ENFOQUE 

Volvamos a las calles

La marcha de hoy volverá a sacudir al país. Desde hace dos años atrás, la lucha contra la violencia a la mujer ha quedado definitivamente inscripta en la conciencia popular. Pero, además, ha quedado retratada la responsabilidad del Estado y de la organización social a la que ese Estado sirve.

La opresión a la mujer, en el trabajo y en el hogar, es un capítulo -pesado y brutal- de la opresión que se descarga sobre todos los explotados. El régimen que sustenta la discriminación laboral y social a la mujer; que le niega el derecho al aborto legal, que la condena al infierno de la trata y a la esclavitud sexual, ese mismo régimen le niega a la mujer los recursos elementales para asistirla, cuando resulta violentada o agredida. Esa asistencia sufre recortes presupuestarios o termina siendo privatizada en favor de los agentes del clero.

En Azul, el Estado es responsable de la persecución judicial hacía Cristina Santillán. La Fiscalía abstrajo el caso de la violencia de género de la causa para ensañarse contra la mujer, primera víctima de esta historia, sin investigar la responsabilidad criminal del Estado que dejó morir al agresor cuando obligó a la familia a sacarlo del hospital y se desinteresó por completo de su suerte. Es la misma justicia que sigue sin procesar a Omar Rojas, acusado de cometer delitos sexuales contra una joven con retraso madurativo, quien fuera expulsado del gremio que conducía (AJB) en un Congreso Extraordinario a expensas de una inmensa campaña de agitación del Plenario de Trabajadoras y Judiciales en Lucha. El abusador Rojas sigue caminando por las calles de nuestra ciudad gracias al encubrimiento judicial.

El abusador José Luis Luján, acusado de abuso sexual reiterado a una niña, aún no tiene una condena firme. Es por ello que este 3J no olvidamos a las víctimas de abusos sexuales y reclamamos justicia para ellas. Al igual que reclamamos la libertad y absolución para Cristina Santillán. Tampoco nos olvidamos de Sofía Santillán, joven trans asesinada por su condición sexual en la ciudad de Mercedes, y exigimos justicia por ella.

En oposición al Estado cómplice, luchamos por un Consejo Autónomo de Mujeres, con representantes electas y revocables, independiente de los gobiernos de turno y de la Iglesia, para que asuma integralmente la defensa y protección de la mujer y las organice en la lucha por sus derechos.

Hoy marchemos masivamente por derechos laborales para las mujeres, socialización de las tareas domésticas, aborto legal seguro y gratuito, acceso a la vivienda, independencia económica, salario mínimo igual al costo de una canasta familiar; por asistencia gratuita, con personal profesional de planta bajo control de las organizaciones de mujeres, a la mujer agredida.

Plenario de Trabajadoras de Azul

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