HAY UNA DENUNCIA POR EL CASO

  Una mujer contó que un sujeto que andaba en auto habría intentado secuestrar a su hija

El hecho ocurrió anteayer, en horas del mediodía, cuando una menor de diez años salía de la escuela a la que concurre y un hombre la “invitó” a subir al vehículo que conducía, en 9 de Julio entre Colón y Burgos. “A la salida de un colegio, cuando hay mucha gente en la calle y uno piensa que no va a pasar nada, termina pasando. Por suerte esto no llegó a ser más que un susto”, dijo en diálogo con EL TIEMPO la mamá de la nena.

Por el caso, la madre de la menor radicó una denuncia en la comisaría primera local. 
NACHO CORREA
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Por el caso, la madre de la menor radicó una denuncia en la comisaría primera local. NACHO CORREA

 

El hecho ocurrió anteayer en horas del mediodía. Y al trascender a través de las redes sociales, después de que la mamá de la menor que resultara víctima denunciara el caso en sede policial, encendió una luz de alarma y preocupación en toda la comunidad azuleña.

El contenido de esa denuncia -que fue radicada en la sede de la Seccional Primera local perteneciente a la Policía de la Provincia- señala que una nena de diez años, cuando salía del colegio al que concurre, quiso ser interceptada por un sujeto que se movilizaba en un automóvil, al parecer con intenciones de secuestrarla.

Ese hombre, según después la menor le pudo referir a su madre, le pidió que subiera al vehículo que conducía para -le dijo- “llevarla a su casa”.

Esa “invitación”, durante el diálogo mantenido entre el conductor del vehículo desde el rodado y la menor que iba caminando hacia su casa, se produjo en dos ocasiones.

Pero en ambas oportunidades la nena se negó. Y eso hizo que, rápidamente, saliera corriendo hasta llegar a su casa -una vivienda ubicada a pocos metros del colegio privado al que asiste- para dar cuenta de lo que le había pasado.

Ayer, en diálogo con este diario, la mamá de la menor contó eso que había pasado un día antes.

Habló también de que, afortunadamente, a su hija no le ocurrió absolutamente nada y pidió, ya que después de que el caso trascendiera comenzaron a circular rumores sobre situaciones similares vividas por otras menores y jóvenes -al parecer tanto a la salida de otro establecimiento escolar como de un boliche bailable ubicado en el centro- que quienes tengan conocimiento de estos episodios hagan la denuncia en sede policial.

“Lo más importante, por sobre todas las cosas -señaló la mamá de la nena al explicar los motivos por los cuales hacía pública esta situación ocurrida anteayer en horas del mediodía con su hija-, es que si a alguien le ha pasado también tiene que acercarse a hacer la denuncia para, por lo menos, identificar a este tipo”.

En una zona céntrica y en horas del mediodía

Para la nena convertida en la principal protagonista de esta situación resulta algo habitual, al igual que para muchos chicos más de esta ciudad que tienen su edad o un poco más, ir caminando al colegio al que concurre. Más aún si se tiene en cuenta que vive a poca distancia del establecimiento educativo.

El martes pasado era uno de esos días habituales para su rutina cuando, imprevistamente, ese sujeto que se movilizaba en un automóvil que -según expresó la menor- era de color negro, se acercó con el rodado, aunque sin descender del vehículo en ningún momento, hasta ese lugar por donde ella caminaba de regreso a su casa, por calle 9 de Julio, en la cuadra comprendida entre Colón y Burgos.

“Esto ocurrió a la salida de la escuela, entre las doce y cinco y doce y cuarto”, comenzó diciendo en la charla mantenida ayer con EL TIEMPO la madre de la menor.

“Cuando ni hija dobló caminando por 9 de Julio, ella iba por la cuadra donde en una de las ochavas hay una veterinaria y, un poco más allá, una peluquería. Ahí, en dos ocasiones, se le acercó un auto. El tipo que lo manejaba bajó el vidrio y le dijo a mi nena: ‘¿Señorita, quiere que la lleve a su casa?’ Ella lo miró, le respondió que no y siguió caminando. Al llegar a mitad de cuadra, justo por donde más o menos está esa peluquería a la que hice referencia, nuevamente este tipo se le volvió a acercar con el auto y le dijo otra vez si quería que la llevara. Entonces mi hija se asustó y salió corriendo para el lado de la calle Burgos”.

La rápida reacción de la nena evitó que la situación se tornara más grave. Al mismo tiempo que ella huyó para ingresar en su casa, el sujeto que guiaba ese auto también se dio a la fuga, sin que al parecer ningún testigo circunstancial de lo que había pasado pudiera referir hacia dónde.

“Esto ocurrió a las doce del mediodía y en la zona céntrica de la ciudad. No fue que mi nena andaba caminando a las tres de la mañana por alguna zona periférica. La verdad, esto no deja de ser algo raro”, planteó preocupada la mujer.

Ni bien la menor llegó a su casa y le contó a su abuela lo que había sucedido, eso se tradujo en que instantes después la mamá de la nena también se enterara.

La mujer, posteriormente, no dudó en concurrir a sede policial para hacer la denuncia por lo sucedido.

“Yo después llamé a la Policía y me sugirieron que hiciera la denuncia, aunque no tenga otros datos más allá de esos que mi hija pudo decirme. Ella me habló de un auto de color negro, que sería un Volkswagen y que tenía los vidrios polarizados. Y me dijo también que ese hombre que se le acercó tendría unos cincuenta años, con barba sólo en el mentón y desprolijo”, agregó con relación al aspecto físico de ese sujeto que intentó hacer que la menor subiera a ese vehículo que conducía.

“Desde la Policía me aconsejaron también que hiciera la denuncia porque eso ayuda a que esos datos que brindé sobre quién sería este tipo y el auto en el que andaba queden registrados. Eso sirve para que después, cuando hacen patrullajes, cuenten con esos datos que ahora estoy indicando al hacer público esto que pasó con mi hija”.

En otro tramo de la charla mantenida ayer con EL TIEMPO, la mujer contó que. una vez que hizo la denuncia el mismo martes y que ese día el caso tomó trascendencia pública a través de las redes sociales, “yo comencé a escuchar algo muy típico de ciudades como éstas”.

En ese contexto, refirió que comenzaron a circular versiones de que “hubo más situaciones parecidas a la que le sucedió a mi nena. Se hablaba, por ejemplo, de que en la Escuela Normal hay chicas que ya están advertidas sobre un auto de similares características que andaba siguiéndolas. También, que a la salida de un boliche bailable que está en el centro había pasado lo mismo y que este sujeto les había ofrecido plata a las chicas para que subieran al auto con él. Pero de todo eso no hay denuncias, son todas versiones”.

“Nunca pensé que le podía pasar esto”

Al ser consultada sobre cómo estaba su nena luego de lo sucedido anteayer al mediodía ni bien salía del colegio, refirió que está bien. Y puso especial énfasis para que eso esté pasando a las constantes charlas que suele tener con ella, conversaciones donde ya le ha hablado en varias ocasiones sobre situaciones así, “aunque sin llegar a asustarla, obviamente”.

“Yo creo que esto tiene que ver también con cómo uno va educando a sus hijos. Ella está acostumbrada a acompañarme a diferentes lugares por mi actividad. Y estos son temas que charlamos, como por ejemplo lo que el otro día pasó con esa nena en Tandil”, dijo en alusión al caso de la menor de 13 años que denunció haber sido violada en una fiesta privada por varias personas y que después fue atropellada por una combi,

“Yo prefiero que, antes que ella escuche lo que se dice en los medios, ser yo quien le transmita que hay que tener cuidado y demás. Pero la verdad es que nunca pensé que le podía pasar esto volviendo ella de la escuela a las doce del mediodía”.

“Obviamente que ahora ella tiene miedo. Pero lo bueno -dijo volviendo a la situación que le tocó protagonizar a su hija anteayer- es que en ese momento ella reaccionó, salió corriendo y no se quedó parada. De haber sido así, podría haber sido forzada a subir al auto por este tipo”.

Ayer, cuando le tocó regresar al colegio, contó que la nena estuvo angustiada y llorando. Esto que pasó, nosotros lo charlamos mucho y entiendo que se trata de un proceso. Capaz que ahora está bien y después, dentro de unos días, se empieza a sentir mal”.

En el colegio al que su hija asiste, según contó, una vez enterados de lo sucedido “pusieron en alerta a los chicos y charlaron sobre el tema”.

Preocupada por lo que había pasado, la mujer sostuvo que “si un chico de diez años no puede ni siquiera a esa hora dar una vuelta de manzana por esta ciudad, yo creo que estamos en serios problemas”.

Y agregó: “Ella está en quinto grado. Chicos de su edad, cuando salen de la escuela, retiran a sus hermanitos del jardín o esperan a que salgan sus hermanos mayores del secundario. Se mueven solos. Y por eso uno también escoge vivir en ciudades como ésta, para que ellos a esa edad puedan moverse así”.

“La verdad, es una lástima que en una ciudad como ésta uno no pueda dejar que a los diez años, en horas del mediodía, tus hijos caminen solos al menos una cuadra en pleno centro. A veces pasa en cualquier barrio que mandás a los chicos a hacer un mandado a una despensa o un kiosco. Es lo normal y habitual en una ciudad pequeña como la nuestra. No es que andaba sola de madrugada. Esto fue volviendo de un colegio, a una cuadra de su casa”, indicó también la madre de la menor.

Y más adelante, señaló: “Yo creo que esto hay que charlarlo en nuestras casas. Obviamente, no hay que asustar a los chicos. Pero sí hay que decirles que no tienen que acercarse a personas extrañas. Sobre todo, aconsejarles también para que ellos puedan contarlo a sus padres si es que les sucede”.

En medio de todas esas circunstancias, habló también de sus sensaciones como mamá después de lo que pasó con su hija.

“La realidad es que esto te genera angustia. Angustia por el hecho de decir que uno a los hijos los va educando en la vida para que llegue un momento en que sean del todo independientes”.

“En mi caso, la independencia de mi hija pasa por caminar una cuadra, de la casa al colegio. No fue que la dejé sola ni la descuidé. Y te angustia pensar que si esto no hubiera sido algo que no estaba muy charlado con ella, tal vez se hubiera acercado al auto. O que si viviera más lejos de la escuela, tal vez ella habría aceptado que este tipo la llevara hasta su casa. Te genera angustia plantearte todas estas cosas de las que estoy hablando, que pasan justo cuando uno está intentando enseñarle a manejarse en la ciudad, por lo que en el fondo un poco de miedo me queda, aunque lo que hay que hacer es tratar de no convivir con ese miedo”.

“A la salida de un colegio, cuando hay mucha gente en la calle y uno piensa que no va a pasar nada, termina pasando. Por suerte esto no llegó a ser más que un susto”, declaró finalmente.

El dato

Tras la denuncia radicada en sede policial por lo sucedido, se iniciaron actuaciones penales que después fueron remitidas a la UFI 13, fiscalía que por estos días está a cargo en forma subrogante del Dr. Javier Barda, señalaron fuentes judiciales.

HACER LA  DENUNCIA

La mujer puso especial énfasis ayer, durante la entrevista con EL TIEMPO, en que hacer público eso que pasó con su hija estaba directamente relacionado con encontrar otros casos similares, para que quienes los hayan protagonizado concurran a sede policial a denunciarlos.

“Lo más importante es que, si a alguien le ha pasado también, tiene que acercarse a hacer la denuncia para, por lo menos, identificar a este tipo”, dijo en ese sentido.

“Si a alguien en estos días le pasó algo similar, lo que solicito es que hagan la denuncia. Lo importante es que a esa persona la puedan encontrar”, reiteró.

“Cuando hice la denuncia en la comisaría primera y hablaba con los policías que me atendieron, decíamos que si esto también pasó en cercanías a un boliche que está en el centro, como ahora he escuchado diferentes versiones,  tendrían que tener imágenes de ese auto si las cámaras de seguridad de la Municipalidad anduvieran. Pero ninguna de esas cámaras funciona”.

“Desde la Policía, cuando yo hice la denuncia, fueron a ver si alguna casa de la zona donde ocurrió esto con mi hija posee alguna cámara de seguridad”, recordó.

Y sobre eso que al parecer ocurrió a la salida de un boliche bailable que está en el centro, durante el pasado fin de semana, expresó por último: “Si anduvo un auto desde donde ofrecían dinero a esas chicas que salían de bailar, es de suma importancia que a quien le haya pasado se acerque a la comisaría para hacer la denuncia”.

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