Cartas de lectores

Una buena y una mala

Sr. Director:

Quiero redactar un poco de mi pequeña historia, a partir de lo que fue mi desembarco en Argentina, que es mi segunda patria.

El día 9 de julio de 2010 fui convocado por un periodista de este diario para realizar una nota, teniendo en cuenta mi procedencia como inmigrante y que la misma tenía que ver con personas provenientes de otros países que, al igual que yo, se habían radicado en Azul.

En una parte de esa entrevista había contado que mi padre, después de que llegó a Azul, había alquilado una pequeña chacra en la zona de La Colorada.

Eso fue en el año 1952, cuando en ese tiempo él trabajaba en una empresa que era la responsable de construir los edificios de la Base, hoy FANAZUL.

Recuerdo que en ese tiempo yo lo llevaba a diario a mi padre en una yegua que montábamos los dos. Cruzábamos el arroyo, a la altura del Paso Mandagarán, hasta llegar a la Ruta 3, el lugar por donde un micro pasaba para después trasladarlo a su lugar de trabajo.

Luego, lo iba a buscar a ese mismo lugar para traerlo de regreso. En ese tiempo, contaba yo con once años de edad.

Todo esto que estoy contando de mi infancia y de mis orígenes forma parte de la parte “buena” que señalo en esta carta.

Pero hoy en día hay también -como menciono en esta nota- “una mala”. Ahora, después de ya han pasado 66 años de todo aquello que cuento, acompaño en las marchas que realizan a los 250 empleados despedidos de FANAZUL, quienes se han quedado en la calle por culpa de un grupo de gobernantes de turno.

 

Cataldo Lambusta

DNI: 12.515.977

 

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