EN AZUL TAMBIÉN SE EXCLAMÓ “NI UNA MENOS”

“Vinimos porque nos mataron una vez más”

 

Este concepto fue vertido ayer en el marco de la convocatoria que tuvo lugar en pedido de justicia efectiva por Micaela García, la joven de 21 años asesinada en Gualeguay. La iniciativa en esta ciudad fue impulsada por la agrupación El Chancho Feminista. En la oportunidad también se repudió al juez Carlos Alfredo Rossi, quien liberó al presunto autor del femicidio, Sebastián Wagner, el cual había sido condenado a nueve años de prisión por dos violaciones anteriores.

Se realizó ayer una convocatoria en pedido de justicia efectiva por Micaela García, la joven de 21 años asesinada en Gualeguay, Entre Ríos. Luego de un acto que tuvo como escenario el veredón municipal se marchó por las calles del radio céntrico de la ciudad. FOTOS NACHO CORREA“Esta Justicia clasista y machista que dejó libre a Sebastián Wagner y se llevó la vida de Micaela García, es la misma Justicia que encarceló a Cristina Santillán luego de ser víctima durante 40 años de violencia de género; es la misma justicia que está por beneficiar con el 2 por 1 al padre Julio César Grassi, un cura pedófilo; y es la misma Justicia que tiene paralizada desde 2016 la causa de Omar Rojas”, se señaló desde el Plenario de Trabajadoras del Partido Obrero en el Frente de Izquierda.“Pedimos justicia, que se cumplan las leyes, que se saquen las caretas todas las personas cómplices que están metidas en las instituciones del Estado. Y pedimos ampliación de derechos”, se apuntó en una reflexión surgida desde El Chancho Feminista, la agrupación que convocó a la actividad de ayer en el ámbito local. Juliana Raffaelli, militante del Frente para la Victoria local, expresó que “Micaela nos duele y no tenemos palabras, sólo angustia. Una piba más asesinada en manos del machismo y de este sistema que se cree dueño de nuestros cuerpos para poder usarlos y descartarlos”.
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“Esta Justicia clasista y machista que dejó libre a Sebastián Wagner y se llevó la vida de Micaela García, es la misma Justicia que encarceló a Cristina Santillán luego de ser víctima durante 40 años de violencia de género; es la misma justicia que está por beneficiar con el 2 por 1 al padre Julio César Grassi, un cura pedófilo; y es la misma Justicia que tiene paralizada desde 2016 la causa de Omar Rojas”, se señaló desde el Plenario de Trabajadoras del Partido Obrero en el Frente de Izquierda.

Se realizó ayer en la Plaza San Martín una convocatoria en pedido de justicia efectiva por Micaela García, la joven de 21 años asesinada en Gualeguay, Entre Ríos.

La iniciativa fue organizada por El Chancho Feminista, agrupación que -según se destacó- se plantea “visibilizar la emergencia que atraviesan las mujeres todos los días y exigir justicia efectiva y equitativa para Micaela y todas las víctimas de femicidio en la Argentina”.

De esta manera, frente al Municipio, ayer se hizo oír el grito -ya casi desesperado-  de “Paren de matarnos”, “Que no falte ninguna más”, “Vivas nos queremos”; pedido que se reflejó a través de palabras, carteles, canciones, banderas y afiches.

Durante la protesta además se repudió al juez Carlos Alfredo Rossi, quien liberó al presunto autor del femicidio, Sebastián Wagner, el cual había sido condenado a nueve años de prisión por dos violaciones anteriores.

En el inicio de la convocatoria de ayer se apuntó que el femicidio de Micaela es “otro lamentable hecho de aberración contra la vida de las mujeres”.

Posteriormente se dejó abierto el micrófono para todos aquellos que quisieran expresarse.

“Vamos a tomar las calles cada vez que  nos vuelvan a asesinar”

La primera en tomar la palabra fue Juliana Raffaelli, del Frente para la Victoria local, quien mencionó que “Micaela nos duele y no tenemos palabras, sólo angustia. Una piba más asesinada en manos del machismo y de este sistema que se cree dueño de nuestros cuerpos para poder usarlos y descartarlos”.

“Micaela no estás más y nosotras vamos a tomar las calles cada vez que nos vuelvan a asesinar, porque Micaela es cada una de nosotras. Desde nuestro lugar de militantes comprometidas y comprometidos exigimos jury de enjuiciamiento al juez Carlos Rossi, que liberó a Sebastián Wagner -quien cumplía condena en prisión por dos casos de violaciones-, desestimando las pericias de los equipos profesionales que no recomendaban la libertad condicional de quien hoy es el principal sospechoso del femicidio. Es por esto que seguiremos miltando por un Estado presente, con políticas públicas y  presupuestos destinados a erradicar la violencia contra las mujeres; por una Justicia anti-patriarcal; por la libertad sobre nuestros cuerpos; y por un mundo en el cual ser mujer no sea una sentencia de muerte”, subrayó también Raffaelli, quien por último recordó que en 2013 desde el FpV se elaboró un anteproyecto de ley en el cual se planteó que “antes de conceder cualquier medida que implicara el cese del cumplimiento efectivo de la pena de prisión, el Juez debía requerir siempre la opinión fundada al Ministerio Público. Y si se trataba de condenados por delitos contra la vida, la integridad física, la libertad o la integridad sexual o cualquier otro delito que hubiera sido cometido de modo o con medios criminales, el Juez solo podía disponer el cese de la prisión previo informe de tres peritos -como mínimo- designados por el Juez, y propuestos por el propio Juez, el Ministerio Público y la universidad nacional más cercana”. “Quizás si se hubiese aprobado esa ley hoy no estaríamos acá lamentando esta muerte”, concluyó.

“Responsabilidad directa y absoluta del Estado”

Luego, Rocío Vázquez, integrante del Plenario de Trabajadoras del Partido Obrero en el Frente de Izquierda, señaló -entre otras cuestiones- que “el caso de Micaela García vuelve a poner de manifiesto la responsabilidad directa y absoluta del Estado, que dejó libre a Sebastián Wagner, luego de dos violaciones comprobadas y una que no se pudo comprobar porque la Justicia no tenía los requisitos económicos para mandar a hacer el ADN a Alemania”.

“Esta Justicia clasista y machista que dejó libre a Sebastián Wagner y se llevó la vida de Micaela García, es la misma Justicia que encarceló a Cristina Santillán luego de ser víctima durante 40 años de violencia de género; es la misma justicia que está por beneficiar con el 2 por 1 al padre Julio César Grassi, un cura pedófilo; y es la misma Justicia que tiene paralizada desde 2016 la causa de Omar Rojas”, señaló la joven.

De igual forma, Vázquez hizo alusión a que “estas movilizaciones y luchas tienen que seguir de pie. Y las mujeres tenemos que organizarnos para seguir peleando contra la violencia y contra el Estado que nos reprime y ampara a los violadores, a los curas pedófilos y a todos los que tienen poder”.

“Sabemos que esas pibas podemos  ser también nosotras”

Finalmente se dio lectura a una reflexión surgidas desde El Chancho Feminista, la agrupación que convocó a la actividad de ayer en el ámbito local.

“Todas las que estamos acá vinimos porque nos mataron una vez más. Es insoportable el sólo hecho de imaginar y dejar correr por el cuerpo las sensaciones de terror que habrá vivido Micaela y cualquiera de las miles de pibas que pasaron por lo mismo; o lo que sienten sus familias y sus entornos en este momento. Entonces nos indignamos y algunos salimos a la calle y rompemos el silencio, como ahora, lo cual no es poco, ya que sabemos que esas pibas podemos ser también nosotras”, se resaltó.

En idéntico sentido se destacó que “pedimos justicia, que se cumplan las leyes, que se saquen las caretas todas las personas cómplices que están metidas en las instituciones del Estado. Y pedimos ampliación de derechos”.

De igual forma, desde El Chancho Feminista se manifestó que “los violadores y asesinos, hasta ahora, se cagan en las fotos de las marchas en las redes sociales, en las banderas y en los pedidos de justicia. Sí, el Estado es el primer responsable del criadero de ‘violines’ y femicidas que salen impunes de sus instituciones. Pero… ¿Cuándo queremos ser libres? ¿A quién más le tenemos que pedir permiso? Tal vez para ser libre hay que ser valientes; y para ser valientes tenemos que dejar de comernos el cuentito del sexo débil y prepararnos física y psicológicamente. Tal vez así podemos pasar de pedir que nos respeten a realmente hacernos respetar”.

Como corolario de la convocatoria, se marchó por las calles del radio céntrico de la ciudad.  

 

 

 

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