Vidalita

OPINIÓN

¿Los conceptos vertidos por la gobernadora Vidal el miércoles en Azul se desprenden de su propio conocimiento acerca de la situación actual del distrito? ¿O alguien se lo contó al oído un rato antes?

Escribe Javier Ciappina de la Redacción de EL TIEMPO

Vidalita triste, vidalitay,

de la patria herida,

búscame un recuerdo, vidalitay,

que alivie mi vida.

Cántame una copla, vidalitay,

de las que se olvidan.

Vidalita hermana, vidalitay,

si seguís cantando,

busca otros acentos, vidalitay,

sin cómo ni cuándo.

Mienten los puñales, vidalitay,

que me estás clavando.

(“Vidalita de los puñales”, de Alfredo Zitarrosa. Fragmento)

La Vidalita no se baila, tiene un tono melancólico aunque habla de pena y desengaño.

Lo de Vidal en Azul fue de similares características. Un tono melancólico y apacible que intentó matizar con un ritmo amoroso y cordial una letra harto distante de la realidad que atraviesa la vida de muchos azuleños y, también, de muchos bonaerenses.

El miércoles último, el paso de la gobernadora Vidal(ita) fue breve, fugaz. Al mismo tiempo, pareció una escena digna de Fellini.

Esa secuencia, que parecía de película pero en realidad aludía a la visita de la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, incluyó un operativo de seguridad considerable, un corte de ruta donde manifestantes solicitaban trabajo digno y docentes reclamando cerrar un acuerdo paritario este mes, cuando ya casi debería estar por abrirse el del año próximo.

Además, había periodistas pidiendo a un oficial de policía que los dejaran pasar para poder realizar su trabajo. En esa secuencia, el equipo de Prensa del intendente fue el que se quedó varado en ese férreo control de seguridad. Una barrera que ninguno de ellos pudo atravesar a tiempo y a causa de la cual varios colegas no llegaron al lugar elegido para que Vidal ofreciera una conferencia de prensa.

Ahí quedó también el drone que iba a sobrevolar el basural para cubrir -para la gestión Bertellys- la obra que la mandataria provincial recorrió. Todo esto con un basural como escenario. Positivamente saneado, pero basural al fin.

La charla de Vidal(ita) con los medios locales duró algo más de nueve minutos. “Viene una vez por año y podemos charlar diez minutos”, le reclamó  un colega a uno de los integrantes del equipo de Prensa de la Gobernadora, quien estuvo todo el tiempo pidiendo y pendiente de que la imagen de la mandataria no fuese “eclipsada” por un celular, un micrófono o un grabador de los trabajadores de los medios azuleños. Mientras tanto, otro joven a viva voz repetía constantemente: “La última pregunta…la última pregunta…la última”.

La utopía de la repregunta

Repreguntar fue una utopía. Hubiese sido provechoso poder repreguntar por qué Vidal considera que  “Azul ha crecido muchísimo en empleo y en oportunidades”, cuando vemos que muchos comercios bajan las persianas, cuando tomamos contacto con la situación que atraviesan la Cooperativa “Pachi Lara”, el Molino, la Cerámica Valle Viejo o cuando el cierre y el desmantelamiento de FANAZUL dejó a 250 fabriqueros en la calle.

También, hubiera sido importante repreguntarle a la Gobernadora cuando afirmó que se ha convocado a diecinueve reuniones durante el año a los gremios docentes y que se hicieron diez propuestas “distintas”.

Realmente, repreguntarle fue una quimera.

También, resultó increíble escucharla decir a la Gobernadora que casi todos los empleados despedidos de Fabricaciones Militares ya se habían reintegrado al mundo laboral.

En Azul somos pocos y nos conocemos mucho…

¿Los conceptos vertidos por la gobernadora Vidal(ita) se desprenden de su propio conocimiento acerca de la situación actual del distrito? ¿O alguien se lo contó al oído un rato antes?

Sin “des” hay trato

Como aspecto positivo, esta vez no hubo una valla que separara a Vidal(ita) de los periodistas (al menos de los que llegaron hasta el lugar para hacer su tarea). Tampoco se pidió que nadie saliera hasta diez minutos después de que la gobernadora se retire, como si ocurrió aquel día -en el despacho oficial- en el que el intendente Bertellys pasó a formar parte de las filas de Cambiemos.

El año próximo será electoral, razón por la cual quizás algunas cosas cambien. El trato de los candidatos con los medios tal vez sea otro y se deje a un costado el prefijo “des” -antes de esa palabra- para con muchos colegas. Y para con la realidad, por supuesto.

 

 

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