RELATOS DESDE EL ENCIERRO

Vicente

“Cualquier palabra que pronuncies, das las gracias a la corrupción”. Paul Celán

 Escribe: Matías Verna (*)

 Vicente Molina Pérez, el paraguayo, nacido en Asunción y venido por acá a los cuatro años, era un pirata del asfalto muy conocido que nunca podía ser agarrado en nada, hasta que su mujer, despechada porque lo encuentra con su hermana en su misma cama, sin decir nada, fue hasta la comisaría y reveló los escondites y planes a corto plazo que tenía en mente su marido.

Cayó como un “Carlitos”, con armas, mucha guita en pesos, dólares y euros, patentes truchas, partes de autos y no sé cuanta cosa por la que arrastró a tres delincuentes más. Donde lo agarren lo limpian por traidor. Levanta los hombros, se desentiende de todo y se mete en la celda.

Se está comiendo una buena cantidad de años pero no dice nada. “Bastante estuve afuera sin que me agarraran”, comenta con una risa muda esperando complicidad.

Vicente Molina Pérez habla mucho por teléfono todos los días. Mientras habla, con una lapicera y una libretita toma nota y agenda nombres, números y direcciones y sueña que le falta poco para irse en libertad.

Su cuñada y actual esposa es la única que está registrada en su legajo como visita. Cada diez o quince días ella viaja unos doscientos kilómetros en remis y pasan ocho horas de luna de miel. Se casaron hace poco en una celda convertida en oficina de documentación civil y tienen muchos proyectos.

No quiere trabajar y a los jefes no les conviene tenerlo cerca de las oficinas porque Vicente es muy pirata en serio. Le ofrecieron trabajar en la quinta removiendo tierra, sacando gramillas, plantando semillas y recolectando verduras. Muestra sus manos impecables y dice –paso encargado-

Vive en un pabellón evangelista, cada tanto recibe una encomienda con cigarrillos en caja, café en saquitos, yerba sin polvillo, alguna gaseosa y galletitas dulces. De eso le queda poco, porque la convivencia es jodida y por la requisa algunas cosas tampoco pasan. Igualmente no se lamenta: “Dios todo lo ve”.

(*) Es periodista y escritor. Nacido en Azul, vive actualmente en Olavarría. En esta sección compartiremos textos inéditos que detallan, con ficción y realidad, la vida en contexto de encierro, tanto de empleados del SPB como detenidos.

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *