3 de febrero de 2013
No fue fácil para el aborigen enfrentar la civilización, las tribus pacíficas terminaron esclavizadas, las guerreras exterminadas sus campos de caza y pastoreo las mejores tierras, ocupadas. "Nuestro hermano Juan Manuel indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata; mientras él fue Cacique General nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos con Juan Manuel y cuando los cristianos lo echaron, y lo desterraron, invadimos todos juntos". Palabra del cacique Cipriano Catriel sobre Rosas extraídas del libro "Roca y Tejedor" de Julio A. Costa.
También, ardua tarea tuvo el Gobierno que inició la conquista con el ejército y la Iglesia; quizás en nombre de Dios querían justificar el exterminio.
Las primeras negociaciones de los jefes de frontera y grandes estancieros fueron la entrega de víveres y ganado para ganarse la confianza de los aborígenes y quedarse con sus campos; al poco tiempo las promesas no se cumplían, las organizaciones indígenas también tenían sus odios y pasiones. Esto hacia que se crearan descontentos en el seno de las tribus contra sus jefes, debilitando su autoridad y desmembrando sus fuerzas de choque que no tenían el orden de un ejército pero eran difíciles de enfrentar en pleno desierto.
"Para ocultar la vergüenza de nuestras armas he debido decir que la fuerza de Calfulcurá asumía a 600, aún cuando toda ella no alcanzase a 500; así como he dicho que la división del centro no pasaba de 600, aún cuando tuviese más de 900, dos piezas de artillería y 30 infantes. He dicho también que por falta de caballos, pero debo declarar a usted confidencialmente que ese día los tenía regulares. Hasta ese día sabíamos era un buen partido un cristiano contra dos indios pero he aquí que ha habido quien haya encontrado desventajoso entre dos cristianos contra un indio". Parte de Mitre a Obligado después de la batalla de Sierra Chica contra Calfucurá y extraído del libro "La Lucha" de James Scobie (Mitre se volvió a pié).
Juan José Catriel no quería tratados ni componendas con el Gobierno, contrariamente a lo que pensaban su padre Juan y su hermano Cipriano, él se sentía dueño indiscutido de sus tierras y durante muchos años se dedicó a criar ganado y sembrar avena y maíz al pié del cerro negro.
Al quedar como Cacique fue convencido por los Coroneles Hilario Lagos y Julio Campos a incorporarse al ejército para realizar con sus indios tareas de vigilancia, manteniendo para sus familias las fértiles tierras de los Campos de Nievas. La política expansionista del Gobierno hizo que los trasladaran al sur sobre márgenes del Río Negro; las tierras de Nievas fueron entregadas a un grupo de colonos alemanes y rusos (El modelo de colonización era europeo y en su nombre los "Bárbaros" se reubicaban); pero las raciones prometidas no llegaron los sueldos tampoco, el frío avanzaba, la viruela acechaba ¿por qué la miseria para su gente?, se unió con el cacique Namuncurá para malonear, famoso fue el Malón Grande.
El entonces Coronel Levalle inició su persecución, pero le fue difícil luchar contra un enemigo que no presentaba batalla, durante el día lo seguía a lo lejos, durante la noche robaba sus caballos o amagaba retirada y atacada los lugares desprotegidos y lo dejaba sin alimentos; en el año 1878 finalmente el coronel Winter los acorrala en Neuquén y los toma prisioneros para luego enviar a la Isla Martín García a Juan José y Marcelino Catriel, el resto de las familias de la tribu, se retiraron al pie de la cordillera, otras ocuparon una pequeña parte de las otrora veinte leguas cuadradas de tierra entre el arroyo Azul y el Tapalqué, aquellas que fueran entregadas a Cipriano Catriel por la Ley de Concesión Provincial, sancionada el día 22 de noviembre de 1872 y que no se podían enajenar por el término de diez años, las que aparecían en los mapas castrales como Tierras de Catriel.
Nunca se les otorgó titulo de propiedad aunque se mencionara en dicha ley, las autoridades de turno siempre se las ingeniaron para que las tierras siguieran perteneciendo al Estado o se negociaran a veces en forma espuria.
Delia González Catriel.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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