

Un compromiso esencial

De acuerdo con Astudillo –quien trabaja en su casa como maquilladora profesional- las aproximadamente 25 cuadras que separan su domicilio -sito en el Barrio UOCRA- del establecimiento sanitario, fueron casi interminables.

Hasta el viernes, el contacto entre Laura y Yanina era el de un “hola” y “chau” cuando se cruzaban, o coincidían para hacer una compra en el almacén del barrio.

“Brisa, la hija de Laura, que debe tener 6 o 7 años, llegó al lavadero a pedir que llamemos a la ambulancia porque su mamá estaba descompuesta. Mi marido me dijo que me fijara y, llegado el caso, directamente la llevara en nuestro auto. Yo sabía que estaba embarazada pero creía que estaba de poco tiempo. Cuando le pregunté si llamaba a la ambulancia me respondió: ‘lo más rápido que tengas porque ya lo tengo’”, señaló.

Agregó que “saqué el auto, la ayudé a subir, hicimos dos cuadras y me dice ‘dale, dale, que ya nace’”.

Astudillo admitió que la ansiedad iba en aumento. Si bien ella tuvo a su hijo, carece de conocimientos en cuanto a cómo asistir a una parturienta.

“Le decía ‘Laura aguantá que ya llegamos’ mientras encendía las balizas del auto y tocaba bocina pidiéndole a todo el mundo que se corriera”, señaló Yanina respecto del recorrido que hizo camino al hospital Materno.

Describió que uno de los momentos de mayor incertidumbre se dio cuando no tenía respuestas de Laura y ella priorizaba no distraerse de la conducción.

“Durante una cuadra le estuve preguntando cómo estaba y no me hablaba y lo único que yo atinaba a decir era que aguantara. Cuando llegamos al hospital, me bajé y fui corriendo a pedirles (a los médicos de la guardia) que vinieran a asistirla”, expresó.

“Cuando volví al auto –añadió- ya tenía la cabeza afuera. Hicieron todo el parto en el auto; nació en el auto”.

Astudillo señaló que la beba pesó 1,900 kilos y que las fotos que sacó y subió a su Facebook “son cuando una vez que sacaron a la bebé, la asistían a ella”.

De hecho, en esas imágenes se alcanza a percibir la emoción de las profesionales de la salud que atendieron la emergencia, al cabo del final feliz del alumbramiento.

“Me dijeron que si hubiera llegado un poco más tarde, podría haber habido complicaciones. Llegó justito”, acotó la entrevistada.

En la charla con este diario Astudillo marcó el acierto de no haber dudado en prestarle una inmediata atención a su vecina. “Vi que estaba en trabajo de parto y sabía que no había tiempo que perder. Para mí lo tuvo a dos cuadras de haber salido porque antes de llegar a la Mitre no me respondía”, indicó.

La situación de emergencia ameritaba que se corrieran el riesgo de cometer infracciones de tránsito que uno normalmente evita. Fue así que Astudillo tomó a contramano por De las Cautivas y, por Mitre, giró a la izquierda en Rivadavia.

“Pasé por el Colegio Nacional tocando bocina y la gente se corría. Por suerte no había mucho tránsito y yo iba sacando la mano por la ventanilla pidiendo que me abrieran paso”, indicó.

Llegó Luján Jazmín

“Carne trémula” se titula un film de Pedro Almodóvar que relata, entre otras escenas, el nacimiento de un bebé a bordo de un colectivo.

“Fue de película. Una lo ve en la tele, pero que te pase algo así es increíble. Gente conocida me hizo ver que (el viernes) fue el Día de la Virgen. ‘La Virgen te puso en el camino de esa criatura, es una bendición’, me decían. Lo mejor es que haya nacido y que esté bien”, expresó Astudillo, quien reflejó que la alegría por lo sucedido se trasladó a terceras personas que estaban en el centro asistencial.

“Fuera del hospital había mucha gente y estaban todos emocionados. Hubo bastantes testigos. Todos me pedían que ojalá salga la noticia porque es re linda. Yo estuve todo el día shockeada; fue una experiencia muy fuerte, única y linda porque caí en la cuenta que ayudé a un bebé a que nazca”, concluyó.

Luján Jazmín, el nombre que lleva la beba, pasará algunos días internados mientras suma esos kilos que requiere su condición física para poder tener el alta médica.

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *