POR EL MUNDO

Viajeros que cuentan su historia

La familia Duque está constituida por una chilena, María Rosa, y por un colombiano, Oscar. Junto a sus tres hijos se encuentran viajando y su intención es llegar a Africa a vivir una realidad totalmente diferente. Estuvieron en Azul y una vecina de nuestra ciudad nos avisó para poder tener una hermosa charla.

La familia Duque se encuentra viajando desde Chile desde hace tres meses en una camioneta con el fin de recorrer el mundo.

EL DATO

“Familia Duque por el mundo” es el Facebook, Instagram y canal de Youtube de esta familia en donde van contando su historia cada vez que llegan a un nuevo pueblo.

Muchas personas a lo largo de sus vidas han tenido el pensamiento, aunque sea como una idea utópica, de dejar todo y salir de viaje sin un destino puntual. Vivir la vida de una manera alternativa es el sueño de muchos pero que muy pocos pueden concretar.

Pero en el mundo hay miles de personas de dejan todo lo relacionado a una vida sedentaria y emprenden una actitud nómade en donde la riqueza no sea material, sino espiritual.

Empacar lo justo, ver la forma de sustentar el viaje y salir con destino incierto fue lo que hizo la familia Duque. Oscar (léase con acento en la “O”) y María Esther se conocieron hace más de 10 años en Chile, donde ella es oriunda. Él es colombiano y estuvo viviendo todos estos años en el vecino país a donde el amor lo llevó. Pero ahora primó el amor por la aventura.

Pero ellos no están solos. Analía de 10 años, Isaac de 8 y Josías de 6 son los hijos de este atrevido matrimonio que hace más de tres meses decidió dejar el bienestar de un hogar y un trabajo estable para salir a lo incierto.

Y fue así que salieron desde el sur de Chile hasta llegar a Ushuaia con el fin de ir desde el punto más al sur para recorrer de punta a punta el país y Latinoamérica. Los Duque se encuentran en nuestra ciudad en este momento de pasada desde su viaje en todo el mundo. Y como estas historias siempre inspiran, motivan o dan cuenta que se puede vivir de otra manera, El Tiempo dialogó con ellos.

En este periodo de tiempo han conocido decenas de ciudades de Chile y Argentina en donde van cosechando amigos.

Su parada principalmente iba a ser el Balneario Municipal, pero una vecina del lugar, Ximena Mengolea, los escuchó hablar y los invitó a su casa a que puedan disfrutar de una tarde en la pileta, darse una ducha refrescante y que sean partícipes del gran asado familiar que iban a comer el lunes por la noche.

Sentados en un hermoso living de patio y con olor a la carne asándose en las brasas la charla comenzó. La primera pregunta y lo que más curiosidad brindaba era saber cómo tomaron la decisión de salir de viaje dejando una vida asentada en un lugar. El que respondió primero fue Oscar: “lo que nosotros queremos priorizar es pasar el tiempo en familia”.

En este sentido, explicó que lo que más le importa es pasar tiempo con sus hijos “y tú sabes que el sistema tiende a quitarte el tiempo, exigir cada vez más horas laborales, a no estar en la casa”.  Todas estas cosas que hacen de una vida algo normal y rutinaria no es el ideal de vida de ninguno de los integrantes de esta familia.

Por eso salir de viaje era la única opción que encontraban para construir lo que para ellos es la felicidad. Pero no viajar en plan turista “porque siempre te llevan a la carrera, no llegábamos a disfrutar todo lo que queríamos”.

Así fue que conocieron a una familia argentina “que presentaban una opción de vida que a nosotros nos parecía maravillosa”. Esta era la opción que más cerraba, o quizá los abría a lo desconocido “lo que hicimos fue renunciar a todo lo que nos ofrecía el sistema y salir a recorrer los caminos”.

María Esther y Oscar nos cuentan su historia de vida y porqué decidieron dejar todo para vivir una experiencia única.

Dejar todo

La familia Duque tiene su historia, familias y amigos en Concepción, al sur de Chile. Oscar es concertista de piano y María Esther siempre se dedicó a su familia. Con respecto a la vida que quedó allá “la verdad que éramos muy felices, no estábamos para nada desconformes y teníamos un muy buen pasar económico”.

Pero cuando decidieron poner en la balanza el confort y la seguridad económica o “las experiencias de vida no hubo mucho que dudar. Dejamos esa comodidad que nos daba la casa para salir a la aventura”, dice María Esther en su primera intervención en la charla.

Pero la duda sigue siendo cuál es la forma de solventar un viaje semejante y más cuando es multiplicado por cinco. “Nosotros vivimos con lo básico. Un poco de comida, combustible y nos conformamos”, explica. En este marco cuenta que la forma de ganar el dinero es muy simple y apelan al talento de Oscar con el piano: “nos ponemos en algún lugar estratégico de las ciudades que vamos visitando con el piano y ponemos el sombrero”.

Desde el 3 de octubre de 2017 se encuentran viajando y de esta forma están pudiendo solventar todo el viaje. “Esto no nos ata a ningún lugar ni nos da ninguna prisa. Por eso cuando podemos vivir situaciones tan lindas como las que estamos viviendo en Azul podemos extender la estadía un par de días más”, dice Oscar.

De hecho “vamos muy lento. Empezamos en el sur de Chile y recién vamos por la mitad de Argentina. Pero lo disfrutamos tanto que es mágico”. El primer objetivo que tienen en el corto plazo “que pueden ser meses” es ir a Brasil. Ambos hablan perfectamente el portugués y la intención es “quedarnos un tiempo y trabajar allá. Si se da la idea es juntar la mayor cantidad de dinero posible”.

Pero este dinero será utilizado para poder concretar el sueño y, de alguna forma, el gran destino que tienen los Duque: llegar a África. Saben que desde Uruguay salen buques hacia ese continente “y el traslado es costoso, pero tenemos bien definido el objetivo”.

Ambos coinciden en que este es un viaje que les permitirá abrir la cabeza, ampliar horizontes y conocer realidades distintas a las suyas, “pero más que nada queremos que nuestros hijos vean la posibilidad de poder ver algo distinto a lo que hacen el resto de las personas y que toda su riqueza sean las experiencias que le puedan dar estos viajes”.

Una vida de duques

La vida tal lo indica su apellido no era lo que querían. Por eso durante más de cinco meses se prepararon para salir de viaje y “sólo fue cuestión de poner una fecha y trabajar en tener lo necesario para poder realizarlo”.

La decisión fue consultada con sus familias “y al contrario de todo lo que podrían pensar la gente, nuestros seres queridos nos apoyaron rotundamente. Fue una cuestión de comunicarles para que ellos se pongan felices”.

Fue así como adquirieron una camioneta que acondicionaron y le colocaron en el techo una especie de carpa que los resguarda por las noches. En este vehículo los niños duermen en camas en su interior y sus padres en este objeto externo que hace de él algo único.

Como siempre hay cosas que hacen que el viaje se postergue y cuando “estábamos a punto de salir se echó a perder el motor. Nos gastamos todos los ahorros que teníamos en la reparación”, dijo Oscar y María Esther agregó que “esto nos obligó a ser creativos, poder producir. Nos ayudó a ser un poco más atrevidos”. Este inconveniente los hizo acercarse a mucha gente porque el hecho de viajar como ellos lo hacen “nos obliga a acudir a la gente”.

Y cuando las cosas quizá se están poniendo un “poco bravas” siempre hay alguna situación “que nos hace volver a querer seguir adelante. Las personas siempre ayudan a otras personas y eso ahora lo vivimos en primera persona”. Cada piedra en el camino “es un escalón que nos sirve para llegar más alto”.

Crisis y oportunidades

Obviamente en estos primeros tres meses de viaje no todo ha sido color de rosas. Hubo crisis, inconvenientes y variadas situaciones “que tenemos que resolver si o si porque estamos los cinco juntos”.

El primer inconveniente fue climático “nos llovió en Chile un mes entero y teníamos que estar en nuestro vehículo durante días. Pero en esa instancia estábamos obligados a conocernos de una manera distinta a lo que estábamos haciendo en nuestra ciudad”.

En estos días “discutíamos mucho, pero también eran cuestiones lógicas. Lo bueno es que podemos hablar. Todas las situaciones negativas se convierten en positivas porque este es un viaje de aprendizaje”.

En este momento “los niños se encuentran con algunos problemas de salud. El agua les ha traído algún inconveniente que si no hubiese sucedido esto ya estaríamos mucho más adelante en el viaje”.

Ahí fue cuando apareció Ximena “nuestro angelito en el camino. Nos brindó mucha ayuda y nos abrió la puerta de su casa y eso es un gesto muy hermoso de su parte. La gente como ella hacen que este viaje sea más hermoso aún, porque paisajes podemos ver miles pero ver el amor de la gente como ella nos hace más felices”.

La familia Duque se encuentra en Azul “porque conocimos en Monte Hermoso. Ellos eran unos viajeros argentinos y entre los viajeros nos vamos avisando lugares lindos para recorrer”. Llegaron el domingo a la tarde “y nos pareció un lugar hermoso, con gente muy bella”.

TRES NIÑOS DE VIAJE

Analía, Isaac y Josías no asisten a la escuela pero hacen “home school 24/7”. Esto quiere decir que el Estado de Chile habilita a los niños a no asistir a clases pero si a rendir los años libre “entonces yo en casa bajaba los formularios y estudiamos los contenidos en nuestras casas”.

En este sentido, María Esther dice que “nosotros no queremos formar hijos para la universidad, sino para la vida. Que sus cabezas se abran a ver otras realidades y que si Dios nos permitió tener una realidad económica, no se queden sólo con eso sino que valoren primero a las personas”.

Se han dado cuenta “muchas cosas de las cuales existe un preconcepto. Como una rivalidad inexistente entre Chile y Argentina porque nos dimos cuenta que la gente de este país es hermosa. Ese es el ejemplo que queremos darle a nuestros chicos”, cuenta.

Lo que quieren dejar como herencia “no es lo material. Sabemos que no le vamos dejar ni un céntimo, pero queremos transmitirle los valores, las cosas hermosas que tiene la vida. Lo bueno es que van a ser jóvenes con una mentalidad abierta y que sean ellos los que decidan qué hacer”.

Este viaje también les aporta el conocimiento de vivir “con lo esencial. No se necesitan muchas cosas para vivir. Uno a veces desea muchas más cosas que no son necesarias, ahora realmente nos damos cuenta de cómo vivías con una cantidad totalmente inferior a lo que hacíamos en Chile”.

Lo que “hacemos es milagros con el dinero. Así empezamos a usar la creatividad de hacer algo rico y saludable para los niños. Con muy poco somos felices, después todo lo demás es adorno”.

 

 

 

 

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