13 de noviembre de 2013
PANORAMA LABORAL

Hugo Moyano volvió a ser estos días nuevamente protagonista en la escena político-sindical, aunque con dispares performances. DYN
Por Luis Tarullo. Agencia DyN
Hugo Moyano volvió a ser estos días nuevamente protagonista en la escena político-sindical, aunque con dispares performances. Las apariciones moyanistas se produjeron en diversos ámbitos, desde el científico-estadístico, hasta el estrictamente político, desplazándose incluso por la pasarela judicial.
Economía y Política
En una de esas intervenciones, el Observatorio de Datos Económicos y Sociales de la CGT que conduce el camionero, informó que la inflación real trepó a casi el 3 por ciento el mes pasado, acumulando casi 20 por ciento en lo que va del año.
La cifra, aunque proveniente de un organismo definitivamente ubicado en la vereda opuesta a la del Gobierno, indudablemente está dentro de las fronteras de la realidad y es mucho más creíble, igual que el llamado "índice Congreso", que la desprestigiada estadística del INDEC.
Los vaivenes del camionero
En el encuadramiento político, Moyano ejecutó dos movimientos íntimamente ligados, prácticamente inescindibles: confirmó que transitará un camino en común con Sergio Massa y ofreció como prueba su decisión de no sumarse a la protesta de la CTA de Pablo Micheli.
Evidentemente, la reubicación del moyanismo después de las elecciones del 27 de octubre necesita de gestos que ofrezcan cierta moderación y previsibilidad. Con esos movimientos, el líder camionero resuelve a tres bandas.
Se abre de Francisco De Narváez, cuya sociedad para la experiencia comicial tuvo poco rédito, ya que solo salvó la ropa consiguiendo la reelección de Omar Plaini en la Cámara de Diputados. Juega una carta que puede prodigarle mayores beneficios -como es el arrimarse al massismo, vía su hijo Facundo- y se despega de lo que hasta ahora fue un socio en la "acción" -Micheli- no afín ideológicamente y con menos compromiso político a la hora de salir a enarbolar la protesta.
No obstante, a la movilización ceteísta del 20 de noviembre podrían asistir organizaciones de la CGT opositora (se habló hasta de los camioneros) de manera individual, con lo cual también se cumple la premisa de dejar un resquicio bajo el paraguas de la siempre conveniente "libertad de acción".
El verdadero peligro
Pero las verdaderas espinas en el jardín moyanista vinieron del lado de los tribunales, ya que la Corte Suprema le asestó un mandoble a una de las estrategias que más réditos había otorgado al gremio camionero: la captación de afiliados a costa de otras organizaciones.
Una de las acciones favoritas de Moyano en los últimos años fue birlarle afiliados a otros gremios, argumentando que las tareas que realizan son más propias de los camioneros que de las actividades centrales para las cuales trabajan. Comercio y Alimentación fueron dos blancos notorios.
Moyano se metió sin tapujos en el territorio de Armando Cavalieri y ello se tradujo en prácticamente una guerra que llegó a los tribunales.
Y lo mismo ocurrió con un caso emblemático -los trabajadores de una empresa de catering- que el jefe de la CGT antigubernamental inscribió en su organización.
El episodio llegó a la Corte después de resultados disímiles en las instancias judiciales inferiores, y el tribunal supremo le dio la razón al gremio de la Alimentación. Este fallo puede ser un precedente amenazante para Moyano, puesto que ahora otros sindicatos que también se vieron afectados por el accionar del camionero podrían reclamar en los estrados lo que no pudieron evitar o revertir en instancias administrativas.
Para dónde va el resto
En tanto, la CGT oficial ratificó su pertenencia al oficialismo, pero más por conveniencia que por convicción, pues considera que, a pesar de la derrota del 27 de octubre, quedan aún dos años de Gobierno cristinista y en ese período podría ver satisfechas algunas de sus necesidades, como el resarcimiento para las obras sociales, vía la devolución de fondos retenidos por la administración.
Además, arrimarse a Moyano es arrimarse a quien jamás recompondrá con el kirchnerismo-cristinismo, pero, a la vez, es acercarse a quien ya prácticamente está andando junto al nuevo enemigo del Gobierno, que es Sergio Massa.
Las otras expresiones gremiales siguen transitando como pueden y quieren: la CTA de Micheli apelando otra vez a la protesta callejera, la CTA de Hugo Yasky, adosada al Gobierno y sin hacer olas y la CGT de Luis Barrionuevo adaptándose a los movimientos políticos, como siempre supo hacer el experimentado mandamás de los gastronómicos.
Pero entretanto, no hay descanso para la inflación, la desocupación, el trabajo en negro e indigno, la pobreza y la indigencia, entre otros males que aquejan a la sociedad argentina.
Males que no conocen de táctica ni de estrategia. Males que no abren paréntesis para permitir que quienes deban operar para que sean superados jueguen sus juegos por el poder. Males que no se curan de un día para el otro, pero que tardarán más en curarse en tanto los virtuales médicos que deben colaborar para sanar el cuerpo social lo sigan auscultando por partes, haciendo diagnósticos por separado, y no como un todo que está peligrosamente afectado.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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