VENCIMOS EL ENCUBRIMIENTO SINDICAL Y AHORA LA LUCHA SIGUE CONTRA LA IMPUNIDAD DE LA JUSTICIA

“Desde Judiciales en Lucha y el Plenario de Trabajadoras en el Partido Obrero de Azul lanzamos una durísima pelea por la separación definitiva de Omar Rojas de todos los cargos directivos y de reclamo de justicia por la victima”, afirmó la autora de esta nota.
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“Desde Judiciales en Lucha y el Plenario de Trabajadoras en el Partido Obrero de Azul lanzamos una durísima pelea por la separación definitiva de Omar Rojas de todos los cargos directivos y de reclamo de justicia por la victima”, afirmó la autora de esta nota.

Por Luz Ramallo (*)

Un congreso extraordinario expulsó finalmente a Omar Rojas del Sindicato de los trabajadores judiciales bonaerenses. Rojas condujo el gremio en el Departamento Judicial Azul durante algo más de veinte años y al momento de ocurrir los hechos de los que se lo acusa, delitos sexuales contra una joven con retraso madurativo profundo, formaba parte también de la comisión directiva provincial.

Desde Judiciales en Lucha dimos una decidida pelea desde el mismo momento en que Rojas fue descubierto a plena luz del día cuando obligaba a la joven bajo amenaza de muerte a someterse a sus propósitos sexuales y fue interceptado en la Ruta Nacional número 3 por la Policía y una vecina que le dio aviso, cuando él se daba a la fuga.

Esto ocurrió en julio de 2016, en plena Feria Judicial. Y la Fiscalía a cargo de la Feria, pese a que había sido sorprendido en flagrancia, no sólo no lo detuvo, sino que tampoco dispuso las medidas urgentes que hubieran permitido reunir pruebas seguras y, al mismo tiempo, proteger a la víctima.

Rojas se vio beneficiado desde un primer momento con los favores de la Justicia, que se tomó seis meses para recibir declaración testimonial a la víctima en Cámara Gesell, momento en el cual la joven pudo realizar un pormenorizado relato, coincidente con su primera declaración, que fue tomada sin los recaudos legales como lo exigía su condición de persona con discapacidad. La Fiscal a cargo de la Feria apostó todo al archivo de las actuaciones. En ese momento, Rojas debió quedar detenido.

En tanto, el gremio de los judiciales -la Asociación Judicial Bonaerense (AJB)-, primero hizo silencio frente a los hechos. Y cuando habló, los puso en duda.

Pero desde Judiciales en Lucha y el Plenario de Trabajadoras en el Partido Obrero de Azul lanzamos una durísima pelea por la separación definitiva de Omar Rojas de todos los cargos directivos y de reclamo de justicia por la victima. Y levantamos en cada asamblea y en todo ámbito de lucha esta causa, contra la impunidad y el encubrimiento sindical.

Llevamos este caso al Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario y allí le hicimos frente a la encendida defensa que las dirigentes gremiales de los judiciales bonaerenses hicieron de Rojas, en nombre de garantías que le reconocían al burócrata y le negaban a la víctima, con retraso madurativo y sumida en la más profunda de las pobrezas. Mientras el dirigente gozaba de la protección del gremio y de la Justicia y colocaba todos sus recursos a diseñar una coartada que nunca pudo terminar de armar contra la contundencia de los hechos, su víctima dependía sólo de la voluntad de la Fiscalía, hasta que esta lucha comenzó a organizarse desde abajo.

Las sucesivas movilizaciones que el movimiento de mujeres puso en pie en Azul y la expansión de la lucha que fue abrazada rápidamente en otras departamentales por agrupaciones de judiciales independientes pusieron contra las cuerdas a la burocracia sindical, que no tuvo más espacio para sostener al abusador. La expulsión votada por amplia mayoría en el congreso extraordinario del 26 de abril es el triunfo de esa lucha organizada, frente a la cual fueron inútiles los esfuerzos puestos hasta último momento en la defensa de Rojas por una fracción de la Verde y por el Encuentro, la Azul y Blanca kirchnerista que lidera Pérez Guillén bajo el paraguas de la CTA yakista, cuyos congresales se abstuvieron de votar y agitaron permanentemente por lo bajo la inconveniencia de sancionar al dirigente abusador.

El kirchnerismo terminó erigiéndose en ese congreso extraordinario en el padre de los encubridores, como lo hizo en su momento con Dante Palma, el ex panelista de 678, que fue suspendido en la UBA producto de la intensa lucha que dieron los estudiantes.

Estas políticas de encubrimiento de las dirigencias sindicales se corresponden con la naturaleza de las burocracias enquistadas en nuestros gremios, que los organizan en función de sus intereses personales y contra los intereses de los afiliados en particular y de los trabajadores en general.

El desafío de las bases es precisamente dar la lucha contra las políticas de entrega de esas dirigencias y organizarnos para recuperar nuestros sindicatos. Los trabajadores no soportamos más a estas conducciones integradas a un Estado que les devuelve favores con privilegios e impunidad, esto es, la paga por el freno a nuestras luchas. Es la disputa que está liderando Romina del Plá en este momento, a la cabeza de la lista Multicolor en el SUTEBA para recuperar al gremio de la burocracia de Baradel y cía.

Los judiciales bonaerenses vencimos con lucha la política de encubrimiento de la burocracia sindical. Con lucha, vayamos ahora contra la impunidad de la que sigue gozando Omar Rojas. Más que nunca, exigimos justicia para la víctima y nos proponemos avanzar por la independencia de los sindicatos del Estado, por la expulsión de la burocracia sindical y por la conquista de la autonomía de los gremios bajo una dirección clasista, combativa, que se base en la democracia sindical y en la lucha consecuente por nuestros derechos.

(*) Judiciales en Lucha     Plenario de Trabajadoras enel Partido Obrero

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