COLUMNA DE OPINIÓN

¿Y dónde está la oposición?

Por Walter Schmidt / Agencia DyN

La oposición al gobierno de Mauricio Macri se encuentra desde hace un tiempo, en un callejón sin salida inmediata.

Un sector importante de los opositores quedó en el medio de una pelea que les es ajena. Están entre la ofensiva del oficialismo que decidió confrontar con el kirchnerismo y los referentes sindicales y sociales; y el cristinismo, que en complicidad con la izquierda o agrupaciones como Quebracho, se encolumna detrás de toda protesta que se organice contra el gobierno de Macri o de María Eugenia Vidal.

En ese escenario, no hay víctimas y victimarios, sino mas bien dos intereses políticos sorpresivamente coincidentes en confrontar el uno contra el otro, para copar la cancha.

Dentro de ese antimacrismo, la mayoría la ocupa el peronismo, en sus distintas vertientes: el kirchnerismo, el PJ, los independientes (como los Rodríguez Saá, Diego Bossio, Oscar Romero y la CGT) y el massismo.

Maniatados por un año electoral en el que necesitan como el agua las obras para sus provincias, los gobernadores peronistas apenas levantan la voz para criticar la gestión de Mauricio Macri o marcar alguna diferencia.

En ese esquema, Alberto Rodríguez Saá desde San Luis queda como “el disidente”. Como cuando Néstor Kirchner en su carácter de gobernador de Santa Cruz, era la voz disonante de los mandatarios provinciales peronistas en los ’90 y en el 2000, sencillamente porque las regalías petroleras que recibía su distrito le permitían decir lo que quería. San Luis está bien económicamente y no necesita congraciarse con Nación.

En tanto el pejotismo, bajo una jefatura simbólica del sanjuanino José Luis Gioja, queda preso del enigma “Cristina candidata” por una razón básica: carece de algún candidato de peso para competir en la provincia de Buenos Aires o para proyectarse como presidenciable con chances en 2019.

Florencio Randazzo, más allá de jugar al misterio, sólo podría catapultarse a las grandes ligas si le ganara en una interna a Cristina Fernández.

La trampa también hace mella en el massismo, que por ahora no encuentra la manera de terciar en la pelea macrismo vs kirchnerismo.

No obstante, si se confirma finalmente la alianza electoral con Margarita Stolbizer y el Movimiento Libres del Sur, entre cuyos integrantes se encuentran Victoria Donda y Humberto Tumini, invariablemente esa coalición adoptará un rol opositor.

El cristinismo, en tanto, depende de la decisión de su líder Cristina Kirchner de postularse por la provincia de Buenos Aires en los comicios legislativos.

Si la ex presidente es candidata -y no va presa antes- el núcleo duro K seguirá vinculado al pejotismo. Pero si Cristina decide no jugar, es muy factible que el escenario decante antes de los resultados de la elección y el kirchnerismo rompa con el PJ y presente su propia opción electoral.

 

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