Wallace S.A. y un festejo de “remate en remate”

EN SU 41° ANIVERSARIO

EL TIEMPO conversó con Juan Wallace, máximo responsable de la casa martillera con sede en Roca y Burgos y presencia ininterrumpida en el Mercado de Hacienda de Liniers. “El productor y quienes trabajamos con ellos tenemos la necesidad imperiosa de ser optimistas”, expresó “Juanchi”, de 52 años, al referirse a la crisis que atraviesa el país en la actualidad. En la charla no podía faltar el recuerdo siempre vigente de su papá Juan Tomás, fundador de la firma.

Juan Wallace junto a colaboradores y amigos de la casa martillera que días pasados realizó su remate habitual en el Mercado de Liniers, en el marco del 41° aniversario de la firma con sede central en Roca y Burgos. FACEBOOK

Por Augusto Meyer

ameyer@diarioeltiempo.com.ar

De remate en remate. Así, Wallace S.A. viene festejando su 41° aniversario en Azul y con una presencia destacada en el Mercado de Hacienda de Liniers. En una amena charla con EL TIEMPO, Juan Wallace se refirió a esta fecha tan trascendental que vive la casa martillera con sede en Roca y Burgos. En la entrevista no podían faltar, por parte de “Juanchi” y a preguntas de este diario, distintas referencias a la crisis que atraviesa el país y una sentida alusión a la figura de su padre y fundador de la firma, el recordado Juan Tomás Wallace.

En principio, Juan Wallace explicó que las casas consignatarias tienen dos momentos importantes en el año. Los destetes en los meses de abril/mayo, y la venta de toros, en septiembre y octubre. Ya dimos los cuatro remates, salimos en todos bien, excepto lo ocurrido en Cacharí la semana pasada. Las ventas en todos lados se hicieron con fluidez, con bastante predisposición de los vendedores en cuanto a los plazos. Uno de los toros que se vendió en Cacharí fue con hasta 240 días; todas las ventas fueron sin ningún interés y con los fletes a cargo de las cabañas. Nos pone contentos llevar adelante los remates, ya que venimos trabajando mucho. En el último remate trabajamos con más de 5.000 cabezas. Para nosotros ha sido un año bueno, positivo, y lo estamos cerrando con nuestro remate del mercado también, celebrando los 41 años de que mi papá abrió la casilla en Liniers”, expresó.

Admitió que en el rubro también resulta imprescindible “adaptarse a los cambios que van apareciendo”. “Esta oficina en la que estamos no es nuestra, es alquilada. La nuestra es la de enfrente y nos costó el trabajo la propiedad; mi mamá no está más; mi papá tampoco; ahora estamos nosotros; el día de mañana quizás habrá otro. Disfrutamos los momentos y nos pone contentos poder llevar las cosas hacia adelante en un momento particular”, agregó.

Sostuvo que, por las características de esta zona del centro de la provincia, la ganadería es una actividad “condenada” al éxito. “Los campos son buenos, llueve, hay agua; ‘estamos condenados al éxito’, como dijera algún ex presidente. Debemos considerar que la carne es un artículo de encuentro con amigos; ¿qué más nos podemos encontrar a comer que no sea un asado…?”, indicó y resaltó las cualidades genéticas de los vacunos de esta región.

“En la zona tenemos un montón de cabañas de primera, todas juntas, cercanas. Cualquier productor chico que tenga treinta o cuarenta vacas, tiene la posibilidad de tener una genética de primera con muy poquito y de esa manera se está a la altura de la mejor calidad de carne del mundo”, amplió.

Acompañamiento constante

En la charla con este matutino, “Juanchi” le agradeció a los clientes que depositan su confianza en la casa martillera. “En los remates tenemos mucha cantidad de remitentes, con promedio de veinticinco animales cada uno. Eso, de alguna manera, nos asegura la continuidad”, dijo y admitió que ellos también observan secuelas de la crisis que golpea a numerosos sectores productivos.

“Lo que más pega es el ánimo de la gente que, al ver crisis, tiende a paralizarse. Este tipo de situaciones afecta todo lo que son las tasas y lo que es la plata colocada en el banco, que es lo que a uno más le amarga y duele porque la gente sin hacer nada, pone el dinero en el banco y con eso logra un rendimiento en dinero que vos, cuando tenés animales o sembrado, no sabés con qué te vas a encontrar de acá a cinco o seis meses o un año. El productor y quienes trabajamos con ellos tenemos la necesidad imperiosa de ser optimistas. Tengo 52 años;  yo arranqué a trabajar en la época de los militares y después pasé por todo tipo de gobierno. Esté quién esté en el Gobierno, siempre pensamos que nos va a ir bien; si no fuera así, tendríamos que cerrar. Ni qué decir de la persona que compra un toro. Un ternero tarda un año en nacer, te lleva un año más venderlo, o sea que estás haciendo una inversión a dos o tres años. La gente no sabe ni si va a vivir de acá a dos o tres años y sin embargo lo programa y hace una pastura que lleva seis años amortizar”, añadió Wallace.

Contrastes ciudadanos

El titular de Wallace S.A. se refirió a los contrastes que encuentra en la sociedad actual. “Tenemos un país con muchas posibilidades pero también venimos como queriendo arrancar y nunca arrancamos por H, por B o por C. Tenemos la suerte en Azul de tener un frigorífico donde trabajan arriba de 600 personas. Me gusta salir a andar en bicicleta y veo un montón de casas en construcción; la parte norte de la ciudad es impresionante. Además es maravilloso lo que ha crecido el Parque Industrial, que está lleno de obras. Vas al hipódromo y está lleno. En la parte sur, vas del balneario hacia la ruta 3 y ves una cantidad de obra impresionante; también desde el balneario hacia la ruta 51”, indicó.

Explicó que “por un lado hay una crisis grande y de eso no hay dudas; por otro, hay muchas cosas que van saliendo, siguen para adelante y funcionan. Mi viejo siempre contaba que un paisano iba por un camino, se detiene un auto y lo llena de tierra; el conductor le dice al paisano: ‘Buenas tardes mi amigo; ¿voy bien para Saladillo?’ y el paisano responde: ‘ni lo uno ni lo otro; ni yo soy su amigo ni usted va bien para Saladillo’. Y la realidad actual es similar. En Azul durante veinte años no se hizo nada y desde hace unos años, la cantidad de casas nuevas que hay es llamativa. De todas maneras somos de apegarnos a sensaciones, de estar eufóricos o bajoneados y nunca mantener un intermedio. Esas cosas la gente también las ve y en los remates se produce una parálisis. Nos pasó la semana pasada en Cacharí, donde di el peor remate en muchísimos años con un montón de toros que no pudimos vender”.

Dio cuenta de la experiencia que, como tantos azuleños y visitantes, vivió el domingo en el Hipódromo. “Vino un haras de San Antonio de Areco. Eran diez personas que se alojaron en hotel y salieron a comer. En el hipódromo había siete, ocho o diez mil personas; fue impresionante. De la misma manera el sábado salí a navegar por el arroyo y me encontré con esos chicos de la Oveja Negra plantando especies que no están más. Hay gente que anda y tiene el orgullo de hacer las cosas bien”.

LO QUE HAY EN AGENDA

El 12 de octubre, Wallace S.A. hará otro de sus remates en General La Madrid, y el 16 la plaza será la mismísima Sociedad Rural de Olavarría. “Para mí es un orgullo que nos hayan elegido con toda la ‘pica’ histórica entre ambas ciudades. Que Olavarría elija una casa de remates azuleña para que de su remate exposición, es una muestra de respeto y de reconocimiento a los azuleños. Así lo tomo”, dijo “Juanchi” y confirmó el mensual para el día 24. “Le recordamos a los productores que empieza la vacunación ahora; que está también la obligatoriedad del carbunclo y nos quedarán los remates mensuales de acá a fin de año”, indicó.

Aclaró que “no son todas rosas” en el día a día. Juan Wallace lo dijo en relación con el infarto al corazón que sufrió Gustavo Yozzi, un colaborador “importante”. “Gracias a Dios está mejor. Son muchas horas puestas en esto; cuando no se rompe la computadora, el banco que no sé qué le pasa; la AFIP cambió tal reglamentación; y si no, el contador; si no, llueve o hay paro. Es un orgullo poder dar batalla y seguir en carrera”, afirmó.

EL RECUERDO DE JUAN TOMÁS

Juan Wallace y su padre, quien falleció producto de un siniestro vial ocurrido en la Ruta 226. CRÉDITO: CAMPONAGRO.NET

 

“Uno a los padres siempre los extraña. Nos criamos con mi viejo acá y él, de alguna manera, está. Nos dejó un legado muy grande y eso se basa fundamentalmente en el optimismo, en el sacrificio y en momentos malos. Mi mamá, que falleció en el 2008, me decía ‘vos tené fe Juancito; Dios nos va a ayudar’ y yo respondía: ‘mamá: ¿dónde nos va a ayudar si lo único que vemos como luz de esperanza es la luz de una locomotora que viene de frente y nosotros vamos con una zorra?’. Papá fue una persona que generaba empatía, más allá de algún que otro encontronazo. Eso nos quedó, lo tenemos con gran orgullo y alegría y no tengo dudas que ambos, desde donde estén, nos estarán viendo contentos de que todo está funcionando”, expresó “Juanchi”.

 

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