COLEGIO DE ABOGADOS Y CAJA DE PREVISIÓN SOCIAL 

“Uno para todos y todos para uno”

Un texto elaborado por la doctora Raquel Táccari de Santi –publicado por EL TIEMPO el 28 de mayo de 1968 y hoy reeditado-, en ocasión del 25 aniversario de la inauguración del edificio propio del Colegio de Abogados del Departamento Judicial Azul, deja en evidencia la indisoluble labor que une a los profesionales del Derecho con la Caja de Previsión Social para Abogados, cuya Delegación Azul será hoy inaugurada a las 12.

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Hoy, al quedar oficialmente habilitado el edificio de la Caja de Previsión Social para Abogados, Delegación Azul, en Avenida Perón Nº 510, contiguo al del Colegio de Abogados, se agrega un hito virtuoso que acompaña la vida institucional de los profesionales del Derecho que abarca el Departamento Judicial Azul (Olavarría, Benito Juárez, Bolívar, General Alvear, General Lamadrid, Laprida, Las Flores, Rauch, Tandil, Tapalqué y nuestra ciudad). La ocasión resulta propicia para recordar un trabajo evocativo que realizara la doctora Raquel Táccari de Santi con motivo del 25 aniversario de la inauguración del edificio propio del Colegio de Abogados del Departamento Judicial Azul (24 de mayo de 1968), ubicado en Avenida Presidente Perón 514, que titulara “Un largo camino a casa …”, y publicado por este medio el viernes 28 de mayo de 1993. Precisamente allí se reconoce el papel vital que tuvo la Caja en la construcción del edifico que aquí cobija a los profesionales del Derecho, al brindar su ayuda monetaria, lo que habla por sí solo del hermanamiento de ambas instituciones, que ahora, por esos caminos no trazados que sólo el destino suele regalar, transitarán una al lado de la otra de hoy en adelante.

El texto elaborado por Táccari de Santi, ya documento histórico para los abogados del Departamento Azul, expresa: “El Colegio de Abogados de Azul, como el Ave Fénix, nació y renació varias veces. La primera reunión fundacional se realizó el 12 de abril de 1929, en la sala de la comisión directiva del Jockey Club de Azul, calle 25 de Mayo y Belgrano. La presidencia fue ejercida, a invitación de los asistentes, por el Dr. José María Caputi Ferreyra. Por voluntad de los presentes, Dres. Carlos A. Leiva, Alfredo Prat, Jorge García Quiroga, Ismael López Merino, Benito N. Valdovinos, Humberto Campagnale, G. César Goyanes, Vicente P. Baldino, Luis F. Dours, David Cordeviola, Alfredo Sarno, Faustino V. Valdovinos y Enrique Squirru, quedó constituido el Colegio de Abogados del Departamento Sud Oeste cuyos fines “serán los propios de un cuerpo de su naturaleza, y propenderá en primer término, a la solidaridad, rectitud y decoro profesional y al mejoramiento de la administración de Justicia del Departamento”, según se lee en el acta redactada con cuidada letra, pluma caligráfica y desde luego, tinta china.

La segunda fundación

“El 5 de septiembre de 1938 se realiza una asamblea en el local de la Biblioteca Popular, con el objeto de reorganizar el Colegio. Fue convocada por decisión de un grupo de letrados, entre los que se encontraban los Dres. Ronco, de Urquiza, Allende, Santopaolo, C. Ferreyra, Cordeviola, Juan Prat, Felipe y Sixto Ricci y otros, resultando elegido presidente del Colegio el Dr. David Cordeviola. Las reuniones posteriores se realizaron con bastante regularidad. En el acta Nº 20, del 134 de julio de 1943, se resuelve “solicitar y gestionar la personería jurídica del colegio”.

En septiembre de 1947, se habla de la oficialización de los Colegios de Abogados. No lo dicen las actas, pero es posible que todas las reuniones se hayan realizado en la biblioteca. En la del mes de octubre del mismo año, se nombra como lugar de reunión al refugio de Maná.

Tercera fundación

El 30 de marzo de 1944, queda nuevamente constituido el Colegio, esta vez de acuerdo a los decretos Nº 543 y 1580 de la Intervención Federal de nuestra provincia. No olvidemos que la revolución del 4 de junio produjo el cese de todos los gobernadores. La sede se mantiene en el local de la Biblioteca Popular, cuyo presidente, el Dr. Bartolomé J. Ronco, asegura la comodidad necesaria. En febrero de 1945, se autoriza al presidente del Colegio, Dr. Carlos Leiva, según consta en el acta Nº 14, a realizar gestiones para alquilar un local. Así se hizo, con un inmueble propiedad de la Sra. Carmen Lizaso de Vives, sito en calle San Martín Nº 396, pagando 60 $ m/n mensuales. Se adquirieron algunos muebles a los Sres. Carbone y Cía, consistentes en un escritorio, una biblioteca, una mesa de trabajo, una percha de pie, seis sillas, un sillón giratorio, una mesa para máquina de escribir, todo en reble americano; también dos sillas tapizadas y un juego de sofá y dos sillones tapizados en cuero. La compra se totalizó en 925 pesos m/n. Ya en la nueva sede, en abril de 1945 se resuelve crear la Biblioteca del Colegio “para uso de los asociados y de las personas interesadas en el estudio de la ciencia del Derecho”, según se lee en el acta Nº 20. Los primeros libros, cuya compra se autorizó, fueron los Códigos”.

Cuarta fundación

El 5 de noviembre de 1945, en Asamblea General Extraordinaria, se da cuenta del Decreto que “puso término legal” a los Colegios de Abogados oficializados por el decreto Nº 543, porque la Suprema Corte de Justicia de Bs. As. Lo había declarado inconstitucional. Es decir, que el Colegio despareció como organismo de derecho público. No hay más reuniones hasta 1948, otra vez, en la Biblioteca Popular. Las autoridades elegidas en 1945 reasumen sus funciones, en virtud de la Ley Nº 5177. Es en ese año cuando se decide gestionar un espacio físico en los locales de Tribunales. El Dr. Peralta Reyes, del Juzgado Civil y Comercial, no puede ofrecer comodidad.

Es la Cámara de Apelación, a través de su presidente, Dr. Guillermo Pellegrini, quien pone a disposición del Colegio una sala en la planta baja, ofreciendo también la Sala de Audiencias, cuando fuere necesario para realizar reuniones y asambleas. El Colegio sesiona en esa sala a partir del 30 de junio de 1948. Cuando se inaugura el actual Palacio de Justicia, el Colegio contó con dependencias en la planta baja y otras en el segundo piso. Entonces se compraron nuevos muebles”.

Otra vez en el Palacio de Justicia 

Producida la revolución de septiembre de 1955, el Colegio vuelve a trasladarse al Palacio de Justicia. Pero ya tenía el propósito de contar con edificio propio. En 1957 se conoce la intención de la Caja de Previsión Social para Abogados, de conceder créditos hipotecarios a los Colegios Departamentales, para la construcción de sus sedes. El Dr. Ricci, delegado ante la Caja, desarrolla a partid de ese momento una intensa actividad para concretar ese proyecto. El lleva la propuesta de venta de dos lotes en calle Humberto I frente al Palacio de Justicia. Se estudian varios proyectos, siempre pensando en la venta en propiedad horizontal, de comodidad para los estudios de los abogados. El 12 de diciembre de 1959, se coloca la piedra fundamental”.

En octubre de 1960 viajó a Azul el ingeniero Viginio Calderini, a efectos de aclarar detalles de la construcción. Fueron designados los Drs. Alfredo Prat y Jacinto H. Bogliano para que, junto al Dr. Ricci, reciban al profesional. Es curioso lo sucedido con este Sr. Calderini. Según parece, realizó un proyecto que originalmente contó con el beneplácito de la Comisión del Colegio, pero la Caja resolvió llamar a concurso de proyectos. Tal es como lo leemos en el acta Nº 147 del  1 de marzo de 1961.

En base al proyecto Calderini se solicita a distintas empresas que presenten propuestas de construcción. La única presentada fue la de don Pedro Sottile. Ya corría el año 1962.

En junio de 1964 se designa a la subcomisión de Obras, integrada por los Dres. Sixto Ricci, Carlos A. Ronchetti, Ángel Santopaolo y Humberto Campagnale. Aunque el acta respectiva no lo dice, fue designado también el Dr. Jacinto H. Bogliano, quien a partir de ese momento se constituyó en el más activo impulsor de las obras. Por decisión de esta subcomisión se llamó a concurso para el anteproyecto del edificio, siendo ganador del mismo, por voto unánime del jurado, el Arq. Raúl J. Di Bernardi, concursante con el seudónimo de “Collegi degli Avoccatti”. Al constituirse la subcomisión, las actas del Colegio dejaron traducir, paso a paso, los avances en la construcción.

La inauguración del nuevo edificio

El edifico se inauguró solemnemente el día 24 de mayo de 1968. Antes de ello, se adquirió el mobiliario a la firma del Arq. César G. Viale, de la Capital Federal, gastándose 5.593.626 pesos. En abril se hicieron las últimas compras para la instalación, tales como cortinados, alfombras, lámparas, etc. El acto de inauguración tuvo dos momentos. En la mañana fue el oficial, con la presencia de numerosas delegaciones.

Epílogo 

Un largo camino a casa, sí, es el transitado por el Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Azul. Ahora, gracias al esfuerzo de los colegas que nos precedieron, tenemos un hermoso edificio construido con el aporte de la Caja de Previsión para Abogados, quien luego la transfirió al Colegio. Pudo pagarse gracias al esfuerzo de todos los colegiados. Es un bello edificio, construido por la Empresa Traina, en el que por doquier se advierte la obra y el gusto del Dr. Bogliano. Lejos quedó aquella primera máquina de escribir. Hoy los colegiados cuentan con varias de ellas, tres computadoras y una fotocopiadora. De aquellos primeros Códigos con que se inició la Biblioteca hemos pasado a tener 7.344 volúmenes, lo que la ubica entre las primeras dentro de sus similares de la provincia. Pero si bien tener casa propia es importante, el Colegio de Abogados no es solo un edificio. Son sus colegiados. No interesa mucho donde se reúnan. Lo importante es reunirse y mantener vivo el objetivo original: “solidaridad, rectitud, decoro y mejor administración de justicia”.

“Hoy se está cuestionando, precisamente, a nuestro quehacer y al servicio de justicia, tal vez debido a la actuación de alguna minoría. La única respuesta posible es mantener una conducta irreprochable y estudiar cada día más para defender mejor los derechos, y juzgar, eficazmente, las acciones de quienes esperan justicia”.

 

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