RELATOS DESDE EL ENCIERRO

Valeria

“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.  William Shakespeare.

Escribe: Matías Verna (*)

Valeria Giménez Beltrán tiene una hija de cuatro años que nació entre rejas. Su marido murió de un puntazo en la espalda. Él también estaba preso y en una visita intercarcelaria ella quedó embarazada. Parió en la camilla de la cárcel, rodeada de vigilantes, enfermeros y de su compañera de celda que avisó justo a tiempo.

La pequeña Mía se crió gateando entre candados, cucarachas, cemento, ruidos a cualquier hora o silencios enormes. No sabe lo que es el mar y la montaña. Nunca vio un auto más que un patrullero a través de los barrotes o en la tele. No ha caminado nunca una sola cuadra afuera.

Valeria tiene el asco y el resentimiento en la sangre. Odia a la gorra, sabe quién la dejó viuda y pasa la mayor parte de su condena aislada por malos comportamientos y faltas de respeto. Mía ha sido su escudo en las reyertas con balas de goma y su excusa para conseguir algún beneficio.

Valeria está sola. Ni papá Giménez ni mamá Beltrán dan un centavo por esa piba chorra que ya está creciendo más sola que la luna. Llora de bronca y de dolor. Mira la tele y siente nauseas. Su destino es así. “No queda otra encargado”, dice con la mirada derrotada y los brazos atrás: “Es lo que hay”.

Se pone linda para ella, se mira en el pequeño espejo redondo. Se fuma un porro mientras la niña duerme y tira el humo espeso que no termine de viajar por el cielo. –Esta realidad es mejor hijita- susurra.

Valeria Giménez Beltrán no tiene fotos más que de frente y de perfil.  No hay nada más acotado que sus espacios y su vida. Emana tristeza. Nunca se va a reinsertar y lo sabe. Es un caso perdido dicen los magistrados. La niña saca la lengua a las encargadas de los pabellones y les dice que son todos malos.

Valeria ríe un poco. Nada más.

(*) Es periodista y escritor. Nacido en Azul, vive actualmente en Olavarría. En esta sección compartiremos textos inéditos que detallan, con ficción y realidad, la vida en contexto de encierro, tanto de empleados del SPB como detenidos.

 

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