“Villa María nunca pudo competir con el explosivo de Azul”


EL TIEMPO tuvo la posibilidad de dialogar con un ex “fabriquero” que le dedicó la mayor parte de su vida a FANAZUL. El hombre, que pidió no ser identificado, pasó 41 años de su vida –de 1966 a 2007- entre pólvoras, explosivos y nitrocelulosa. Cumplió funciones en planta “K” y luego pasó a planta “D”. Eran épocas, según relató, en las que más de 500 operarios le daban vida a la planta hoy en peligro de cierre por una decisión político/empresarial.
“Se fabricaba de todo; desde nitrocelulosa hasta explosivos, e inclusive un misil del Plan Cóndor”, relató el trabajador hoy jubilado.
Contó cuando, en los años 90’, durante la gestión del teniente coronel Sevilla, los citaron en el lugar donde está el mástil de la bandera nacional y fríamente les dijeron: “Usted queda; usted no”. Por la reducción de personal hubo cese de operaciones en las plantas C, E y F. Él permaneció en planta D, donde se manipula la base del explosivo: nitroglicerina.
“De los despidos se venía presumiendo algunos meses antes, pero nadie podía hacer nada porque eran militares. Mientras tanto había que mantener la tranquilidad porque, al igual que sucedió ahora, no estábamos manejando caramelos. Es una locura que los hayan tenido trabajando sabiendo los obreros que no iban a renovarles el contrato”, agregó.
Previo pase a la órbita de Fabricaciones Militares, luego de cuatro meses de estar contratados el personal quedó nuevamente “en planta”, lo que redundaba en una condición de cierta estabilidad.
Según describió el entrevistado, en sus más de cuatro décadas de permanencia en FANAZUL el clima laboral siempre fue “bueno”, “nada alocado”, con ingreso a las 7 y salida a las 17, con un intervalo de una hora para almorzar. Corrían tiempos en que la producción diaria podía llegar potencialmente a 15.000 kilos diarios de explosivos. “Antes de entrar había una entrevista con el psicólogo”, advirtió y mencionó que junto con el personal de la Policía Federal, los trabajadores de FANAZUL tenían uno de los mejores salarios entre los empleos del Estado en esta ciudad.
Afirmó que durante su permanencia en la fábrica hubo varios momentos de zozobra, como cuando el mismo personal pudo controlar a tiempo un incendio que puso en serio riesgo la vida de los “fabriqueros”.
“En planta D hay un tipo que está constantemente mirando un termómetro que no pase los 25 grados. En un descuido, se fue la planta, y te fuiste vos con ella, expresó.
El hombre valoró que, gracias a su paso por FANAZUL, pudo adquirir la casa que le da cobijo.
“Que siga o se cierre la fábrica, algo que me habían comentado hace más de un año, depende del Gobierno. Villa María nunca pudo competir con el explosivo de Azul. Nos costó ganarla pero acá tenemos la norma ISO 9000; nos sentíamos reconocidos y respetados incluso fuera del país. El cordobés (Oscar Aguad, ministro de Defensa, de quien depende la Dirección de Fabricaciones Militares) va a tirar para Córdoba y el interventor va a tirar para Aguad; es así”, expresó, para restarle crédito a versiones que estuvieron circulando.
“¿Cómo vas a ser vago si manipulás explosivos? ¿Vas a ir a jugar con tu vida? De Capital Federal hablan pero ni saben cómo nos manejamos en la fábrica. No saben ni cómo se fabrica ni cómo se envasa ni cómo se almacena”, señaló, para confiar que le pegaron emocionalmente muy fuerte las imágenes de estos últimos días de los trabajadores quebrados, marchando o cortando la ruta.
“Son muchos años con historias de mucha gente que murió dentro de la fábrica. Cuando supe que se habían llevado los colectivos pensé: ‘ahí perdimos’. Y a los políticos no le creo a ninguno. Menos al intendente, que es un ‘panqueque’. A los trabajadores los entregó él. Las sierras de Azul son muy codiciadas y eso lo empezó Duclós con el parador”, culminó.

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