19 de octubre de 2026
Desde la fabricación de estructuras para semáforos y equipamiento para espacios públicos, hasta el desarrollo de proyectos vinculados con la energía solar, la Escuela Técnica N° 2 "Vicente Pereda" articula con el Municipio y otras instituciones para transformar los conocimientos del taller en respuestas concretas.
Matías Bello, jefe de taller del ciclo superior de la Técnica N° 2, explicó a EL TIEMPO cómo estas experiencias fortalecen la formación de los estudiantes y permiten proyectar las capacidades de la escuela hacia la comunidad, en un contexto donde conseguir insumos representa una dificultad creciente.
En la formación técnica los conocimientos adquiridos en el aula deben encontrar su correlato en la práctica. Las herramientas, los materiales y los procedimientos que los estudiantes aprenden a utilizar cobran otra dimensión cuando se ponen al servicio de un objetivo concreto. En la Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 2 "Vicente Pereda" de Azul, esa posibilidad se expresa en una serie de proyectos que vinculan el trabajo pedagógico con necesidades de la ciudad y de distintas instituciones de la comunidad.
Bello explica que estas experiencias forman parte de una dinámica de trabajo que permite integrar distintas materias, involucrar a varios cursos y desarrollar producciones que tienen una finalidad más allá de la propia escuela. La fabricación de estructuras para semáforos, la construcción de una estación solar para cargar celulares, la recuperación de equipamiento y los trabajos de herrería y electricidad son algunas de las iniciativas que muestran ese vínculo entre aprendizaje y utilidad social.
La articulación con áreas de la Municipalidad de Azul, entre ellas Obras Públicas y Ambiente, ocupa un lugar importante en ese proceso. El trabajo conjunto permite que las necesidades detectadas desde la gestión municipal se conviertan en proyectos educativos, con materiales aportados para su ejecución y con la participación de docentes y estudiantes en las diferentes etapas de producción.
Una articulación que conecta a la escuela con la ciudad
El vínculo entre la institución educativa y el Municipio parte de una modalidad de trabajo en la que ambas partes encuentran posibilidades de desarrollo. Mientras las áreas municipales identifican requerimientos vinculados con la infraestructura y el equipamiento urbano, la institución educativa dispone de los conocimientos, las herramientas y la capacidad de trabajo necesarios para abordar distintas propuestas.
Bello indica que la dinámica se sostiene a partir de una distribución de tareas que permite aprovechar los recursos disponibles y, al mismo tiempo, garantizar una experiencia formativa para los alumnos. "El municipio en este caso acerca todos los insumos y nosotros hacemos la práctica, el conocimiento y la capacitación de los chicos para llevar adelante los proyectos", señala.
En ese marco, el taller se convierte en un espacio donde los contenidos curriculares se relacionan con situaciones reales. Diseñar una pieza, realizar los cortes, trabajar sobre los materiales y completar los procesos de fabricación son instancias que requieren conocimientos técnicos, planificación y organización. La experiencia tiene, además, una dimensión comunitaria. Los conocimientos que se producen en la escuela encuentran una aplicación fuera de sus paredes, mientras que las demandas del entorno se incorporan a la enseñanza como nuevas oportunidades para aprender y resolver problemas.
Del taller a los espacios públicos
Entre los proyectos que se encuentran en desarrollo aparecen distintas producciones destinadas al equipamiento urbano. Una de ellas es la elaboración de cartelería con la nomenclatura de las calles para los semáforos, junto con la fabricación de caños y estructuras que forman parte de esas instalaciones. En la misma línea, la escuela trabaja en la construcción de columnas para semáforos. Se trata de estructuras compuestas por tres tramos de distintas medidas, cuya fabricación requiere atravesar diferentes etapas de elaboración. "Ahora estamos haciendo 24 columnas de ese estilo para ocho esquinas, un proyecto que está bastante avanzado también", explica Bello.
Cada una de estas tareas implica poner en práctica saberes relacionados con la mecánica y la electromecánica, desde la preparación de los materiales hasta el armado de las piezas. El resultado, a diferencia de un ejercicio realizado exclusivamente con fines didácticos, está pensado para incorporarse a la infraestructura de la ciudad.
La articulación con el área de Ambiente también dio lugar a una propuesta vinculada con las energías renovables: una estación solar para cargar celulares. El dispositivo contempla dos columnas y un panel solar en la parte superior, además de puertos de carga para los teléfonos. Una vez terminada, será la Municipalidad la que determine en qué plaza podría instalarse. La incorporación de esta tecnología amplía el campo de trabajo de los estudiantes y suma una perspectiva vinculada con el aprovechamiento de la energía solar en espacios de uso común.
Otro de los proyectos se desarrolla en el Balneario Municipal, donde los alumnos trabajan en la recuperación de un calentador solar de agua que estaba instalado en la oficina donde actualmente se toman los exámenes de conducir. El equipo había dejado de funcionar y fue intervenido por la escuela para recuperar su utilidad. "Con los chicos de la escuela lo pusimos en funcionamiento. Le falta colocarle los tubos de vidrio y ya estaría funcionando", cuenta Bello.
A su vez, está prevista la instalación de una pérgola con dos bancos y un termotanque solar para proveer agua caliente, en un sector próximo a los baños del Parque Municipal. La escuela realizó la estructura metálica y cuando esté ya colocado el termo realizarán las instalaciones de agua y gas. La plataforma ya se encuentra construida. Los proyectos comparten una misma lógica: trabajar sobre necesidades concretas, organizar las tareas y desarrollar soluciones que puedan incorporarse a los espacios públicos.
Proyectos institucionales y aprendizaje compartido
Aunque cada trabajo tiene sus propios requerimientos, las iniciativas no se desarrollan de manera aislada. Bello explica que forman parte de proyectos institucionales (PI), que suelen extenderse durante varios años y, por lo tanto, involucran a diferentes cursos. La participación de distintas materias permite que los estudiantes se incorporen a etapas específicas de acuerdo con los conocimientos que van adquiriendo. Mecánica y electromecánica tienen una presencia central en la mayoría de las producciones, mientras que electrónica también interviene en las propuestas que incorporan dispositivos y tecnologías de carga solar. Esta modalidad permite dar continuidad a los proyectos y sostener una experiencia de aprendizaje que no se limita a completar una pieza o alcanzar un resultado inmediato. La organización del trabajo, la distribución de responsabilidades, el manejo de herramientas y la resolución de inconvenientes forman parte de un proceso en el que los alumnos deben integrar conocimientos y trabajar de manera coordinada.
La utilidad de esa metodología también se advierte en otros trabajos realizados por la institución. Bello recuerda, por ejemplo, la fabricación de dos gradas para la Escuela Secundaria N° 1 -ex Piloto-, destinadas a los actos escolares. En aquella oportunidad, la institución recibió los insumos y los estudiantes se ocuparon de la construcción, la pintura y la terminación de las estructuras. La experiencia muestra que las capacidades desarrolladas en el taller pueden responder a requerimientos de otras instituciones educativas.
Conocimiento y respuesta para otros
El trabajo de la escuela también se extiende a organizaciones y entidades que necesitan reparaciones, instalaciones o equipamiento. Son experiencias que permiten reconocer otra dimensión de la formación técnica: la posibilidad de poner los conocimientos adquiridos al servicio de personas e instituciones que forman parte del mismo entramado comunitario.
Bello recuerda una iniciativa desarrollada junto con el profesor Marcos Mandagarán. Los estudiantes de mecánica construyeron una salamandra a leña para una familia cuya vivienda había sufrido un incendio. Para hacerlo, reutilizaron un termo de agua viejo, al que transformaron en un elemento destinado a calefaccionar el hogar. También se realizaron reparaciones de juegos y aros de básquet para la Casa del Niño, trabajos de instalación eléctrica y herrería en CADRAL, y soldaduras en los arcos y aros de básquet del CEF N° 35. En otra oportunidad, los alumnos repararon el trencito del Parque Municipal, dotándolo de todos los elementos para su puesta en marcha.
Más allá de las características particulares de cada intervención, estas experiencias muestran cómo los saberes técnicos pueden contribuir a resolver problemas cotidianos. La escuela no sólo prepara a sus estudiantes para desempeñarse en un oficio o continuar una trayectoria educativa, sino que también les permite conocer las posibilidades que tienen sus conocimientos para mejorar situaciones concretas de su entorno.
Esa relación entre formación y comunidad aparece, además, en el acercamiento de los estudiantes a otros ámbitos de aprendizaje y participación. Uno de los alumnos del último año, en este caso de Electrónica realiza sus prácticas en Punto Digital, donde dictó el primer nivel de un curso de alfabetización digital destinado a personas mayores y ya avanzó hacia el segundo nivel. La experiencia traslada los conocimientos hacia un ámbito diferente del taller y pone en juego otras capacidades: explicar procedimientos, acompañar aprendizajes y facilitar el acceso a herramientas tecnológicas.
Energía solar
Las iniciativas vinculadas con las energías renovables no se orientan únicamente a los espacios públicos. La propia institución proyecta incorporar paneles solares para alimentar una parte de sus instalaciones, a partir de materiales recibidos mediante un programa de la Provincia de Buenos Aires.
Según explica Bello, la escuela recibió cinco paneles solares de última generación a partir de una propuesta destinada a establecimientos que cuentan con docentes que realizan cursos vinculados con las energías renovables. En la institución hay dos profesores que dictan capacitaciones sobre esa temática. El objetivo es diseñar, junto con los estudiantes, un sistema que permita utilizar esos paneles para abastecer parte de la escuela. El proyecto abre una nueva instancia de trabajo que integra planificación, conocimientos técnicos y aplicación de tecnologías vinculadas con la generación de energía.
La escuela cuenta, además, con desarrollos vinculados con la electrónica, la automatización y la elaboración de recursos para las prácticas. Bello menciona, entre otros ejemplos, las instalaciones de iluminación del establecimiento y un simulador de una vivienda a pequeña escala dentro del taller, donde los estudiantes pueden realizar ejercicios relacionados con instalaciones eléctricas y plomería. Se trata de recursos que permiten ampliar las oportunidades de aprendizaje y generar situaciones de práctica dentro de la institución, con elementos que reproducen condiciones de trabajo similares a las que pueden encontrar fuera del ámbito escolar.
Un taller que se construye entre todos
La organización del espacio de trabajo también forma parte de la experiencia formativa. Bello destaca la participación de los estudiantes en las tareas de mantenimiento y orden del taller, y cuenta que una jornada de limpieza terminó incorporando actividades que no estaban previstas inicialmente.
"Estamos muy bien. Hoy, por ejemplo, estamos con jornada de limpieza y orden en el taller; se re enganchan los chicos. Arrancaron con la limpieza y terminaron pintando. A veces surge el doble de lo que se había planificado, es muy bueno eso", relata. La anécdota permite observar otro aspecto de la vida escolar: el compromiso de los alumnos con el espacio donde aprenden y desarrollan sus prácticas. El taller es un ámbito compartido que requiere cuidado, organización y participación.
La Escuela Técnica N° 2 encuentra una manera de fortalecer sus procesos de enseñanza y, al mismo tiempo, contribuir a la comunidad. Los materiales y las necesidades que llegan desde el entorno se transforman en oportunidades para aprender; el taller, en un espacio de producción; y los conocimientos, en respuestas que pueden incorporarse a la vida cotidiana de la ciudad.
EL DATO
La red social de la escuela en Instagram es: tecnica2vicentepereda
Allí se puede observar parte del trabajo que realizan los alumnos. Quienes deseen colaborar con insumos o necesitar algún trabajo de reparación pueden contactarlos a esa red social.
Los insumos, una dificultad que también atraviesa la formación

La escuela busca generar sus propios recursos para resolver necesidades cotidianas.
La posibilidad de desarrollar proyectos con otras instituciones y organismos adquiere un significado particular en un contexto en el que conseguir materiales representa una dificultad creciente para las escuelas técnicas. Los trabajos requieren hierros, electrodos, discos de corte y otros insumos que no solo se utilizan en la fabricación de un producto terminado, sino también durante las pruebas y los ejercicios necesarios para aprender los procedimientos.
Bello explica que la articulación con organizaciones que aportan los materiales permite sostener prácticas que, de otra manera, resultarían difíciles de realizar. "En este tiempo que estamos bastante complicados con el tema de insumos, a nosotros nos sirve también porque se acerca alguna institución que tiene alguna necesidad y te traen todo, y a nosotros nos sirve como práctica", señala.
La dificultad no está únicamente en reunir los materiales necesarios para completar una producción. En la formación técnica, los estudiantes necesitan experimentar, ensayar procedimientos y aprender de las distintas etapas del trabajo, lo que supone utilizar recursos que no siempre se traducen en un producto final.
La articulación con el Municipio y otras instituciones permite, en ese sentido, encontrar una alternativa para sostener parte de esas experiencias. Los materiales aportados se destinan a una producción que responde a una necesidad concreta y, al mismo tiempo, habilitan el aprendizaje de los estudiantes. No obstante, la escuela también busca generar sus propios recursos para resolver necesidades cotidianas. Un ejemplo es la construcción de bicicleteros, una iniciativa que surgió porque el espacio disponible resultaba insuficiente y quedaban habitualmente entre veinte y treinta bicicletas fuera de los soportes existentes.
Para comprar los hierros necesarios, la institución organizó una rifa cuyo sorteo está previsto para el Día de la Madre. De esa manera, la comunidad educativa busca reunir los recursos que permitan concretar una mejora para el establecimiento. A ello se suma el aprovechamiento de materiales recuperados. Cuando la Municipalidad realizó el recambio de luminarias en el radio céntrico, donó a la escuela los equipos retirados, que fueron utilizados para mejorar la iluminación del taller. Son acciones que muestran distintas estrategias para sostener el funcionamiento cotidiano y ampliar las posibilidades de trabajo, combinando la cooperación institucional con iniciativas impulsadas desde la propia comunidad educativa.
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