A 132 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Una gran educadora azuleña

Retrato a lápiz de Justa Belén Gallardo de Zalazar Pringles. RAÚL SANTIAGO GALLARDO
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Retrato a lápiz de Justa Belén Gallardo de Zalazar Pringles. RAÚL SANTIAGO GALLARDO

Justa Gallardo de Zalazar Pringles fue una destacada docente de nuestra ciudad que desarrolló una intensa labor educativa, habiendo sido su primera participación pública la defensa del nombre de Azul.

 

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

 

Hoy se cumplen 132 años del natalicio de Justa Belén Gallardo. Nació en Azul el 22 de enero de 1884. Sus padres fueron Justo Gallardo y Rafaela López.

Estudió en la Escuela Normal “Bernardino Rivadavia”, de la cual egresó con excelentes calificaciones como Maestra en el año 1904. Al mismo tiempo, se inició en el periodismo local colaborando en los diarios “El Pueblo”, “El Imparcial” y “El Ciudadano”.

Primera lucha…   

Corría el mes de septiembre de 1905 cuando el Diputado Provincial Matías Pinedo Oliver presentó un proyecto de ley ante las cámaras legislativas con la intención de cambiar el nombre de Azul por el de General Ignacio Rivas.

Con fervor desde el balcón de su domicilio sito en España y Córdoba (actual Intendente Ernesto M. Malére), Justa congregó a varios vecinos para defender tenazmente el nombre de la ciudad. La convocatoria de la docente fue contundente y despertó el interés de la comunidad.

Desde entonces, todos los días se produjeron diversas manifestaciones en distintos lugares de la ciudad y en los medios periodísticos. Por su parte, el italiano José Peluffo, dueño de una flota de carros, los pintó de color azul y les colocó la leyenda “Azul, siempre Azul”.

El 22 de octubre se realizó una nutrida reunión en el Teatro Español, donde se constituyó una “Comisión de Propaganda” formada por reconocidos vecinos como Eufemio Zavala y García, Francisco Leyría, Ceferino Peñalva, Hipólito Dhers, Eduardo Darhanpé, Aquiles Pouyssegur, Antonio Aztiria, Pedro y Bernardo Guiraut, Martín Abeberry y Miguel Castellár.

Una semana más tarde se realizó una nueva concentración en el Teatro. En la oportunidad se informó a los presentes que se habían recolectado más de 17.000 firmas en contra del proyecto del Diputado, como así también se había logrado el respaldo de múltiples localidades vecinas y las adhesiones del Dr. Estanislao S. Zeballos  y del dirigente radical y ruralista (luego gobernador bonaerense), José Camilo Crotto, entre otros.

En la ocasión la docente brilló por sus encendidas palabras pronunciadas desde el escenario, mediante las cuales recorrió la historia de Azul desde su fundación hasta ese momento. En varios momentos debió detener su alocución dado que el público rompió el respetable silencio en el que la oía para aplaudirla y ovacionarla. Justa apenas tenía veintiún años.

El miércoles 1 de noviembre se desarrolló una nueva sesión en la Legislatura bonaerense. La opinión de los Senadores se volcó en sentido contrario a la mentada propuesta y Azul se quedó con su nombre…

La educación y la caridad como guías   

Justa también supo destacarse por su trabajo por el bienestar de los más humildes, acompañando la tarea del Padre César Antonio Cáneva. Integró también la “Comisión de Damas” para la construcción de un nuevo Templo (actual Catedral), acompañada entre otras por María Gómez de Enciso y Ernestina Darhanpé de Malére.

Poco tiempo después, Justa dejó Azul y se radicó en la Capital Federal. Allí se abocó al estudio y egresó de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires con el título de Profesora en Historia y Geografía.

Por entonces conoció al docente Isidoro Zalazar Pringles con quien contrajo matrimonio y fue su leal compañero por el resto de su vida sin conseguir tener hijos.

Justa ejerció la docencia en escuelas comunes de la Capital Federal dependientes del Consejo Nacional de Educación en los cargos de maestra de aula, vicedirectora y directora de categoría superior, y como Profesora Especial de Conferencias, en Escuelas de Adultos.

En el Distrito del Consejo Escolar N° 1 fue designada para pronunciar una conferencia sobre Bernardino Rivadavia, la cual se publicó en el “Monitor de la Educación Común” bajo el título “Rivadavia. Su obra y su personalidad”.

Por especial disposición del Consejo Escolar N° 11 reorganizó la Biblioteca “Manuel José Labardén” y programó su actividad cultural. Una obra semejante realizó en el Consejo Escolar N° 19 con la Biblioteca y el Ateneo “Presidente Mitre”, pero con mayor profundidad y extensión, donde realizó una obra cultural de singular relieve durante los nueve años que le tocó dirigir la institución. Luego de su mandato, fue nombrada Presidenta Honoraria del Ateneo por resolución unánime de los socios (1942).

Brindó cerca de medio centenar de conferencias sobre temas de su especialidad en las más calificadas tribunas del país, como el Colegio de Escribanos de Buenos Aires donde fue la primera mujer invitada para tal objeto, y pronunció la conferencia “El libro en las rutas de la cultura” (publicada luego en la “Revista del Notario”, N° 640 de julio-agosto de 1958).

Actuó en entidades culturales y científicas y fue presidente de la sección conferencias del Instituto Superior del Magisterio; vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Femeninas y miembro dirigente de muchas otras sociedades.

Como miembro de la Asociación Pro Derechos de la Mujer (fundada en 1919), participó en todos los trabajos y gestiones para que se le otorgaran a las mujeres argentinas los mismos derechos civiles y políticos de que gozaban los hombres.

Distinciones y publicaciones    

En 1930 recibió un Diploma otorgado por la República de Venezuela por intermedio de su Ministerio de Relaciones Exteriores… “en reconocimiento  a la participación que ha tenido en el homenaje a Simón Bolívar en el primer centenario de su muerte”. Y la Asociación Patriótica de la República Oriental del Uruguay, le entregó un ejemplar de la bandera nacional acompañada de una expresiva nota en la que se enunciaba su labor eficaz y constante acción en beneficio de la confraternidad rioplatense, la democracia y la libertad.

En 1931, en ejercicio de la presidencia del Ateneo Femenino de Buenos Aires, fue la organizadora de la primera Exposición del Libro” de escritoras latinoamericanas.

Gracias a su rica pluma e inigualable pedagogía creó obras como: “El Congreso de 1816. Los hombres más notables y su obra” (historia); “Prosas Raras” (poemas); “Etapas” (poesías); “Acción docente y cívica de Sarmiento” (ensayo premiado por el Ministerio de Instrucción Pública de la Nación); “Dignificación del magisterio” (ensayo premiado por la Confederación de Maestros); “Negro… el cero!” (cuentos y relatos); y “Caminos y horas en el sur argentino” (conferencia dictada en el Club del Progreso y publicada el 23 de julio de 1935 en la revista americana “Conferencias”).

En 1937 escribió el “Himno a la Escuela Normal Nacional Bernardino Rivadavia”. La música quedó librada a la invención del reconocido compositor argentino Raúl Hugo Espoile.

En 1938, el Consejo Escolar N° 19 la comisionó para disertar sobre la personalidad de Domingo F. Sarmiento ante los maestros de sus escuelas, en ocasión de cumplirse el cincuentenario de la muerte del prócer.

Justa tuvo una activa participación en el periodismo colaborando en numerosas publicaciones como la revista “PAN” y el diario “El Tiempo” de Azul, “El Atlántico” de Bahía Blanca, “El Popular” de Olavarría, “La Capital” de Rosario, “La voz del Sud” de Villa Mercedes, San Luis, “El Chasqui” de Ituzaingó, Buenos Aires, y otros supieron de sus inquietudes. El diario “La Razón” de Buenos Aires la nombró corresponsal en Azul. Dirigió, también, la página de sociales de la revista “El Hogar” y las revistas porteñas “Buenos Aires Social” y “Mar del Platal Social”, entre otras.

A su inspiración también se deben varias composiciones folklóricas, con música de Evaristo Escobio, tales como “Zapateando entrerriano”, “La flor de curamales”, “La luz mala”, “Tango canción”, “El gato de la tapera” y otras.

Fue miembro de número y secretaria de actas de la Academia Argentina de la Historia, secretaria del Instituto Popular Rivadaviano, socia fundadora y vitalicia de la Federación de Mujeres Universitarias, miembro de numerosas entidades y entusiasta impulsora, junto a otras destacadas figuras azuleñas, de la creación de los Cursos de Profesorado. Miembro honorario de la Academia Argentina de la Historia y de la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores.

Una calle del Azul…  

A los 93 años de edad, Justa Belén Gallardo de Zalazar Pringles dejó de existir en su domicilio en el Barrio porteño de Flores, el 21 de mayo de 1977. Sus restos fueron inhumados en el Cementerio de la Chacarita.

Durante la administración del intendente Omar A. Duclós, a través de la Ordenanza N° 1846 del 25 de septiembre de 2000, se le impuso el nombre de Justa Belén Gallardo a la Calle N° 7 de nuestra ciudad.

 

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