EL PAIS › LA REAPARICION DE CFK, EL BALANCE DE SUS REUNIONES EN BUENOS AIRES Y SUS PROXIMOS PASOS

Una vuelta que reacomodó el tablero político

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Los encuentros con intendentes, diputados, senadores, artistas y científicos agitaron el escenario del peronismo y dieron impulso a la creación del frente ciudadano. Se prepara un acto en Avellaneda, donde se lanzará formalmente el Instituto Patria.

 Por Nicolás Lantos

En diez días, Cristina Fernández de Kirchner mandó barajar y dar de nuevo el escenario político nacional. Su reaparición, enmarcada por un acto multitudinario y que incluyó encuentros con los principales actores de la oposición al gobierno de Mauricio Macri, desde los intendentes del peronismo bonaerense hasta organizaciones sociales, desde científicos a sacerdotes, la ubicaron como referente central del sector político que se enfrenta a las políticas impulsadas el PRO. A pesar de que en cada una de sus intervenciones destacó su identidad peronista, también se abstuvo voluntariamente de participar de la interna del PJ, del que se dice “una simple militante” y propuso en cambio la conformación de un “frente ciudadano” cuyo formato final es aún incierto pero que funcionaría como paraguas de todos los sectores sociales y políticos que se definen como opositores.

La novedad sacudió el todavía inestable entramado de relaciones del peronismo, que no termina de reacomodarse después del knock out técnico de noviembre pasado. Por la nueva base de operaciones montada en el Instituto Patria desfilaron, durante una semana y media, 71 diputados (de 79), 52 intendentes bonaerenses (de 55) y 22 senadores (de 42); números muy superiores a los que podían preverse y que demostraron que, lejos de estar acabada, su voz deberá ser tenida en cuenta. Sin embargo los tiempos no son los mismos y el rol que cumple CFK no es tampoco el mismo que hasta diciembre: “Es una brújula, pero ya no es el capitán que decide, sin consultar, el destino de la nave”, grafica muy navalmente uno de los jefes comunales que participó de la reunión con la ex presidenta.

Ella, aseguran en su entorno, es la primera que entiende que ahora es así, y actúa en consecuencia. Después de cada reunión, sus interlocutores celebraban haberse encontrado con una Cristina Fernández de Kirchner que preguntaba y escuchaba más de lo que hablaba, algo inusual en su etapa presidencial. Ante ellos, además, por primera vez, ensayó una autocrítica por su rol como conductora del proceso que llevó a la derrota electoral. Hubo concesiones: a los intendentes les prometió que tendrían “la lapicera” para armar listas el año que viene; a los senadores les pidió que prioricen la unidad del bloque, a pesar de su público enfrentamiento con el presidente de la bancada, Miguel Angel Pichetto.

Parte de este renovado juego de seducción entre la ex presidenta y el partido en el que hizo toda su carrera política es su abdicación tácita a competir por la conducción del partido, una cruenta batalla con final incierto que podría tener consecuencias fatales para el peronismo y toda la oposición al gobierno de Mauricio Macri. Aunque algunos dirigentes más cristinistas que Cristina quisieron aprovechar el envión de su regreso a la arena pública para conformar una línea interna que presente batalla a la lista que encabezan José Luis Gioja y Daniel Scioli, por ahora estos intentos han sido frenados por la conductora.

Esto no significa que la ex presidenta no tenga planes para el peronismo. Aquí es donde entra en juego el Frente Ciudadano. Aunque las definiciones por ahora son vagas, distintos dirigentes que tienen diálogo cotidiano con ella coincidieron en definirlo como “un espacio político que va a englobar a todos los opositores” al gobierno de Mauricio Macri, independientemente de otras identidades preexistentes. En su discurso, ella planteó varias veces que, con la profundización de las políticas que aplica el PRO, más temprano que tarde el clivaje que va a partir aguas será la adherencia u oposición al modelo neoliberal.

En el Frente Ciudadano convivirían partidos de izquierda y centroizquierda, movimientos sociales, actores eclesiásticos, artistas y personalidades de la cultura, científicos, académicos, sindicatos, ONG.

Por supuesto que este espacio no tiene sentido si no incluye, como parte inevitable, al peronismo o al menos a buena parte del peronismo que concuerda con los lineamientos políticos que marcaron los doce años kirchneristas: mercado interno, Estado activo, derechos humanos. Pero ella sabe que no es ella quien puede, en este momento, conducir al PJ hacia ese lugar, y confía que el peso de la circunstancias terminará por poner todo en su lugar. “En el palacio, a lo mejor perdemos, pero en la calle ganamos seguro. Ellos tienen más dirigentes, nosotros tenemos más gente”, resume un dirigente muy cercano a la ex mandataria.

Mientras los gobernadores por ahora siguen marcando distancia, aunque algunos de ellos reconocen off the record que asistirían gustosos en caso de ser invitados por Fernández de Kirchner a una próxima ronda de reuniones en la Fundación Patria, el obstáculo más importante para su acercamiento al peronismo son las cúpulas sindicales, con quienes se rompió la relación en los últimos años a un nivel “irreparable”. Por eso ella apuesta a que hay por delante una inminente renovación de esa conducción y tiene la mirada puesta en una nueva generación de cuadros, criados en la práctica gremial durante los últimos doce años y que hoy ocupan lugares en la base de la pirámide.

CFK regresó el jueves al Calafate aunque no va a quedarse allí mucho tiempo: no va a volver a ceder la iniciativa política. Sin fecha estipulada ni confirmación oficial, el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, uno de los aliados más importantes de la ex presidenta en esta nueva etapa, prepara un acto importante en el teatro Roma, de esa ciudad conurbana. Allí quedará formalmente inaugurado el Instituto Patria, donde funcionarán actividades de formación política, una agencia de noticias y las oficinas de la ex presidenta y algunos de sus asesores más cercanos.

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