LLUVIA, VIENTO Y FRÍO

Una espera del colectivo bien húmeda

En la mañana de ayer, el clima no pasó una buena pasada y la gente tiene que salir igual de sus casas a trabajar, estudiar o hacer trámites tuvo que ingeniárselas para llegar a destino. Los que tomaron el colectivo sufrieron la lluvia en todo su cuerpo ya que no existe ninguna garita para resguardarse.

Luego de casi media hora de espera bajo la lluvia, azuleños pudieron tomar el colectivo. Ayer en la parada de colectivo de Bolívar y 25 de Mayo un grupo de personas esperaron por más de 20 minutos bajo la lluvia la llegada del colectivo sin tener un lugar seguro donde resguardarse.
JOSE BERGER
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Ayer en la parada de colectivo de Bolívar y 25 de Mayo un grupo de personas esperaron por más de 20 minutos bajo la lluvia la llegada del colectivo sin tener un lugar seguro donde resguardarse. JOSE BERGER

En su último día, el invierno nos hizo una despedida con mucha humedad, intensos chaparrones, frío y algo de viento por la mañana. Fue a lo grande y por momentos no se podía ver de los grandes chaparrones.

Como suele pasar en Azul, el tránsito en lugares de gran concentración de personas se vuelve un verdadero caos, no se respetan las normas de tránsito y ni se respeta a peatones y ciclistas que se llevan la peor parte porque tienen que salir igual a trabajar, ir a la escuela o hacer trámites mojándose íntegros.

Pero hay otro grupo de personas que viven alejados del centro y usan el transporte público para poder desplazarse en la ciudad. Con todo el panorama anteriormente nombrado las personas que en días soleados salen de sus casas caminando prefieren utilizar el colectivo para poder llegar a destino.

Pero ¿qué pasa con la lluvia?. Esperar el colectivo en Azul también se convierte en una verdadera odisea. Subir al colectivo es algo que puede llevar varios minutos y la gente no encuentra resguardo (casi) ninguna de las paradas que están asignadas.

Las garitas de colectivo es algo que en nuestra ciudad no existen. Ayer en horas de la mañana y en el peor momento de la lluvia este medio se dirigió a Bolívar y 25 de Mayo en donde siempre hay personas esperando el colectivo.

En el momento de la llegada, tres personas estaban esperando. Una con un paraguas y las otras dos con capuchas de sus camperas. El desamparo de esas personas era total: no tenían ningún lugar en donde resguardarse de las intensas lluvias.

En los primeros minutos la lluvia era leve, y el sólo hecho de esperar en un lugar enteramente mojado hace que el calzado esté lleno de agua y no haya opción alguna de poder ir a otro lugar. Lo que nadie quiere es perder el colectivo, llegar a casa es lo que todos ellos estaban esperando.

Los minutos pasaban y la lluvia seguía intensificándose. De la llegada de El Tiempo al lugar hasta que llegó el colectivo a esa parada pasaron 25 minutos exactos y las personas estaban totalmente empapadas. Pero había personas esperando desde antes: todos coincidían que sería muy bueno tener un resguardo al momento de esperar el colectivo y no sólo de la lluvia sino también del sol, del viento.

Históricamente la falta de garitas en nuestra ciudad ha producido que las personas opten otros medios de transporte para llegar a destino ya que es imposible esperar con lluvias más de 20 minutos y no mojarse íntegramente.

Los costos que puede tener un remís equivales a seis veces más la “bajada de bandera” a lo que sale el colectivo. Es decir, que por negligencia o desinterés por parte de las autoridades municipales la gente gasta doce veces más entre ida y vuelta para hacer sus trámites en los días de lluvia.

Nobleza obliga decir que este año se han implementado nuevos recorridos y servicios a nuestra ciudad para que se abarque todas las distancias de nuestra ciudad. Pero esto sólo no alcanza, es necesario seguir invirtiendo en el transporte público para que todos tengan las mismas oportunidades de poder recorrer la ciudad.

Las personas que estaban ayer en la parada de 25 de Mayo y Bolívar sufrieron por muchos minutos la no llegada del colectivo bajo la lluvia y ramas de árboles con los primeros brotes de la primavera que hoy comienza, pero que no alcanza para detener la furia de la naturaleza.

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2 Comments

  1. Marcos

    septiembre 21, 2017 at 1:15 pm

    Habrá que esperar que la provincia mande refugios, acá no se hace nada, como siempre..

    • Hernan

      septiembre 21, 2017 at 5:51 pm

      Marcos, con tu razonamiento podríamos jugar a desear que desde la pcia te envíen un cerebro.

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